ANALISIS
El trabajo y los silencios
Por Juan Carlos Haberkon

No suelen abrir la boca para enarbolar declaraciones rimbombantes. No son protagonistas del show del fútbol. No se se transforman en los dueños de la escena. No se prenden en polémicas sin sentido. No se apartan, al fin de cuentas, de un camino absolutamente conocido para ellos: el bajo perfil.

Carlos Trullet (56) y Carlos Ranalli (30) son de distintas generaciones, pero están emparentados por el trabajo y por los silencios. Cada uno a su manera, claro. Cada uno con su libro, por supuesto. Cada uno con su estilo, obviamente. Por acá, la sapiencia del "viejo" del "Cabezón". Por allá, la veloz evolución del "joven". El uno y el otro, para felicidad del tatengue, un grande dentro de la categoría toreando al resto, con deseos de ascender inmediatamente. Para Ben Hur, el chico de la categoría, buscando la consolidación en el fútbol de ascenso más importante del país que con tanto esfuerzo consiguió el "viejo" Carlos, precisamente.

Ahí está el nuevo Unión de Trullet. Con las esperanzas y las ilusiones intactas. El "Cabezón" heredó un equipo golpeado, tras el paso de varios técnicos que fracasaron, y lo sacó de la zona de descenso. Viejo, para utilizar el juego de palabras, conocedor del club, Trullet ordenó meticulosamente las piezas en el torneo anterior, habló y habló con sus dirigidos, los mentalizó y les transmitió sus conceptos, claros y precisos. Hoy la realidad es otra, después, en la cancha, los jugadores, importantes por cierto, harán su parte. Ojalá la hagan bien, por sus éxitos y por el éxito principal que es Unión.

Ahí está el Ben Hur de Ranalli. Con las mismas ilusiones que lo llevaron a salvar la categoría. En la última temporada alcanzó sus objetivos y ahora con una fisonomía definida va por más. Con un juego sólido, ordenado y solidario intentará conseguir alegrías que le permitan una sonrisa mejor de la que vivió allá por mayo de este años cuando salvó la plaza en la B Nacional.

El "viejo" Carlos y el Carlos "joven". En silencio, los sueños son mucho más lindos.