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En la agradable tarde de la víspera, que marcó el inicio del Torneo Regional del Litoral 2008, CRAI venció a Cha Roga Club por 23 a 16, luego de un desarrollo que proyectó más desaciertos que certezas en un contexto de relativa paridad y marcada falta de lucidez de parte del vencedor.
Amén de lo ocurrido durante los intensos pero deslucidos ochenta minutos de juego, vale detenerse en rescatar ante todo, que este encuentro estuvo signado por un hecho de alta significación para una de las entidades pioneras del rugby (y del hockey) en nuestra región, que retornó a Primera División después de casi una década de ausencia.
Por ende, Cha Roga Club comenzó a inscribir de esta forma un capítulo de gran importancia para su prolongadísima historia deportivo-institucional. La que irrumpió con el comienzo mismo del rugby en nuestra zona; comenzó a forjarse en un contexto impregnado de éxitos y luego, con el transcurrir del tiempo, pasó por diferentes etapas en las que inclusive, debió luchar a destajo para mantenerse en pie, ante avatares de las más diversas índoles y/o características.
Sin embargo, quiso el destino que en estos tiempos de floreciente realidad del rugby santafesino, un meritorio grupo de rugbiers, entrenadores y dirigentes obtuviesen el pasaporte al sector más selecto de uno de los certámenes rugbísticos más importantes del país, tras consagrarse en el muy buen torneo de Segunda División 2007, lo que bien puede constituirse en todo un mensaje.
La mejor forma de reseñar rápidamente lo acontecido en el olvidable partido de la víspera, podría ser señalando que más allá de que CRAI justificó con una superioridad leve el éxito alcanzado, los méritos más importantes se posicionaron en su meritorio adversario.
Es que Cha Roga Club poseyó un par de atributos altamente cotizables para un elenco que acaba de acceder a la máxima categoría: orden colectivo y óptima respuesta físico-anímica.
Lo primero sustentó una solvente respuesta defensiva en los diferentes sectores del campo y permitió manejar tácticamente el juego en grandes pasajes del desarrollo, tarea en la que descolló Ignacio Caspani, un apertura de demostrada capacidad en ámbitos aún más importantes que la competición que nos ocupa.
Lo segundo, sirvió para revertir los momentos más adversos -focalizados sobremanera en el tramo final del primer tiempo, en los que recibió dos tries consecutivos en contra- y también para mantener el marcador y el contenido dentro de un contexto de relativa paridad, prácticamente hasta el cierre del cotejo.
Dentro de un marco de rendimiento colectivo satisfactorio, resulta propicio destacar también desde el plano individual a Alexis Zilonka, un medio scrum que respetó a rajatabla las "bases" que todo número 9 debería manejar: jugar en forma simple y efectiva, a partir de estar omnipresente junto a la pelota y a partir de allí, tomar las decisiones adecuadas.
Como contrapartida, CRAI deambuló casi todo el partido sin un destino cierto, pese a que prevaleció en el control de la pelota. Partiendo del hecho que tuvo severas dificultades en la obtención desde las formaciones fijas y, en especial en el line-out, donde perdió gran cantidad de posesiones, desechando en forma casi incomprensible la seguridad que le otorgaba Joaquín Reynoso desde la segunda posición.
En ese contexto, el déficit capital del vencedor fue la incapacidad para imponer el ritmo adecuado a las acciones. El que asomó casi como una ilusión en un escueto tramo del complemento, cuando el ingreso de Gastón Sgroy pareció indicarle el camino correcto desde la conducción, hasta que todo volvió a la "normalidad" del juego discontinuo y carente de lucidez.
La conclusión es bastante sencilla de resumir: CRAI celebró la importancia de comenzar ganando en una competición que no permite distracciones, en medio de una autocrítica que dejó insatisfechos a propios y extraños en materia de rendimiento.
Cha Roga Club, por su parte, honró su retorno a Primera División con una actuación más que meritoria, que bien puede transformarse en el horizonte a seguir en busca del sueño de permanecer en la elite del rugby regional. El que todos y cada uno de sus integrantes saben perfectamente que representará una exigencia extrema, por lo que se prepararon a conciencia y están decididos a cimentarlo, entregando lo mejor de sí en cada ocasión propicia.
El match se disputó en la cancha principal de CRAI, ante un regular marco de público, con el correcto referato del santafesino Martín Rodríguez.
Cesar Miño