En exposición
Por Domingo Sahda

El grupo autodenominado "Arte y Armonía", integrado por Tatiana Corte, Hugo Lazzarini y Chuchi Varea expone una colección de obras resueltas en el plano pictórico en las salas de la planta alta del Museo Provincial de Bellas Artes Rosa Galisteo de Rodríguez, calle 4 de Enero 1510, Santa Fe. En esta oportunidad Abel Monasterolo integra la muestra de referencia en carácter de artista invitado.

Tatiana Corte construye su producción plástica aquí exhibida a partir de su percepción del paisaje, imaginándolo como territorio en el que se depositan y se articulan tensiones emocionales de variada intensidad.

En la mirada idílica u ocasionalmente dramática, apuntalada por el tratamiento de texturas hápticas que cargan de pathos los horizontes planos, desarrolla su idea del cuadro como territorio de conflictos de extrema sensibilidad subjetivada. Luces y sombras en oposición, en trabajos en general monocromos o con muy pocos acentos de contraste tonal en los que su pintura se vincula con una ensoñación romántica, determinan que la mirada pueda transitar las superficies sin exabruptos e ir acompasadamente de tramo en tramo. El tema es el paisaje y en él la autora corporiza su idea de la pintura con exclusión de otros asuntos. Esto se puede constatar en trabajos titulados "Ramajes", "Nocturno", "Cadencias del Paisaje" y otros. Una subyacente idea de animismo flota en cada trabajo a la vista sin definición precisa, destacándose el tratamiento matérico por sobre el conceptual, con lo cual se establecen ciertas tensiones por contradicción entre metáfora aludida y su realización plástica.

Por su parte Hugo Lazzarini exhibe obras en las cuales es evidente su solvencia técnica, factor que enclaustra su visión del cuadro, generando constantes traspiés expresivos.

Las transcripciones y citas visuales de notable ejecución atentan contra la idea de totalidad que presupone cada uno de los trabajos expuestos. Sus relatos visuales se construyen a partir de una opinión, una idea o concepto de raíz esencialmente moral que condiciona y limita su construcción plástica. Hay una connotación didáctica de tono admonitorio en sus trabajos expuestos. Heredero a sabiendas, o no, del estilo de construir plásticamente apelando a citas de terceros, se remite constantemente a ellas como punto de apoyo, limitando su vuelo poético sujeto a aquello con lo cual se quiere ejemplificar. Las referencias a imágenes totémicas de la cultura visual de occidente se oponen a la imagen vernácula de la femineidad criolla (Ej. "Venus criolla" 1, 2 y 3) organizándose en el plano pictórico un contraste icónico que indirectamente devalúa la imagen de la indígena criolla frente a sus pares blancas. En esta oposición conceptual viabilizada por las imágenes que emplea como referencia constante, que flotan en un espacio casi irreal elaborado con técnicas de dripping contrapuestas se recorta la alusión como figura impresa sobre fondo, sin integración plástica. Esta modalidad de expresión también se traslada a los encolados (collages). En todos los casos la anécdota condiciona el lenguaje plástico.

Chuchi Varea expone una colección de imágenes cuya realización plástica se vincula ocasionalmente con el estilo "pop" por la simplicidad y economía con que resuelve las situaciones visuales cuya temática se nutre de ideas preconcebidas que responden a su percepción subjetiva de las personas y las cosas. Sus relatos visuales, pues siempre narra una situación cristalizada y a ella condiciona los procedimientos plásticos ajustados a los asuntos pintados (Ej. "Charla con amigas", "Despertar", "Niñas en el bosque").

Por su parte Abel Monasterolo, artista invitado a participar de la muestra de Arte & Armonía, exhibe construcciones de madera pintada con el ocasional acoplamiento de otros materiales. Los animales citados y los personajes dejan muy atrás la idea de juguete o divertimento, punto con el cual este autor inició ésta, su particular mirada plástica, para convertir cada obra expuesta en una clase particular de escultura-objeto cargado de dobles sentidos. En estas piezas de brillante colorido las "situaciones" presentadas son el punto de reflexión personal acerca del tema que las provoca. Con ello el autor evita la emoción intentando la con-moción en el sentido de provocar un movimiento del pensamiento reflexivo. Sus "leones" pueden verse como juegos, eventualmente. Las otras piezas muerden un territorio aún ambiguo que se desplaza entre lo supuestamente gracioso y el corrosivo asomar del absurdo.

En el mismo Museo Provincial el autor Leandro Kohan concreta una exhibición de trabajos resultantes de la Beca para la Producción Artística de la Fundación Nuevo Banco de Santa Fe. La muestra citada reúne dibujos al carbón de promisoria calidad con ciertas durezas compositivas, presuntivamente superables. El expositor muestra capacidades y sutilezas en la elaboración de los retratos.

Convierte una imagen fetiche (los zapatos) en el punto de partida de su producción plástica más destacada, reiterando soluciones plásticas en las cuales lo dicho está en función de su capacidad de ejecución. Una enorme pintura recortada y aplicada directamente sobre la pared, (zapatos rojos) preside la muestra deviniendo leit-motiv de la producción a la vista llamada por su autor "Esa obsesión". Acompaña la exposición un trabajo en volumen real -un montaje "Perfume para damas"- bien resuelto en el espacio.

Exposición colectiva

La Asociación de Artistas Plásticos Santafesinos conmemora este año su octogésimo aniversario con una exposición colectiva que reúne grabados acuarelas y pinturas que están a la vista en el local de San Cristóbal Seguros Generales de Avda. Rivadavia, reiterando su constante apoyo al arte y la cultura en nuestro medio.

Se exponen trabajos de asociados, sin explicitación de selección alguna. Se destaca del conjunto de acuarelas la firmada por Enrique Pasquini, trabajo de manifiesta economía compositiva que gira en torno de la luz en un horizonte de aguas de coloratura muy particular, cuasi abstracto en sus contrastes de luz y sombra. Asimismo se destaca la acuarela de Dino Démilio, de lograda transparencia matérica. Rosa Renk exhibe un impecable grabado-color de absoluta planimetría, en tanto que Stella Maris Seldes presenta un buen trabajo construido desde la monocromía con una resolución de figuraciones muy particulares. Hugo Lafranconi participa con un trabajo de encolados (maqueta) cuya sutil ironía se manifiesta entre el cromatismo de un grupo de ángeles custodios contrastante con la grisalla de los animales conducidos a voluntad o por la fuerza a las bodegas del "Arca de Noe".