Sol Lauría / Nancy Balza
Santa Fe tiene artistas. Actores, músicos, directores de cine, pintores, cantantes y compositores. Buenos, además. Reconocidos por la crítica nacional y, en muchos casos, con experiencia en otros países del globo. Todos ellos se las ingenian cada día de sus vidas para crear, estudiar, dar a conocer sus producciones y que suceda el milagro de que eso que hacen sea rentable.
¿Por qué les cuesta tanto concretar las iniciativas que surgen? ¿Acaso no hay una política cultural que promueva los eventos? ¿Será que las empresas privadas no acompañan ni apoyan las producciones locales? ¿Es cierto que dar a conocer sus creaciones se presenta, la mayoría de las veces, como una misión imposible? ¿Por qué el público que los sigue se reduce a un número limitado de caras que se repiten presentación tras presentación? ¿Será que las gentes de estas latitudes menoscaban el talento de lo local? ¿Se cumplirá el dicho "nadie es profeta en su tierra"?
El artista plástico Eugenio Wade, el músico Rodrigo González (La Cruda), el actor y director teatral Raúl Kreig, el cineasta Diego Soffici y el escritor Enrique Butti, acercan algunas respuestas. Y abren el debate.
El artista plástico Eugenio Wade asume que, para justificar la situación del panorama cultural actual, "no hay una explicación lógica" más allá de "nuestra forma de ser". Es que "no tenemos incorporadas a nuestra cultura las intenciones de comprar libros, cuadros, ir al teatro, de invertir en conocimiento". En lo que respecta específicamente a las artes plásticas, cree que los críticos tienen un grado de responsabilidad, porque "en vez de estimular las artes plásticas, hacen un proyecto personal para quedar por sobre los artistas". Será por esto que en Santa Fe "no hay coleccionistas" y, en general, "no hay y no hubo galerías de arte".
Rodrigo González, que le pone la voz al grupo de rock local La Cruda desde hace 10 años, sabe lo que cuesta y los mil obstáculos que hay que sortear para poder hacer un show, grabar un disco y permanecer. Ni hablar de sacar algo de plata de esta actividad que le demanda tiempo completo. Y todo eso a pesar de que en Santa Fe hay "muy buena música, muy buenos artistas y buen arte". Pero estar acá limita la "difusión" y también entra en juego la falta de recursos. Por lo que, para verse en un escenario local u otro de Argentina, "el sacrificio es continuo. Es todo invertir". Es que para tocar hay "un montón de trabas": contratar sonidos que son caros y encontrar lugares habilitados, una misión imposible después de Cromagnon.
"El teatro es una experiencia muy vital para mí, porque tiene todas las contradicciones de la vida y en ese sentido es muy movilizante", define Raúl Kreig (actor, director y docente de teatro), y aporta: "Hay mucho sacrificio pero también recompensas, mucho esfuerzo pero mucho placer puesto y, como todo placer, está muy próximo al dolor. Es muy vital hacer arte en Santa Fe y en el mundo". Más allá de este placer personal y colectivo -"el convivio es uno de los componentes del teatro"- admite que montar una obra cuesta, "pero se hace".
Para la difusión de las obras literarias, el escritor Enrique Butti ubica como el principal obstáculo que "no tenemos editoriales santafesinas, excepto las que crean cooperativamente o a pulmón de los escritores, con el posterior escollo de una inexistente distribución comercial de esos productos. El estímulo queda supeditado a las áreas editoriales de las secretarías estatales de cultura, la provincial, la municipal (la nacional, sabemos, está lejos de ser federalista) y de la UNL. Después existen, sí, asociaciones de escritores y talleres literarios para quien quiera o necesite la conexión con gente que comparta sus intereses. Yo mismo participo en un grupo de lectura muy estimulante".
Para responder a la consulta de cómo es producir cine en Santa Fe, Diego Soffici prefiere distinguir entre dos lenguajes: el cine propiamente dicho donde el soporte es el fílmico, y el video, que sirve como herramienta para producir historias pero trabaja con soporte electrónico. "En lo que hace al soporte fílmico del cine propiamente dicho es muy difícil, por los costos y porque el centro de producción y post producción está en Buenos Aires. No es que sea imposible y de hecho se han hecho películas acá". En tanto, la realización en video "facilita los costos, facilita prescindir del laboratorio y se encuentra gente más formada para trabajar. Como en gran parte del país, en Santa Fe recurrimos al video digital para contar historias y, a partir de que renació la Escuela de Cine y por los costos de video -en general- más accesibles, está volviendo a ser un centro de producción".
"Acá no hay nada para hacer", se suele escuchar en las vísperas de los fines de semana entre santafesinos que se cuestionan ansiosos las opciones de salida o encuentro. Sin embargo, cada fin de semana cientos de personas ofrecen su arte en diversos ámbitos de la ciudad. Esto se ve reflejado cada jueves en la agenda cultural que El Litoral publica en la sección Espectáculos.
