Llegan cartas

¿Otro cuento?

Señores directores: Hay mentiras reiteradas que, por más que quiera disfrazarlas cualquiera que forme parte de este gobierno, son increíbles. Me refiero a la denuncia por sobornos a la Cámara de tickets alimentarios; son tantos los funcionarios que se han manchado por sobornos y que aplican inventos de disculpas mañosas y poco creíbles, sin disponer correlativos aunque sea para blanquear su deteriorada imagen, que este nuevo invento por querer demostrar transparencia pone más que en duda la credibilidad y honestidad de los involucrados. ¿No será -como ellos bien dicen- que a pesar de lo denunciado y filmado no es más que un radioteatro como el protagonizado por la ex ministra Felisa Miceli? Son tantos los casos que quedan impunes en el gobierno central y en distintas provincias, que a los ciudadanos que preservamos aún la honestidad esto nos parece más el cuento del pastorcito mentiroso y el lobo. Es para pensarlo, ¿nos les parece?

Pedro Rudecindo Sgarbossa - L.E. 6.336.354, Santo Tomé.

Ley de Murphy y Obras Públicas

Señores directores: Creo que es general la expectativa favorable de los santafesinos frente al nuevo gobierno. Sus antecedentes de gestión, la seriedad de la propuesta preelectoral, el sentido común que primó en todas las declaraciones, validan con solvencia dicha imagen.

Pero (lamentablemente siempre lo hay) la renuncia antes de asumir del anunciado Ministro de Obras Públicas actuó como pequeño nubarrón en un cielo sereno. Dicho pequeño nubarrón (ya desde un punto de vista personal) se aumentó con vientos fuertes ante el anuncio del nuevo ministro propuesto, de su intención de construir un nuevo hospital en la zona norte de la ciudad.

Como sanitarista, he seguido toda y cada una de las informaciones periodísticas, relativas a los proyectos relacionados con la salud del futuro nuevo gobierno. En general, mi impresión es que el proyectar un nuevo mausoleo de la medicina no cuaja con el marco general de la propuesta difundida. Y aunque si lo fuera, correspondería a las nuevas autoridades de salud, el evaluar su necesidad, luego su complejidad y factibilidad, para posteriormente proponer su ubicación y tamaño: obvio es también, que corresponde al ministro del ramo proponer tan importante iniciativa.

La barbaridad (repito: barbaridad) cometida en todas las fases antes mencionadas que culminó en el nuevo hospital de Niños de Santa Fe, hace imperioso que deba advertir lo que muchos saben, pero son más lo que lo ignoran: un hospital no puede ser producto de una propuesta demagógica (como ocurrió con el Alassia) sino parte fundamental de un esquema global de atención de la enfermedad.

Presumo que la difusión de la idea del nuevo ministro, puede haber sido una expresión de deseos, sin un criterioso análisis de lo dicho. Lo mismo pienso de la intención del gobierno municipal, de paulatinamente hacerse cargo de los llamados Centros de Salud, ilógico desde el punto de vista que se lo mire.

La mención a la ley de Murphy en el encabezamiento, tiene que ver con la primera de las mismas que dice lo siguiente: si algo comienza mal, termina mal.

Dr. Juan Carlos David - DNI. 6.221.600.