La Plata (DyN).- La defensa del odontólogo Ricardo Barreda insistió ante el Tribunal de Casación bonaerense con su reclamo para que se agilice el cómputo del tiempo que su cliente lleva en prisión, con vistas a que se le dé por cumplida la condena a reclusión perpetua por haber matado a sus dos hijas, su esposa y su suegra en 1992.
Fue Casación provincial la instancia que el pasado 18 de julio habilitó la aplicación de la ley del "dos por uno" para este caso, al declarar inconstitucional el artículo 24 del Código Penal que imponía una contabilización de la pena más dura en los casos de reclusión perpetua, como el de Barreda.
Pese a esa decisión, el máximo tribunal penal bonaerense se abstuvo de realizar el cómputo del tiempo que el odontólogo lleva en prisión y derivó esa tarea en el tribunal que en 1995 le impuso esa condena y que, hasta ahora, no ha impartido ninguna resolución al respecto.
Frente a esto, el defensor de Barreda, Eduardo Gutiérrez, presentó un hábeas corpus ante la Cámara Penal pidiendo la aceleración del trámite por la "omisión y demora en el cumplimiento de lo resuelto por el Tribunal de Casación Penal bonaerense".
El planteo fue rechazado porque se entendió que, apenas se reanude la actividad judicial el próximo lunes, debe ser el tribunal de origen el que realice el cómputo.
Pero ayer, Gutiérrez insistió en su planteo y recurrió nuevamente a Casación para acelerar la definición.
El patrocinante de Barreda sostiene que su defendido permanece detenido sin sentencia firme desde hace 13 años, 8 meses y 14 días, "sin que se le pueda imputar la demora en revisarse su sentencia".
Según planteó, "si tenemos en cuenta que fue detenido 16 de noviembre de 1992 y que los dos primeros en preventiva deben computarse simples, pero a partir de allí dobles hasta el momento en que su sentencia fuera definitiva, hoy Barreda lleva 25 años, cuatro meses y 25 días".
De esta manera, añadió, se excedería holgadamente "el plazo de 20 años que se requiere para la libertad condicional".
El 15 de noviembre de 1992, en su casa del centro de La Plata, Barreda mató a escopetazos a su esposa Gladys Mac Donald, de 57 años; su suegra, Elena Arreche, de 86, y sus dos hijas, Adriana, de 24, y Cecilia, de 26.