Arte digital
Por Silvia Debona (*)

¿Qué es el arte digital? ¿Una estética generada por computadora? ¿Arte que existe sólo en Internet? ¿Un nuevo modo de articular elementos? ¿Un poco de todo? Los especialistas en la materia se refieren a "arte digital" para nominar aquellas producciones que tienen su basamento en instalaciones configuradas a partir del uso de algún tipo de sensor que, mediante su manipulación consciente o no por parte del receptor, genera respuestas aleatorias en un entorno, previo paso por un software que traduce esa información en determinados impulsos visuales o sonoros. A estas producciones, debemos sumar aquellas que son creadas exclusivamente para Internet, sin límites que acoten su sentido. La red es infinita y los artistas que la han tomado para sus producciones hacen uso de su multidimensionalidad, su liquidez. Y nada más. Arte digital es nada más y nada menos que eso.

La utilización de software de retoque fotográfico no se considera estrictamente arte digital, dado que su exposición se aviene a las formas tradicionales de fruición: un espectador frente a una obra estática, fijada en tiempo y espacio. Nada muta, nada cambia. Los trabajos realizados mediante tablillas digitalizadoras también se inscriben en este campo porque, si bien el medio de producción no es analógico el producto final, generalmente, es mostrado análogamente: un soporte retiene la imagen.>

¿Por qué entonces la persistencia de las categorías impresas en las muestras de arte digital? Porque es opinión de muchos que todavía es necesario generar un pasaje progresivo entre los modos tradicionales y los actuales. Puede ser necesario pero también es confuso, una razón más para que resulte de vital importancia tener muy en cuenta qué sucede hoy con los museos ante estas nuevas producciones "desmaterializadas". ¿Cómo van a conformar sus colecciones? ¿Cómo considerar único aquello que ha ingresado en la lógica de la "reproductibilidad técnica"? ¿Qué espacios son necesarios para dar cabida a estas manifestaciones? Para estar a la altura del arte de su época, los museos paulatinamente deberán correrse del rol de acopiadores de producciones estéticas con el fin de transformarse en generadores de acontecimientos artísticos, de nuevas manifestaciones eventuales sin vocación de perpetuidad.>

(*) Integrante del grupo Andamio Contiguo