Amagó con atropellarlo, pero el "Cervecero" reaccionó: 1 a 1
Ante Quilmes lo de Unión terminó siendo pura espuma
Otro primer tiempo interesante que no se cierra en el resultado por groseros errores defensivos que se repiten. Unión dejó con vida a Quilmes en el primer tiempo y lo pagó caro. Al hincha se le vino la intrascendente temporada encima y silbó al equipo. ¿Qué pasará con Gugnali?

No faltan ganas, eso está claro y fuera de discusión. Es más, tiene razón Gugnali cuando dice, post partido, que sus jugadores lo emocionaron con la entrega. Quedó claro, a todas luces, que se mataron para que el ex coordinador siga con ellos. Lo que le falta a Unión es madurar como equipo y, en ese camino imprescindible para poder recibirse de "candidato" en el fútbol de ascenso, hay algunas materias decisivas que le cuestan horrores. Por ejemplo, no sabe cómo defender para ganar cuando va ganando. Porque despilfarró todo lo espectacular que pudo armar a nivel juego en esa media hora inicial, cuando asfixió a Quilmes, le llegó por todos lados, transformó en imparable al tándem Zapata-Marcos Flores y volvió a disfrutar de un acierto de Trullet que casi nadie recuerda a esta altura del partido: Leandro Zárate llegó a 9 goles en esta primera rueda, lo cual marca un tanto cada dos partidos. O "medio gol" por partido. Este promedio que consigue la "Chancha" era algo que Unión no disfrutaba desde que se fue el "Indio" Bazán Vera. Pero el problema del equipo, más allá de que los errores defensivos vienen siendo groseros, pasa por la falta de concentración en las jugadas decisivas.

El gol que le hizo Ben Hur en el Barrio Parque Ilolay fue patético. Y el que ayer le convirtió Quilmes en Santa Fe, también. No por el gol en sí, sino por cómo nació la jugada previa al córner: cansado de que le cabeceasen tanto en la terraza propia, Claudio Gugnali desempolvó en Santa Fe los viejos libros de la escuela de Osvaldo Zubeldía. Justamente Gugnali, un ex "pincharrata", decidió en la semana -sabedor del buen juego de aire de Quilmes- ensayar esa jugada que patentó Estudiantes de La Plata en décadas pasadas: tirar el achique con la pelota quieta en posesión del rival. La vieja ley del off side, ni más ni menos. Seguramente, insistió en las prácticas semanales con la repetitividad del movimiento. Lo deben haber ensayado una y mil veces antes de Quilmes. Hay una palabra, un gesto, una seña, una clave. Era uno, seguramente el capitán Mosset o el arquero Assef, el encargado de gritarla. Entonces, cuando el ejecutante de Quilmes fue camino a la pelota, todos dieron el paso rápido hacia adelante para dejar a los jugadores de Fanesi en posición prohibida. En el camino hacia adelante, hubo un pequeño "olvido": se dejaron a uno enganchado, quedaron todos los "cerveceros" habilitados y el "Turco" Assef debió apelar al reflejo de las piernas para evitar ser fusilado. Al toque, vino el tiro de esquina, donde Ceballos les ganó a todos y la bajó limpita para otro jugador que fue dejado en libertades totales -Vidal Sosa- para patear solito adentro del área como si fuera el living de su casa. Usted se preguntará, amigo lector tatengue, si es que no estuvo en la cancha ni lo vio por tele, ¿cómo se pueden cometer tantos errores de desconcentración pura en una misma doble jugada? El que hace el foul tonto en la puerta del área, el que se queda enganchado en la ley del off side, el que no lo marca a Ceballos cuando la baja, el que no lo encima para taparlo a Vidal Sosa cuando patea. En definitiva, en estos últimos tiempos, no importa quién es el que se equivoca, porque siempre alguien se equivoca y no siempre es el mismo. Entonces, llegamos a la conclusión de que ése es el punto donde Unión se vive llevando una misma materia con notas bajas: la de la fortaleza mental y la máxima concentración que hay que tener para jugar este tipo de partidos. Bah, éste y los otros. Porque le pasó con Quilmes, que es protagonista; pero también le pasó con Ben Hur, que no le ganaba a nadie hasta que se le cruzó este Unión en Rafaela.

¿Qué decir de la campaña?

"Sabemos que vamos arrancar el 2008 en el pelotón de cinco equipos que van a pelear los ascensos a Primera", fue el mensaje optimista de algunos jugadores de Gugnali. Con 27 puntos, hoy Unión está quinto, es cierto, pero en el mejor de los casos -si los tucumanos pierden en Rafaela con Atlético-, a 8 puntos del líder San Martín. Quilmes quedó con 33, pero Chacarita (30) y Godoy Cruz (29) deben jugar la última bola del certamen.

