El Salón de Aspirantes a Beca, convocatoria emergente del Salón Anual de Santa Fe y cuya intención se centra en el estímulo a la producción y difusión del arte plástico santafesino, se encuentra habilitado, desde hace pocos días, para su visita en las salas de la planta alta del Museo Provincial de Bellas Artes Rosa Galisteo de Rodríguez.
Tanto el evento generador, el anual, como su desprendimiento, el becario, que otrora resplandecieron con luces propias, resaltando la participación de maestros del arte argentino, hoy se recortan en un horizonte muy menguado y opaco. Por estos tiempos, los hechos de la cultura oficial, hermana vergonzante de los presupuestos, no revisten mayor atención ni se amparan bajo el manto del interés social general. Transcurren en una persistente medianía y chatura que nos involucra a todos, tanto por acción como por omisión.
En este desangelado marco y dentro del periplo conocido como Atardecer en los Museos, se abrió al público y se adjudicó la concursada beca disputada entre dieciséis participantes.
Las primeras ediciones de este Salón se remitían a cuatro áreas precisas, a saber: Dibujo, Escultura, Pintura y Grabado. Con un criterio hipotéticamente más abarcativo y de imaginada actualización de campos expresivos se incorporaron a dicho Salón los apartados Fotografía y Cerámica. De este modo y en este baturrillo de expresiones planas y volumétricas, de técnicas y procesos contrastados y resultados divergentes, esta convocatoria -bastante precisa en sus inicios- se ha transformado en el territorio del "de todo un poco"; suerte de ramos generales del arte plástico donde "todo puede ser y parecer", en estricta consonancia con esa idea banal del arte como fenómeno global de la expresión y la comunicación: la hipermentada "globalización". Anexar áreas contrapuestas de forzada proximidad ha sido considerado, a ojos vista, más atinado que crear concursos y salones de mayor coherencia y especificidad. Cotejar una fotografía con una cerámica y ésta con un dibujo que se compara con un artefacto, es pensar como posible resolver el enigma medieval de lograr "la cuadratura del círculo".
En el impreso de circunstancias, nada de información que oriente o especifique algo, salvo -claro está- el nombre y área de los participantes y la retahíla de las autoridades de turno que, curiosamente, cada vez es más extendida y a toda vista fatigante.
El consabido "hacer currículo" resulta de imperio en los balances finales, obviamente.
Así las cosas, en la Sección Pintura participan Leandro Kohan, Carolina Porral y Nicolás Sara. Por la Sección Escultura están Mariano Raffo, Emiliano González, Daniel Volonte, Víctor Landucci y Jesica Bertolino. Por la sección Dibujo están Gabriel Villot y Andrea Correnti. En el apartado Fotografía presentaron sus obras Alejandro Ordinas, Carina Farías, Pablo Pisaco, Cintia Romero e Ignacio Elcoro. Por Grabado: María Laura Pacitti, partícipe en dos secciones con obras respectivas.
Fue superado el paso del sainete provinciano acontecido al día siguiente de la apertura del mencionado Salón, en el cual efluvios de "prima donna" conflictuaron la situación, violentando las expectativas del público que asiste a estos espacios y que, propiamente hablando, es el interlocutor de aquel quien expone y además es quien sostiene con sus impuestos, directos e indirectos, estas convocatorias y otras del tipo.
Todos los convocados exponen y obviamente se exponen.
La Beca Provincial le fue adjudicada a Cintia Romero -Apartado Fotografía- por su colección de piezas -ya expuestas tiempo atrás en el Museo de Arte Contemporáneo- titulada "La Mártir". Se trata de una colección de fotografías elaboradas por procesos analógico-digitales, en la cual el ingenio y los recursos técnicos de última datación se reiteran en una saga autorreferencial sin mayor interés plástico que la vía lingüística, en que la cita y la apropiación para la elaboración de personales discursos se arquitectura y ordena.