El 18 de julio de 1918, en la casa de don Juan Moos se fundó, con el nombre de Juventud Obrera, y en adelante Asociación Deportiva Juventud de Esperanza, la popular institución de la Primera Colonia Agrícola Organizada del país, que el pasado 18 del corriente cumplió 88 años de vida.
Más allá de la práctica y difusión de distintos deportes, entre los que prevaleció el fútbol, esta entidad atesora un hecho, acaso inédito en el mundo, como es tener en su equipo de primera división a nada menos que siete hermanos. Nos estamos refiriendo a Ernesto, Mario, Juan, Aldo, Hugo, Marcelo y Luis Montalbetti, que integraron el plantel superior en varios partidos, entre ellos el disputado en 1946 en la localidad de Felicia contra Atlético de dicha localidad, partido que finalizó 1 a 0 a favor de los esperancinos.
A propósito de esta curiosidad, y gracias a una amistad desde aquel entonces con Luis (Lucho para sus amigos), éste nos narró con toda claridad y entusiasmo los momentos vividos con sus hermanos cuando de defender los colores rojinegros a bastones se trataba.
"Vivíamos a escasos 200 metros de la sede deportiva de Juventud, donde entrenábamos todas las veces que nuestras obligaciones laborales así lo permitían. Como curiosidad, "Juancho', el centroforward del equipo, se entrenaba además en su casa pateando con ambas piernas y de espaldas al arco del horno familiar donde, en la noche, dormían los perros", dijo Luis.
"Lucho" afirma que su puntería era asombrosa y eso que por entonces las pelotas de fútbol tenían cámaras con un pequeño pico que se disimulaba con una atadura de tiento.
"Los lunes, en la casa paterna nos juntábamos con el resto de los integrantes del equipo y algunos hinchas, a comentar el partido del domingo (los aciertos y los errores cometidos) y, en ocasiones, se levantaba el tono de voz, oportunidad en que doña Cecilia (mamá Montalbetti) imponía su condición de dueña de casa y llamaba a sosiego al grupo", manifestó con nostalgia.
Consultado "Lucho" acerca de la diferencia entre el fútbol de entonces y el actual, respondió: "ahora "se amontonan' en el medio de la cancha, facilitando la tarea de los defensores ya que en la actualidad, como entonces, era más fácil quitar una pelota que gambetear al rival".
"Otra marcada diferencia está dada por la preparación física que, en la actualidad, es muy superior en todos los aspectos aunque, debo decirlo, antes se lesionaban menos y si ello ocurría, como no había suplentes, nos quedábamos en la cancha "en una pata' hasta el final del encuentro; salvo en caso de fracturas, cuando era imposible continuar con el juego", agregó.
"En aquellos tiempos, el equipo se trasladaba en camión hasta la localidad del rival de turno y también los hinchas, hasta en ocho o diez camiones, cuyos dueños jamás cobraban importe alguno a los simpatizantes. Como los caminos en su mayoría eran de tierra, debíamos bañarnos antes y después del partido y, además, al volver a casa. Es decir que nos bañábamos tres veces en sólo cinco o seis horas".
Juan Carlos Mottier