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Redacción de El Litoral
Un operativo sorpresa realizado anoche en Santa Rosa de Lima culminó con la captura de un temible sujeto, a quien se lo sindica como principal sospechoso de la muerte de la chica Jorgelina Hus, de 16 años.
La adolescente quedó gravemente herida la madrugada del 25 de noviembre cuando recibió, desde atrás, un disparo de arma de fuego que la impactó de lleno en su cabeza.
A partir de entonces la menor entró en una penosa agonía que se prolongó casi 24 horas hasta que se produjo su deceso en la Unidad de Terapia Intensiva del hospital Cullen.
Por tan vil acto se acusó desde el principio a un tal Julio Orellana. El nombrado es un preso de la cárcel de Las Flores que -dada su "buena conducta"- gozaba de salidas transitorias durante los fines de semana.
Tras el crimen el sujeto se mantuvo en condición de prófugo hasta anoche en que fue apresado en Santa Rosa de Lima.
En rigor, la captura de Orellana obedeció a un oportuno llamado teléfono a la policía, alertando sobre la presencia de sospechosos en las inmediaciones de pasaje Quiroga y Juan de Garay.
El llamado agregó que uno de los integrantes del grupo sería nada menos que "el matador de la chica Hus".
Ante la gravedad del asunto la policía montó de inmediato un operativo de desembarco, el que debía realizarse de manera disimulada.
Así, al cabo de un rato, varios automóviles sin identificación se fueron acercando a la zona hasta tener rodeada la manzana. Una vez que estuvieron seguros se lanzaron a interceptar al grupo.
La llegada de la policía provocó un lógico "desbande" de sujetos, aunque los pesquisas tenían entre ceja y ceja que se encontraban detrás de un doble homicida (tiene otra muerte, también por la espalda), por lo que no le perdieron pisada.
En su escape el imputado se internó a la carrera por un laberinto de pasillos hasta que buscó refugio en el interior de una casa, a cuyo morador amenazó de muerte para que no lo entregue.
No obstante los policías no tuvieron mayores problemas para irrumpir en el inmueble y darle captura definitiva al individuo.
Ya con el sujeto puesto a buen recaudo los agentes lo llevaron hasta la jefatura para su identificación, y al morador de la casa también se lo retuvo a los efectos de acreditar lo sucedido.
Como dijimos Orellana consumó su segundo homicidio aprovechando el régimen de salidas transitorias que el Servicio Penitenciario otorga a los presos con "buena conducta".
Conviene recordar que el 9 de marzo de 2004, Orellana había sido condenado a 20 años y 8 meses por el delito de homicidio calificado por el uso de arma de fuego, en un hecho ocurrido el 13 de diciembre de 2001 cuya víctima fue Carlos David Camero.