Rodrigo tiene una vivencia feliz del público local, "el más cálido" que tiene la banda. Pero lo que sí es cierto es que, la mayoría de las veces, los espectadores se reducen a un círculo: "En relación a la pintura, hay circuitos, la gente que concurre es más o menos siempre la misma", admite Wade.
"Afortunadamente en tantos años que hago teatro en Santa Fe, que son casi 30, el público me ha acompañado, en algunas producciones más, en otras menos", confiesa Raúl Kreig. "También se ganó un público nuevo, gente joven". Para el actor "el arte nunca ha sido masivo. Lo masivo es otra cosa, es el espectáculo, es aquella producción que no cuestiono pero intenta reproducir un modelo mediático, que persigue una finalidad comercial, no porque esté mal ganar dinero haciendo teatro, sino que se arma anteponiendo lo económico a lo artístico". En Santa Fe, "un espectáculo que haga 50 funciones es muy exitoso. La media es de 15, 20 funciones. Pero ya conocemos esto, trabajamos en esta realidad de Santa Fe y elegimos, al menos yo, elijo seguir trabajando aquí".
Para Enrique Butti queda en claro que "la buena literatura no se consume, se consuma. Sé de grandes escritores nuestros que no son leídos por su escasa divulgación. Pero el buen lector es curioso, indagará y llegará. Como decía Martínez Estrada, a veces nuestra mirada recorre las bibliotecas y no encuentra entre tantos licores finos el agua que sacie su sed. El agua que significa la literatura de nuestro tiempo, de nuestro lugar y de nuestra habla".
Soficci aporta que, generalmente, es la misma gente la que recorre los circuitos de cine y video santafesino. "Hay una excepción, cuando se producen muestras muy importantes como la de cine independiente de Buenos Aires". Pero cuando se hace una muestra de cortos independientes, no en el marco de un festival, el público se acota". Sin embargo apunta un dato curioso: "El público no se acerca mucho a los lugares de proyección pero sí hemos tenido la experiencia de Cable & Diario donde se generó un espacio para los cortos santafesinos independientes. He recibido comentarios de gente que, en general, no va a las salas pero ve los cortos por televisión (sábados a las 22 y domingos a las 23)".
Soffici propone crear una ley de cine en Santa Fe "como existe a nivel nacional", y que una parte del impuesto que va a loterías se destine a un fondo para producción audiovisual en la provincia. "Convengamos en que, si queremos como provincia tener una política en la que exista la producción audiovisual, el Estado tiene que estar presente a través de una ley que los realizadores nos encargaremos de que se cumpla. Incluso posibilitaría generar canales de distribución y difusión un poco más ordenados".
En el campo de la literatura, para Butti "hay una buena política editorial que se ha ido conformando en la UNL. En la Municipalidad y en la provincia esa política varió según las distintas administraciones: hubo algunas aceptables y varias inexistentes. Personalmente, casi todo lo que he publicado ha sido merced a concursos, por eso los considero el mejor recurso de una política editorial estatal. Lástima que los concursos oficiales aquí estén signados por la burocratización, con ediciones no siempre dignas y carentes de distribución comercial. Las becas en el campo literario que promueve la Secretaría de Cultura Provincial son buenas, pero habría que reforzarlas y darles la periodicidad y la puntualidad que no siempre fueron respetadas. Nobleza obliga destacar la reciente ley provincial que determina una pensión honorífica para escritores que integren ciertas características, y que impulsó la escritora Silvia Braun y apoyaron el diputado Kilibarda y el senador Mercier".
Para Kreig las políticas culturales "han sido siempre insuficientes; nunca se pensó en una política profunda, a largo plazo". En ese punto hace la excepción de la Universidad que "apoya muchísimo al arte local y tiene un proyecto de Comedia Universitaria muy interesante". A nivel oficial "las generalizaciones son falaces: hubo momentos y administraciones que fueron muy generosas, pero hablo desde mí, como hacedor. En general éste es un problema del país y es el lugar que ocupa la cultura en este país".
Para el rock, estaría bien ayudar a las bandas locales en sus viajes de difusión, promocionar la música de acá en otros lugares y gestionar espacios amplios y abiertos para que los grupos ensayen. Pero "el Negro" también hace un pedido al público: "La gente tiene que entender y tiene que tomar conciencia de que si paga 25 pesos para ver Las Patillas del Abuelo, tiene que pagar también para ver bandas de acá. Porque hacer un show cuesta caro, alquilar un sonido te sale 1.500 pesos". Y tampoco se olvida del sueño reclamado por toda la movida musical santafesina: "Que se abra el Patio Catedral".
Wade responde que lo que le haría falta al ámbito de los artistas plásticos en la ciudad es "un milagro", dado que "no hay una sola solución, no hay un solo acto para hacer. Me conformo con que una pintura o un dibujo haga feliz a la gente. Ahora ya ni lo queremos vender".