A medida que el conflicto en Líbano se prolonga, Israel corre el riesgo cada vez mayor de quedar atrapado en el llamado "atolladero" libanés donde ya quedó atascado en el pasado.
Con el propósito de alertar a sus soldados, las radios israelíes han rescatado de sus mediatecas las canciones que acompañaron la primera guerra de Líbano (1982-2000), principalmente el éxito "A dos dedos de Saida", sobre el hastío de los militares hebreos que ocupaban entonces el sur del país.
A los bombardeos aéreos de la actual ofensiva israelí se unieron rápidamente las tropas terrestres. Ahora, unos 10.000 uniformados se encuentran en el sur de Líbano.
Pero las posibles consecuencias de una ocupación por tierra han agitado viejos fantasmas en Israel, cuyos dirigentes sólo se refirieron tarde y tímidamente a la instauración de una "zona de seguridad".
Fue el 25 de julio, trece días después del inicio del conflicto y seis años después de la retirada de Israel del territorio libanés.
Un día después, el primer ministro israelí, Ehud Olmert, precisó que la nueva y eventual zona de seguridad tendría una profundidad de uno o dos kilómetros hacia el interior de Líbano, de forma que Hezbolá dejaría de "estar cerca de la frontera" entre ambos países.
Pero menos de una semana después, la intensificación de los disparos de cohetes por parte de Hezbolá contra el norte de Israel obligó al gobierno a hablar de una zona de seis a ocho kilómetros de profundidad, cuyos límites alcanzarían en algunos puntos el río Litani.
"Atención al hundimiento", alertaba el viernes Zeev Schiff, especialista en cuestiones militares del diario liberal Haaretz.
"Aunque Hezbolá regrese a la región (fronteriza), se debe optar por una retirada de Líbano, con el fin de no hundirnos de nuevo en el atolladero libanés", según Schiff.
Los expertos admiten que la aviación israelí sólo dispone de medios limitados para frustrar el lanzamiento de cohetes de corto alcance de Hezbolá, que posee un número suficiente para "librar una guerra de desgaste durante tres meses contra Israel", según fuentes militares.
"Nosotros no queríamos esta guerra. Y hoy nos acercamos a grandes pasos hacia el control del sector que va hasta el Litani", escribe por su parte el rotativo Yediot Aharonot.
"Todavía hay en perspectiva movimientos de tropas, tanques, bombardeos, ataques aéreos y, sobre todo, pérdidas humanas y tiempo. Quizá mucho tiempo", advierte este diario popular.
Ante esto, Yigal Palmor, un portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, respondió que Israel "no olvida las lecciones de la Historia".
"Haremos todo lo posible para no hundirnos en Líbano. Pero es verdad que la situación actual nos da un sentimiento de `deja-vu"', admitió Palmor.