Profundizar el cambio

El crecimiento de casi un 8% anual, con escasez infraestructural y crisis energética, el dólar alto, el incremento de los subsidios, las compensaciones, las retenciones y la veda a las exportaciones, el control de precios para evitar el pánico inflacionario, el descrédito del INDEC, el acrecentamiento del gasto público, una buena recaudación y otras variables, conllevan a pensar a la cúpula dirigencial que hay que profundizar el cambio.

Un cambio que, a la luz de la realidad, no favoreció al pequeño productor, destinatario del populismo de las huestes kirchnerianas sino que la dirección, en forma categórica, concentró la riqueza producida en pocas y poderosas manos, acentuándose la inequidad del reparto y la proliferación de los negocios entre los grandes eslabones exportadores y el estado nacional.>

O sea que desde el punto de vista de la ganadería, hasta hoy, los grandes estancieros seguirán siéndolo y sus actividades agiotistas, sin ningún riesgo, le permitirán evitar los controles prometidos y seguir a disposición presupuestaria de su inmediato aliado superior, al fin y al cabo fueron los vituperados oligarcas ganaderos quienes contribuyeron con algo de sus vacas para tratar de disimular la escasez producida por los paros nacionales agropecuarios.>

El desafío es producir más terneros sin variar el invariable stock (inmóvil desde hace 40 años), a pesar de los pobres índices de preñez sobre un total de 22.000.000 de vacas, que indica un faltante aproximado a los siete millones de terneros.>

Profundizar el cambio, significaría trazar un horizonte ganadero previsible ya que a lo expuesto anteriormente se le debe sumar la incongruencia de querer aumentar la producción con menos superficie pecuaria, que resignaron su calidad y cantidad ante el avance arrollador de la agricultura. >

Se implementó un peso mínimo de faena que atentó contra el destete precoz, se prohibieron las exportaciones con la consecuente pérdida de posicionamiento y mercados, los animales con garantía de preñez se "rematan" a u$s 250 dólares y la conserva prácticamente se regala.>

Se sigue con la rutina de las declaraciones de emergencia y/o desastre, créditos "blandos" y compensaciones, para aliviar las crisis de cualquier índole, como si el chacarero lo único que necesitaría es dejar de pagar impuestos y recibir algún crédito barato.>

La memoria exigida nos recuerda la utilización de la plata del mismo productor como variable para equilibrar los precios; el gasto público que ya superó los índices de recaudación y los subsidios destinados al transporte (aumentaron 1.300 millones de pesos) y a la crisis energética (60% superior a lo presupuestado).>

Seguramente, la salvadora recaudación proveniente de una nueva cosecha récord eclosionada por el alto precio de los granos, será tomada como un elemento determinante en este bizantino slogan electoral de "profundizar el cambio".>

Lo que habrá que cambiar es la razón de ser de los subsidios que, así diseñados como están, sólo sirven para premiar la ineficiencia de los especuladores. Como también habrá que racionalizar el gasto público, con la aplicación de la simple lógica de medir si el remedio cura la enfermedad. >

La economía en general y la ganadería en particular, están duras en el congelador electoral a la espera que el microondas le derrita el frío perdurable hasta octubre 2007, luego, se anunciaron cambios ministeriales en carteras estratégicas, los nuevos interlocutores tendrán la improrrogable misión de explicar la profundización del cambio. >

Eloy Rodríguez