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Tiene un aire tierno e inocente, el de un recién nacido de mente virginal, donde, aún después de 25 años, no se aloja ninguna idea. Inquieto, cada tanto se acomoda la gorra, cuya visera suele ocultar una expresión escurridiza, mientras declara: "Yo me cago de risa de todo", en una de sus frases más coherentes, la que, además, revelaba las relaciones de parentesco con más eficacia que el ADN pedido por su padre.
Durante años, Carlos Menem opuso algunas resistencias judiciales a la paternidad, pero sus reflejos actuaron con la rapidez de sus mejores tiempos ante un fenómeno ante el cual siempre fue sensible, la fama. La prensa lograda por la perfomance del recluido Carlitos Nair le brindó un precioso acceso a los medios en un año electoral, para el cual, como se sabe, se ha reencontrado la familia Neardenthal. A Telefé Noticias reconoció que "es Carlos Menem sin canas, es innegable que es mi hijo, la pinta, la fama...".>
Otro motivo de orgullo de papá serían los atributos poco ocultos de Carlos Nair, aquellos que sus compañeros de La Casa admiraron a partir del momento en que le bajaron el boxer y de los cuales solamente Lissa Vera podría opinar con autoridad, ya que compartieron la cama, en el estilo de Gran Hermano, o sea cubiertos por mantas, ofreciendo esa imagen desdibujada y grisácea que brinda la cámara con rayos infarrojos que se abre paso en las sombras. Nadie puede determinar a qué responden los movimientos producidos bajo las cobijas proporcionadas por Telefé: esos bultos, cuando se menean, también pueden ser un oso hormiguero desperezándose. Pero en este caso pudo escucharse la respuesta de Carlitos Nair a una advertencia inaudible de Lissa: "�Cuidado con la qué?".
Es que aquel día que bajaron su prenda interior, se produjo la verificación colectiva de un fenómeno que despertó envidia, respeto y fascinación. "A este lo picó la avispa del padre", bromeó uno, y "es ancha, es larga, es todo", dijo una compañera, provocando un posterior comentario de Jorge Rial: "Era la Panamericana".>
Entre expresiones banales como "es enorme", se destacó el eufemismo frontal de Locomotora Castro, cuando se discutía acerca de lo que Carlitos Nair y Lissa pudieron hacer bajo las mantas. El colorido boxeador no dudó: "Pero por favor, �con la anaconda que tiene Carlitos no va a pasar nada?".>
Carlitos Nair, como si confiara en que semejante derroche de la Naturaleza y las gratitudes que provoca bastaran para nuestro paso por el mundo, no parece un adicto al trabajo, y responde con imprecisiones a la curiosidad de Rial en cuanto a sus ocupaciones, que finalmente atribuye al atraso provincial.
-En Formosa no hay mucho para hacer- dice.>
Sin embargo, en otras declaraciones anunció que había llegado el momento de "agarrar la pala", una metáfora inadecuada para explicitar su propósito de dedicarse a la política. "Carlitos Nair es un tipo especial, entró de callado y terminó manejando La Casa", fue el comentario escalofriante de Rial. Igual que papá.>
ROBERTO MAURER