MARÍA MORENO, DE VOCACIÓN CRONISTA
"Hago periodismo en los libros"
 Lenguaje y verdad. En los primeros años de la democracia "se dio un estrellato del cronista investigador que utiliza el lenguaje como un instrumento de denuncia. Es como una justicia por pluma propia", reflexiona la autora. Foto: AMANCIO ALEM

La escritora participó del reciente III Argentino de Literatura. La relación entre el periodismo y la literatura la encuentra en el registro de la crónica, y reconoce zonas de autoría en los medios.

Se siente identificada con el género de la crónica, mantiene el hábito de la investigación guiado por su propia curiosidad. No se reconoce como periodista, y por ello encuentra como una posible definición en ser "una autora protegida en un periódico". Es asidua lectora, pero no de diarios. En todo caso la información o las noticias operan como fuentes que promueven el interés para un futuro trabajo, tal como Truman Capote construyó su célebre "A sangre fría".

Ha sido columnista y editora de los suplementos Radar y Las/12 del matutino Página/12. También ha escrito novelas -como "El affaire Skeffington" y la más reciente "Banco a la sombra"-, ensayos y crónicas recopilados en obras como "El petiso orejudo", "A tontas y a locas" y "El fin del sexo y otras mentiras".>

De cabellos lacios y largos, María Moreno habla sin prisa y sin sobresaltos unas horas antes de participar -el jueves pasado- en el III Argentino de Literatura, el encuentro organizado por la Universidad Nacional del Litoral, en el cual expuso su visión sobre "Lenguaje y verdad en el periodismo", en compañía de Luis Chitarroni y Juan Sasturain, bajo la coordinación de María Angélica Hechim. Acerca de la temática que la convoca, ella hace foco en la historia de la crónica.>

EL ESTILO, UN ARMA

"Hay un pacto que se relaciona con la realidad, donde el cronista tiene total libertad para trabajar con el estilo, tomarse licencias y está ligado con la experimentación en el lenguaje. Lo que cuento es la historia de la crónica. Al principio, cuando era dificultosa la edición de libros, el lugar de distribución de la literatura se encontraba en los periódicos. Esa dicotomía literatura-periodismo, es una disyuntiva muy posterior. Incluso �qué era la verdad en ese momento? José Martí hacía crónicas desde Nueva York leyendo diarios, no iba al espacio donde se producía el hecho", explica quien coordina el área de Comunicación en el Centro Cultural Ricardo Rojas de Buenos Aires.

Desde la mirada de Moreno, "cuando aparecen zonas de entretenimiento en los periódicos, aparece más la literatura. La noción de verdad ahí es paradójica, porque Martí, como decía, no estaba in situ. Ahí el escritor tenía el arma del estilo, de trabajar los hechos. No había ningún parámetro que le exigiera la asistencia. Con el tiempo, la verdad en el periodismo se liga a una verdad de tipo judicial. Es como una sentencia -indica- a la que llega el cronista investigador".>

EL CRONISTA INVESTIGADOR

Esa nueva identidad, Moreno la ubica en los inicios de la democracia. "Se dio un estrellato del cronista investigador. Horacio Verbitsky, Miguel Bonasso... Se utiliza el lenguaje como un instrumento de denuncia, y el factor literario queda reprimido. Es como una justicia por pluma propia lo que hace el investigador". Y en relación al estilo, "creo que Borges pone su marca en la ascética del lenguaje. Por lo menos para los periodistas de mi generación, incluso en sus enemigos políticos como podría ser Rodolfo Walsh, obedecen esta ley de ascetismo, de economía del lenguaje".

-�Qué otros autores, además de Borges, intervienen en el discurso periodístico que se nutre de la literatura?-Una marca de los '60 es claramente García Márquez. Insisto en este modelo ascético. Incluso Roberto Arlt es mucho más experimental... No es casual que este tipo de cronistas investigadores hayan sido militantes. No creo que Tomás Eloy Martínez tenga una dicotomía entre lo que escribe en un diario y en sus novelas. Son escritores realistas. No me parece que haya un corte muy grande entre el periodismo y la literatura. -�Qué diferentes estilos se pueden encontrar en el mapa actual del periodismo gráfico?-No identifico estilos, refiriéndonos a estilos literarios. Una excepción es (Martín) Caparrós, que creo que adopta el modelo del ensayo español. Igual, el medio te constituye. No me parece que yo pueda escribir en La Nación, por ejemplo. Lo que hago, que es una mezcla de ensayo, crónica, autobiografía, lo pude hacer en Página/12. Esta operación se nota cuando Caparrós empieza a escribir en Viva (la revista del diario Clarín), y comienza a utilizar la frase corta. El medio te constituye. Cuando Tomás Abraham me encarga textos para La Caja, yo empiezo a escribir más ensayos.

SIN ESCISIONES

"No tengo escisiones. Lo que tengo son registros. Puedo hacer una aguafuerte de género, cómica, liviana... Y de pronto soy más académica y estoy dentro de un modelo ensayístico. Pero no hay dicotomías", señala Moreno, quien ha trabajado en las áreas de género y de la cultura, mientras hoy investiga sobre las minorías sexuales.

Desde su óptica, dentro de los diarios también se inscriben "escisiones". Es decir, "hay una cosa de autoría en los medios. Soy una autora protegida en un periódico. Después me recopilo...".>

-�Hubo un momento en el que se sintió periodista?-En mis libros hay un juego con la identidad. Yo escribo, no digo que soy periodista. Ahora, me parece que me acerco más a la literatura. Mi último libro resulta de crónicas de viajes. Y la investigación permanece como un arma. Es un hábito.

Modelos

En relación con las cuestiones de género y la literatura, Moreno considera que existen modelos instituidos. "Creo que hay una `concertación imaginaria, inconsciente', que no se leen a las mujeres. Hay una lectura que se realiza desde un un lugar voyeur, como si la autora y la primera persona del libro coincidieran totalmente, como si se estuviera espiando a una mujer. Lo podés notar hasta en las críticas".

Al mismo tiempo, "hay tipos femeninos que trascienden en la cultura, como la suicida, la niña loca, el personaje con una vida con gran fuerza sexual... Hay modos de pasar a la cultura. O la mediadora cultural, el caso de Victoria Ocampo, no muy leída más allá de una sanción moral de izquierda. O la bacana, o la suicida o Evita... Son las personas que trascienden al campo cultural".

María L. Lelli