Alfaro, Julito Grondona y don Julio: las cabezas visibles de un histórico logro
Los secretos del éxito
El "Lechuga" comentó los pormenores de la reciente consagración en la Copa Sudamericana. También habló el presidente de Arsenal y su padre, el titular de la AFA. Sigue la alegría en un club con pocos años de vida.

Gustavo Alfaro, el entrenador de Arsenal, rescató el triunfo sobre San Lorenzo, su ex club, como el "más importante" en la carrera del equipo de Sarandí hacia el título en la Copa Sudamericana que obtuvo frente al América de México.

"El partido bisagra fue el segundo, cuando le ganamos a San Lorenzo la revancha por 3 a 0 en el Nuevo Gasómetro después de igualar 1 a 1 en Sarandí, ya que superamos no solamente a un gran equipo, sino a uno de los técnicos más ganadores de Argentina como Ramón Díaz", dijo Alfaro regodeándose con la revancha.

"Eso se lo dije a los jugadores para que ganaran confianza, porque después, el orden y el compromiso ya los teníamos", apuntó. Sobre el éxito alcanzado pese a la derrota por 2 a 1, el técnico señaló que "el festejo quedó recortado porque el último partido quería ganarlo o a lo sumo empatarlo, para finalizar invictos".

Alfaro también elogió "a las familias de los jugadores, porque fueron fundamentales para darles a ellos la contención que necesitaban en los momentos decisivos". Y a los dirigentes, "que merecen festejar esto muy especialmente por todo el esfuerzo y el trabajo que pusieron, ya que el 24 de mayo me quisieron renovar el contrato y yo les dije que quería ir por la gloria. Y Julio Grondona (hijo, del presidente del club) me respondió: "Yo quiero ir a Japón'".

El caudillo

Julio Grondona, presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), aseguró que se sintió reconfortado porque Arsenal, club que fundó en 1957 y que presidió hasta 1976, no necesitó de su presencia como dirigente para llegar a ganar un campeonato.

"Lo primero que pensé al terminar el partido de Arsenal y América fue que no hay hombres imprescindibles y que Arsenal no necesitó de mí para ganar un título", afirmó Grondona. "Y después, que hay una juventud que sirve y hay que dejarla actuar. Ahí recordé a los muchachos que junto conmigo ayudaron a levantar el club y de los que ahora quedan pocos", manifestó don Julio, muy emocionado.

El "Arse" fue fundado el 11 de enero de 1957 por un grupo de pibes, entre los que se encontraban Julio y su hermano Héctor, y en 1961 comenzó a competir en los torneos de AFA en la Primera D, para llegar al fútbol grande en 2002. Grondona fue presidente de la institución de Sarandí desde 1957 hasta 1976, momento en que pasó a Independiente, para luego recalar en la entidad madre del fútbol argentino.

"Con los muchachos pensábamos entonces: el sábado nos divertimos mirando a Arsenal y los domingos nos vamos a ver a Independiente o Racing", comentó risueño. Un "no" rotundo y seco fue la respuesta que otorgó cuando se le preguntó si hubiese querido estar en la cancha de Racing presenciando el partido. "Prefiero leer los diarios, escuchar la radio o mirar la tele", argumentó.

"El partido lo vi con mi nieto en la cocina de mi casa. Cuando estábamos 2 a 0 abajo, miré el reloj y dije: un gol le podemos hacer. Encima ellos se perdieron el tercero en una jugada clara", comentó sobre la gran final. El vicepresidente de la Fifa comentó que la alegría por el título en la Copa Sudamericana envolvió a toda la familia Grondona, ya que su hijo es el actual presidente y su madre, de 101 años, es hincha del club.

Grondona se refirió también a Gustavo Alfaro, el entrenador que llevó al humilde equipo del Viaducto a la cima de América. "Es un hombre trabajador que llegó a un club donde no había figuras. Y en esos casos es donde se ven los técnicos. Obvio que un equipo de figuritas lo maneja cualquiera", sentenció.

Conocedor de los avatares del fútbol, Grondona anticipó que ahora no deben dormirse en los laureles, porque "las alegrías duran un día y los fracasos se recuerdan por mucho tiempo".

Entre ganadores

El estratega del Lanús campeón, el entrenador Ramón Cabrero, elogió a su colega Gustavo Alfaro, coronado con Arsenal en la Copa Sudamericana, al calificarlo de "brillante" director técnico.

"Gustavo es brillante, un técnico muy inteligente que le saca el ciento por ciento de provecho a los jugadores y eso en un entrenador no es poco", dijo Cabrero. En menos de una semana, Ramón el "Lechuga" y Alfaro guiaron a Lanús y Arsenal a sus mayores logros históricos, en los mismos momentos que grandes del fútbol se revuelven entre conflictos e incertidumbre. "Lo mismo que lo es para Lanús el torneo que acabamos de ganar, y lo sé porque vivo aquí desde los 5 años, para Arsenal esta copa es algo muy importante", comparó el veterano entrenador del conjunto "granate".

Un par de horas antes de partir hacia Mar del Plata en el comienzo de sus vacaciones, Cabrero también dio los argumentos del porqué de la situación singular del éxito de los cuadros chicos, incluyendo también a Tigre, meritorio segundo en su primer año tras su vuelta a primera división.

"Es muy sencillo, es el orden de las instituciones, son clubes donde no hay ningún tipo de problemas económicos y se bancan los proyectos, ésa es la realidad", sostuvo y advirtió que, "como en la economía familiar, no hay que gastar más de lo que uno tiene, porque si no terminan como muchos hoy en día, con miles de problemas".

Mucha bronca

El América de México desea no jugar más en la parte sur del continente, tras haber perdido la Copa Sudamericana ante Arsenal de Sarandí, y la dirigencia decidió desprenderse del volante Lucas Castromán, a quien se responsabiliza por haber sido expulsado en la revancha ante el conjunto argentino. Guillermo Cañedo, el presidente de las "Águilas", declaró al diario Esto que "todavía seguimos pagando derecho de piso por participar en estos torneos sudamericanos". En tanto, el diario El Universal señaló que, a la llegada del equipo a México, hubo gritos que pedían la salida del equipo del zaguero Duilio Davino y del argentino Lucas Castromán.

Agencia Télam / De la redacción de El Litoral