En medio del juego periodístico para intentar descifrar el futuro de Gugnali, a Juan Leonardo Vega se le escapó una frase -acaso en caliente- que resume lo que piensan los hinchas: "Esperábamos terminar el campeonato en mejor lugar". Anoche, cuando un limitado Alejandro Toia pitó el final, lo primero que bajó de las tribunas -otra vez, banderas al revés y ausencia de la barra brava detrás del arco- fue un silbido generalizado para el equipo. Después, tibiamente, asomaron algunos aplausos.

Más que el tema entrenador y los posibles cupos de refuerzos para el 2008, Unión debiera repasar el porqué de esa debilidad mental que marca el traspié ante la primera adversidad que presenta un partido. Esa falta de "polenta anímica" no es exclusiva de los menos experimentados. Porque resulta que, ante la primera de cambio, un jugador habilidoso e interesante como Paulo Rosales le dice al técnico que no se siente con ganas de ir al banco. O, para peor, un profesional como Juan José Serrizuela, que ganó todo y hasta jugó en Europa, se va lesionado a su casa, desaparece un par de días, no vuelve a entrenar y comenta por las radios desde Buenos Aires que "extraña". ¿Qué misterio esconde el fútbol profesional de Unión de unos años a esta parte para que pasen estas cosas que son tragicómicas? ¿Dónde está la falla? Porque los dirigentes pasan, se multiplican los jugadores, desfilan los entrenadores, se aumenta la deuda eterna y nadie da en la tecla. Obviamente que, en este análisis global, el menos responsable por ahora es Juan Leonardo Vega. Pide tiempo y tiene razón. Pide paciencia y no es una súplica desubicada. Pero el corazón del hincha no hace separaciones: "Hasta acá, Malvicino... hasta acá, Molina... hasta acá, Vega... hasta acá...".

En el famoso año de los 100 años, que nació y siguió con la promesa de volver a Primera, Unión apenas sacó un poco más del 45 por ciento de los puntos que puso en juego. Con ese rendimiento, ningún equipo del mundo puede ser protagonista de nada.

Es cierto que, a lo largo del año, Unión apenas perdió dos partidos en todo el 2007 en Santa Fe: Chacarita y Rafaela. Pero también es real que empató casi tantos partidos como los que ganó y eso, con el reparto de tres puntos, impacta negativamente cuando se piensa en grande. "Para ser campeón... hoy hay que ganar...", se cansaron de gritar los hinchas a lo largo de este histórico 2007 del primer siglo de vida. Y ahí está la receta. No ganó nunca el partido clave para dar el salto.

Anoche, sin ir más lejos, podría haber acortado la distancia con Quilmes y quedar mejor posicionado. Pero, una vez más, falló. Contra Quilmes, en la última bola del año en Santa Fe, esta vez no hubo sabor del encuentro, porque al final lo de Unión terminó siendo pura espuma.

UNIÓN 1 - QUILMES 1

Unión: Assef; Vera, Canuto, Mosset y Yacob; Fontana, Zapata, Sartor y Jorge Torres; Marcos Flores y Zárate.

DT: Claudio Gugnali.

Quilmes: Pontiroli; Walter García, Héctor Vidal Sosa y González Bordón; Sequeira, Esteban García, Jorge Medina y Schmidt; Giampietri; Alemanno y Ceballos.

DT: Alberto Fanessi.

Goles en el primer tiempo: 20 min., Leandro Zárate (U) y 45m. Vidal Sosa (Q).

Cambios: en el primer tiempo, 23 min., Marcos Torres por Yacob (U). En el segundo tiempo, 15 min., Rodríguez por Alemanno (Q); 22 min., Musto por Sequeira (Q); 25 min., Pereyra por Flores (U), y 29 min. Olivares por Giampietri (Q).

Árbitro: Alejandro Toia.

Estadio: 15 de Abril.

/// La camiseta de los 100 años

Anoche, en el último partido del año de los 100 años en este 2007 y basándose en una idea de la empresa europea Kappa, todos los jugadores rojiblancos saltaron al césped con la casaca del siglo, posaron para la foto, se la sacaron y la tiraron a las tribunas, donde los hinchas enloquecieron. Después, Unión jugó con la casaca roja alternativa contra Quilmes. Así, Kappa y Unión armaron la gran movida de cara a las fiestas de Navidad: todo aquel tatengue que compre la pilcha de los 100 años quedará registrado para participar de un gran sorteo final con espectaculares premios.

Darío Pignata[email protected]