De la Redacción de El Litoral
El título de periodista encabeza el currículum del Lic. Carlos Caramello, director del Instituto Nacional de Capacitación Política, y asegura que la comunicación es uno de los aspectos en los que hace hincapié, en los cursos destinados a dirigentes que el organismo dicta en todo el país. En la ciudad, la actividad se inició el martes pasado a partir de un convenio con la Municipalidad santafesina. La oportunidad permitió dialogar con el funcionario acerca del rol que le cabe, en este momento, a la dirigencia.
"En el presupuesto nacional se ponen metas físicas; cuando asumí, en 2003, se había establecido una meta física de 650 alumnos. Al año siguiente habíamos capacitado a 5.700 personas. Tuvimos que explicar el nivel de sobrecapacitación. Esto evidencia el nivel de demanda de la sociedad".
Este dato y otro más llaman la atención: el 70 por ciento de los alumnos tiene menos de 31 años. "La capacitación está dentro del imaginario social como un bien imprescindible; es más, hay niveles de confusión social respecto de que la capacidad deviene en honestidad". Pero además, reflexiona, "la sociedad en su conjunto entiende que una buena puerta de regreso a la política es la capacitación, porque es la que está permitida".
- �La capacitación es una forma de devolverle contenido a los partidos políticos?
- Nosotros trabajamos mucho en la idea de recuperar ideología. Parte del diagnóstico del Incap está fundamentado en que una parte importante de la dirigencia no podía mostrar ideológicamente cómo vivía. Si digo: soy esto pero vivo como esto, hay una profunda contradicción. Entonces, hacemos de la ideología una cuestión muy lábil para no tener que justificar ante nuestros propios dirigidos nuestra forma de vida. Trabajamos sobre la necesidad de recuperar ideología, de ponerle marco ideológico a la cuestión. Porque si bien es cierto que no se puede hacer la misma casa en Santa Cruz que en Jujuy, uno podría tratar de mostrar ideológicamente lo que el hombre significa para esa construcción. Pedimos a los dirigentes que pongan ideología a cada cosa que hacen, que tiene que ver con el respeto por el otro, con una mirada hacia el otro, con qué cree uno que es lo mejor para el otro.
- Por qué son jóvenes la mayoría de los que van a los cursos? �Porque ellos mismos demandan capacitación? �O porque sienten que es una posibilidad de encontrar su lugar como dirigentes?
- Por todo eso y por muchas cosas más. En mi generación uno no pensaba entrar en el gobierno, ni tener un cargo público. En los sectores de los que provengo, de los universitarios, era una mácula pensar en que ibas a integrarte en la burocracia. Pero no había desempleo. Hoy no ocurre. Nos pasa que hay gente que termina el curso y pregunta dónde puede trabajar, y no es así. También hay un montón de chicos que entienden que la enseñanza y la capacitación universitaria debe ser complementada por la capacitación política, porque todavía la mirada de la academia sobre la política es negativa. Y hay un tercer motivo, que es el permiso: me parece que la sociedad empieza a permitir volver a la política siempre y cuando ingrese por espacios socialmente habilitados, que son "políticamente correctos". La capacitación es un gran espacio en ese sentido.
La reforma de la Constitución Nacional introdujo la capacitación en el art. 38 de Nuevos Derechos y Garantías: "el Estado contribuye al sostenimiento económico de sus actividades (de los partidos políticos) y de la capacitación de sus dirigentes".