Juan Carlos Arch
Los Friedman habrán sido alguna vez una familia feliz, entendiendo por esto lo que muestran las fotos y los videos familiares, siempre atentos a registrar fiestas, nacimientos, casamientos, cumpleaños y los aspectos lúdicos de la vida. Esto hace a cualquier familia, pero esa banalidad oculta los secretos íntimos de cada uno, ésos que no se confiesan nunca y que generalmente son reducidos por las pautas culturales, la educación y la ética. Esta película de Andrew Farecki trabaja desde estos dos polos, investigando en un caso policial-jurídico, único en la historia de Estados Unidos.
Mientras crecían sus tres hijos, los padres continuaron con su rutina. El como profesor, ella dedicándose a las tareas de su casa. Pero este hombre tenía la debilidad de comprar y mirar revistas pornográficas infantiles, algo que puede hablar de su desequilibrio psíquico pero que no prueba un delito. �Era esto su secreto inconfesable, su perversión oculta?, la película, como la Justicia, no lo aclarará nunca. Por ese motivo allanaron su casa la primera vez y eso llevó a este hombre a declararse pedófilo y culpable, en mucho para salvar a su hijo Jesse (con quien enseñaba computación a jovencitos en el sótano de su casa), acusado también, y que terminará de la misma manera, para negociar una sentencia y no someterse a un juicio.
Farecki muestra los testimonios de los hijos (menos uno que se negó a participar de la película) y la madre, y los alterna con los de abogados, juristas, periodistas y detectives más el hermano de Arnold, el padre, cuya participación es crucial para tratar de entender el carácter errático de la familia. La narración nos muestra un crescendo que va muy unido a la emoción que provoca ver a estos seres humanos sumidos en un mar de contradicciones, que se acentúan a cada testimonio. Mientras la Justicia avanza sin pruebas, nosotros espectadores escuchamos las razones de cada uno, sus estrategias, pero sobre todo somos testigos de su orfandad.
Arnold, que se suicidó en la cárcel mucho antes de que se rodara este filme, se convierte en protagonista gracias a los videos familiares que rescató Farecki, hábilmente insertados en el relato. Son ellos precisamente los que nos presentan a una familia normal y que contrastan con la dureza que encontramos en el tiempo presente, más que nada desde el exterior. Ellos se aman como pueden y cada día que pasa los encuentra más expuestos al juicio de todos. Pero lo que realmente vemos no aporta más que conjeturas devenidas de confesiones presionadas por la Justicia, la histeria de lo colectivo y la certeza de que el otro, o "lo otro", aquello que es inviolable en la personalidad humana, ese misterio que llevamos dentro, no forma parte de ningún sistema jurídico.
Farecki ha logrado el milagro de retratar lo relativo que nos envuelve como seres, sin enjuiciar ni acentuar nada. Su filme nos muestra cada paso de este caso que conmovió a un país, dejándonos llenos de dudas y ninguna certeza. Pero lo más importante es señalar lo difícil que es aplicar la palabra justicia, y a la vez mostrar la solidez de esa institución tan endeble como discutible que es la familia, muchas veces castigada pero a la cual es imposible encontrar un sustituto.
El epílogo es realmente conmovedor, aunque como en buena parte del filme, Farecki opte por una mirada más bien lúdica. Es que la vida es un juego ambiguo, una sinrazón a veces permanente a la que se oponen las razones de cada uno, mientras se vive y el azar hace lo suyo. Filme excelente, nos pone frente a la incertidumbre mucho más allá de este caso, que es un espejo para ver que todo tiene un misterio, una doble faz que muchas veces ocultamos.
CAPTURANDO A LOS FRIEDMAN
("Capturing the Friedmans", Estados Unidos, 2004); Dircción y guión: Andrew Jarecki; fotografía: Adolfo Doring; música: Andrea Morricone; con canciones de Bill Harington; montaje: Richard Hankin. Intérpretes: Arnold, David, Jesse y Seth Friedman, Frances Galasso, Ron Georgalis, Scott Banks, Peter Panaro, Jerry Bernstein, Abbey Boklan y Joseph Onorato. Duración: 107 min. Presentada por 791 en Cine Club y Auditorio.