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Alejandro Galetto - Ignacio Andreychuk
�Cómo se explica tanto desborde emocional? �Cómo se le encuentra un argumento racional a semejante demostración de cariño por alguien que ninguno de los más de 6.000 presentes conoce personalmente? El fenómeno Maradona trasciende las barreras de la lógica y cualquier manifestación popular es, hoy, entendible sólo porque sí. Quizás por algo parecido a la fe, que intenta explicar aquello que no ingresa dentro de los límites del entendimiento. Y tal vez allí se inicia esa peligrosa comparación con la que el pueblo insiste en colocarlo en el mismo escalón que habita el Altísimo.
El estadio de la Universidad Tecnológica Nacional estaba abarrotado, pletórico no sólo de humanidades, sino de almas que hablaban un mismo idioma. Las pulsiones desenfrenadas esperaron apretadas durante un buen rato, pero el objetivo final valía la pena: ver destellos de quien fuera el mejor jugador de fútbol que se pudo apreciar hasta ahora en la historia de este deporte.>
La irrefrenable pasión volvía difusos los límites impuestos y el acrílico que circundaba la cancha corrió peligro de colapsar. Diego estaba en Santa Fe, ahí, a metros de la gente y su primer contacto con la pelota fue un remate que se fue por un costado. Nada importante; todo lo que hiciera el gran genio del fútbol mundial, ese (en la actualidad) desvencijado barrilete cósmico, iba a ser recibido como una bendición por los ojos de los presentes. Es que así se banca a los ídolos. Como dijo una vez "Cacho" Castaña: "Pagábamos para ir a ver toser al "Polaco' Goyeneche". Hoy lo hacemos para ver tocar la pelota a un Maradona de endeble salud.
Diego se movió más de lo que todos esperábamos. Pateó al arco más de una docena de veces y, para cerrar el círculo perfecto del espectáculo, convirtió un golazo desde casi la mitad de la cancha, con su sello característico: el zurdazo al ángulo. Lo gritó; vaya si lo gritó. Y ahí demostró mejor que nadie (costumbre en él) lo que significa un gol, lo que puede generar, esa cantidad de cosas insospechadas. Lo disfrutó él, pero también ese muchacho con la camiseta de la Argentina que le puso la mano y recibió el golpe furioso del más grande, en un íntimo festejo entre la muchedumbre. Ese ser humano, incrédulo, se tomaba la cabeza.>
Ahí estaba el pueblo, mirando azorado al mejor de todos. Hasta los más chiquitos, pibes de entre 8 y 15 años que nunca, jamás vieron a Maradona no ya en vivo, sino siquiera en directo, por televisión. Sin embargo, todos juntos -al mismo latido- disfrutaban de las genialidades que no fueron tales, pero nada importaba. Su presencia, al fin y al cabo, era el leit motiv.
En la Tecnológica, Diego hizo de todo. Pateó al arco cuantas veces quiso; tocó un balón con la mano; cometió una falta descalificadora sobre Serafín García (le había robado la pelota). En esta última jugada, el árbitro peruano amagó a sacarle la tarjeta amarilla, pero, ante el abucheo generalizado, rectificó su decisión y sólo advirtió al 10.>
Dentro de todo este monstruoso espectáculo que satisfizo a todos por igual, hubo un par de personas que tuvieron algo más de Diego, como aquel que chocó su mano con la del zurdo jugador. Por un lado, uno que le lanzó su camiseta, con la cual Maradona se secó la transpiración antes de devolverla. Por el otro, el muchacho que burló las líneas de seguridad y logró ingresar a la cancha para abrazar a su ídolo, una situación que su memoria atesorará hasta el final.>
Por supuesto que hubo un partido de fútbol, que fue disputado a muerte, dentro de los límites de la lealtad deportiva. Ganó Uruguay, que se mostró más sólido en defensa (la salida por lesión del "Negro" Gamboa le quitó seguridad a la última línea nacional) y más efectivo en ataque, con jugadores que, aun luego del retiro, siguen estando en un interesante nivel.
Amato fue el goleador del duelo, con tres tantos convertidos (el tercero, luego de un fantástico pase de Diego), mientras que Maradona y el "Chiche" Soñora completaron la cuenta nacional. Da Silva y Cedrés anotaron dos goles cada uno, mientras que Serafín García y Rubén Paz sellaron el triunfo "celeste".>
Más allá de todos los datos estadísticos y las anécdotas, lo que estaba sellado a fuego era la comunión entre el pueblo santafesino y el mejor de todos los tiempos. Maradona, el mito interminable y sin fronteras, estuvo entre nosotros. Y nadie nos podrá quitar esa satisfacción.>
Diego Armando Maradona no sólo vino a nuestra ciudad capital sino que tuvo una mayor presencia en la cancha de la que cualquiera podía imaginarse. Y al término del partido principal entre los seleccionados de Argentina y Uruguay, la atracción central del espectáculo le habló al público: "Nos vamos con muchas ganas de volver. Hasta siempre Santa Fe. Los queremos muchísimo".
Los espectadores deliraron con algunos gestos técnicos de Diego durante el juego. Sin embargo, en lo que todos coincidieron, fue en que el astro mundial permaneció bastante más de lo pensado dentro de los límites de la cancha; resulta lógico pensar que a Maradona, tras la última internación a la que se sometió, le cuesta respirar con normalidad durante la actividad.
Pero el "10", el único diez, disfrutó al ciento por ciento del showbol, más allá de que el combinado charrúa se haya llevado la victoria del cubierto de la Universidad Tecnológica Nacional. "Fue una lástima que no le podamos dar el triunfo a la gente. Luchamos hasta el último minuto pero Uruguay nos ganó bien".
Y al despedirse del pueblo santafesino, que copó en su totalidad al reluciente estadio de la UTN al rebasar las tribunas, plateas y palcos, Diego Armando Maradona se dirigió a sus seguidores de antes, ahora y siempre: "Igualmente, nos llevamos el mejor de los recuerdos de parte de ustedes, que nos apoyaron sin parar hasta el final. Y ver a la gente santafesina apoyarnos con todo su corazón, a uno lo deja bien. Gracias a todos".
Tantos las celebridades de Santa Fe como los ex jugadores de Unión y Colón se mostraron más que "chochos" de ser partícipes de la llegada de Diego Armando Maradona a nuestra ciudad capital. Por ejemplo, a Eduardo Magnín se le escuchó decir en la zona de la platea oeste que "estuvo todo muy bueno". Otro grupo tatengue andaba enloquecido con la presencia del "10" en la Tecnológica; fue el de Horacio "Gringo" Humoller, Luisito "Turco" Abdeneve y César "Picante" Pereyra, quien también fue a ver el espectáculo, todos coincidieron en que "esto es una maravilla. Hace mucho que no veo tanta gente enloquecida con algo como lo está ahora con Maradona. Es un gran show". Y con respecto al partido del que formaron parte, Humoller comentó que "la cancha estaba un tanto despareja, quizás lo que era nueva. Pero el partido estuvo muy lindo y lo disfrutamos".