La tradición cristiana indica que mañana se arma el árbol
Santa Fe ya tiene color de Navidad
A pesar de que los precios subieron un poco con relación al año pasado, los santafesinos coparon los negocios de la peatonal en busca de los objetos de decoración de Navidad. Mañana hay que armar el arbolito, como lo indica la tradición.

De la Redacción de El Litoral

El aire de la ciudad comienza a empaparse con villancicos en rojo y verde. La víspera de Navidad supone para muchos toda una serie de preparativos que anticipan una Nochebuena plagada de afectos, regalos y delicias. Y nadie tiene excusas para no subirse a la onda de alegrar el ambiente con los más variados elementos decorativos: hay de todos los precios y tamaños.

Un día antes del fijado por la tradición cristiana para armar el árbol, los negocios que exponen en sus vidrieras los verdes y rojos para engalanar diciembre se encuentran atiborrados de gente que compara precios y opciones. Es que mañana es el día de la Inmaculada Concepción de María, fecha establecida para iniciar los festejos porque la Virgen es considerada por esa religión como la gran protagonista del tiempo de Adviento, ya que "es el instrumento elegido por el Señor, para que se haga carne entre nosotros", según explicaron desde el arzobispado.

Entonces, la gente "anduvo desde temprano recorriendo vidrieras y averiguando los precios", que son un poco más caros que el año pasado, pero muy variados. María Cortopassi contó desde su negocio que "tenés de todo: un árbol tipo de 1,50 metro, frondoso, con todo, cuesta casi 100 pesos. Un adorno para una puerta lo encontrás entre 5 y hasta 15 pesos. Las luces van de 19 a 29 pesos. Las servilletas navideñas, 12 y centros de mesa no superan los 23 pesos". En los pesebres las proporciones son parecidas: de 20 hasta 50 pesos.

Por su parte, Jorge Baremberg explicó desde su negocio que "hubo modificaciones que van entre un 10 y un 30 por ciento" en los proveedores, que son precios que se trasladan al consumidor. De todas maneras, "tenés un abanico de precios, desde un peso hasta lo que puede pagar un cliente". Y así es: un paquete de bolas rojas de 4 unidades, cuesta 2,50, un Papá Noel parte de 9,50 y las botas para poner los regalos 4 pesos.

Todos quieren

Jorge y María coincidieron en que los santafesinos hacen honor a las fiestas y siempre buscan renovar y agregar ornamentaciones en sus casas.

"La gente sale a buscar, algunos para renovar su árbol o para sumarle cosas. Realmente hay una cuestión de estética que está instalada", deduce Jorge. Y muchos se dejan seducir por las nuevas tendencias: "Dejó de ser la bola redondita o dorada únicamente, puede ser verde, amarilla o azul. Los moños también variaron y cambió mucho el decorado del árbol".

María contó que para renovar hay "bochas de vidrio, algunas con espejos y árboles de fibra óptica con distinta medida, que giran y hacen luces". También se sumaron objetos para decorar las puertas, "luces y mangueras para los frentes, centros de mesa y servilletas navideñas para vestir la mesa y trajes de Papá Noel y los gorros para vestirse todos en la cena".

�Por qué el árbol?

Hay múltiples leyendas. La que viene de Europa indica que en la casa de un leñador recibieron a un niño que buscaba refugio en una fría noche de invierno, y le dieron de comer.

Durante la noche, el niño se convirtió en un ángel vestido de oro: era el Niño Dios. Para recompensar la bondad de los ancianos, tomó una rama de un pino y les dijo que la sembraran, prometiéndoles que cada año daría frutos. Y así fue: aquel árbol dio manzanas de oro y nueces de plata.

Otros suponen que el tradicional símbolo navideño tiene su origen en el árbol del Paraíso, de cuyos frutos comieron Adán y Eva, y de donde vino el pecado original. Recuerda que Jesucristo vino a ser Mesías prometido para la reconciliación.

La más popular, es la historia que dice que en el siglo VIII San Bonifacio, quien había sido enviado a Germania para convertir a los paganos, vio que ellos invocaban a sus dioses bajo los árboles y allí les dejaban presentes. En una noche de Navidad, los germanos se disponían a sacrificar a un niño debajo de un árbol y Bonifacio se llenó de furia, cortó el tronco y de sus raíces surgió un pino, que él lo interpretó como una señal de su fe cristiana. De este modo salvó al niño y se produjo una conversión masiva.

Con los años, las modas e intereses comerciales incrementaron los rituales y lograron instalar creencias a la hora de armar el famoso pino. Algunas de ellas señalan que hay que poner en la punta del árbol un adorno destacado, colocar guirnaldas plateadas, hacer un adorno nuevo todos los años y ubicar uno destacado en color dorado, preferentemente una herradura.