Recabar testimonios no fue tarea sencilla para la Justicia. Las amenazas y el temor hicieron que los que presenciaron el homicidio de Ricardo Duarte -ocurrido el 1° de mayo- respondieran con evasivas e, incluso, afirmaran no recordar los rostros de los homicidas.
De todos modos, el juez de Instrucción, José Manuel García Porta, procesó a Sandro Avila por el presunto delito de homicidio agravado por el concurso de más de tres personas y la concurrencia de menores de edad. El padre de Sandro también resultó procesado. Se trata de Rubén Marcelino Avila, de quien se sospecha que fue partícipe principal del delito de homicidio agravado por el concurso de más de tres personas y la concurrencia de menores.
Aquella tarde, en Alto Verde se realizaba un festival de doma y folclore que acaparó la atención de gran parte del vecindario.
Cerca del sitio del espectáculo, Ricardo Duarte cayó apuñalado luego de que dos personas mayores y un par de menores de edad lo rodearan y lo sujetaran para que no pudiera escapar de las agresiones. Duarte tenía 50 años y vivía en Villa Oculta.
Mientras los agresores escapaban en distintas direcciones, el herido fue trasladado en una ambulancia del servicio de emergencias 107 al hospital José María Cullen. Sin embargo, todos los intentos por salvarlo resultaron inútiles porque falleció antes de ser intervenido quirúrgicamente.
A la hora de investigar lo ocurrido, el juez García Porta debió sortear las dificultades generadas por el temor de los testigos a represalias por parte de la familia de los presuntos agresores. Incluso los familiares de la víctima aseguraron no recordar los rostros de los asesinos.
Sin embargo, surgió un testigo que para el magistrado resultó clave porque se mantuvo en sus dichos "de manera coherente, nunca se contradijo e, incluso, lo hizo a pesar de que peligra su vida y la de sus hijos por las amenazas recibidas".
Este testigo afirmó haber visto cuando Sandro Avila apuñalaba a Ricardo Duarte, mientras que Rubén Marcelino Avila y otros dos menores lo tenían sujetado para que no pudiera escapar. La situación de estos dos adolescentes está en manos de la Justicia de Menores.
García Porta sostuvo que de acuerdo con los elementos recogidos hasta ahora "cabe la existencia de premeditación de varias personas para causar la muerte de Duarte, a lo que se suma la concurrencia de menores de edad". Estos dos hechos agravan lo ocurrido y complican la situación de los dos procesados, quienes continuarán detenidos.
De la Redacción de El Litoral