Hubo sequía primero y después caída de granizo

Mal año para el citrus en Malabrigo

14 hectáreas de plantaciones posee en su establecimiento Raúl César Tóffolo, entre naranjas, mandarinas y en menor medida limones. Foto: El Litoral. 

El panorama para el sector citrícola dio un giro totalmente diferente en 2006, luego del furor y la expectativa que despertó el año pasado la histórica y primera exportación de naranjas ombligo a Rusia, esta cosecha arrojó un saldo negativo. El factor climático fue gravitante.

Malabrigo (Enviado especial).- Raúl César Tóffolo, recorre su quinta y toca los frutos de abigarradas plantas de naranjas y mandarinas pero al acercarse percibe con desazón como toman un color amarronado propio de la descomposición. Al rozarlos con los dedos se desploman en el suelo y comienzan a tapizar el suelo, es el efecto tan temido de la fuerte granizada que se produjo el 9 de junio y que duró entre 5 y 7 minutos ("todo junto y mucho", confesó el productor a El Litoral).

Si algo le faltaba este año al sector citrícola era este fenómeno meteorológico que si bien no afectó a todos los productores ya que abarcó una franja de 15 por 3 km para Tóffolo resultó demoledor porque arrastraba una implacable sequía y la pedrada dañó ahora el 60% de sus 14 hectáreas compuestas por naranjas (tres variedades), mandarinas y en menor medida limones.

Raúl es odontólogo y hace 8 años decidió comenzar la actividad junto a su familia, lo que dio origen al establecimiento La Tere que se llama así por el nombre de su esposa. Está situado 2 km al sur del Km 749 de la ruta nacional 11, distrito Malabrigo.

"Me inicié como productor porque tomé la producción citrícola como una inversión y además había en ese momento un mensaje muy motivador de la Cooperativa de Malabrigo para largarse en esto y así lo hice, ojo que esto no es hobby porque hay que poner mucha plata", aclara el profesional.

Si bien continúa con su profesión de dentista, Raúl César Tóffolo reconoce que el contacto con las plantas es un cable a tierra para él."El árbol es vida y a nosotros nos gusta mucho la naturaleza", explica mientras llegamos a una hermosa casona donde llega todas las tardes y también el fin de semana con su familia.

Un año diferente

El productor sostiene que la sequía dejó secuelas importantes ya que afectó la floración justo la primera durante esa época, después hubo otra de noviembre a diciembre y una tercera en enero. "Es malo tener frutas de diferente tamaño", evalúa Tóffolo.

En Malabrigo hay cerca de 200 hectáreas de citrus "pero el 98% de los productores sólo repone, no se amplía la superficie", asegura y pone sobre la mesa un tema que lo obsesiona: la comercialización.

En ese sentido, este hombre locuaz pero de decir tranquilo y sencillo considera que "además de producir cada vez más fruta de calidad también se hace pesada la tarea de comercialización, ése es el talón de Aquiles para nosotros y fundamentalmente qué hacemos con el descarte que es muy importante en cantidad y hay que aprovecharla, industrializarla", comenta.

Tampoco escapa a su análisis la ausencia de controles fitosanitarios en la provincia, "lamentablemente en Santa Fe no existen y nos traen enfermedades de otros lugares", advierte con preocupación.

La genética

Para Raúl César Tóffolo este aspecto es fundamental para el éxito de la actividad citrícola porque de lo contrario puede pagarse un precio muy alto sino se la tiene en cuenta a la hora de decidir.

Una planta entra en plena producción generalmente a partir de los 8 años por lo que considera vital "comprar plantas certificadas", además de contar con el asesoramiento de profesionales idóneos.

César Benítez