Escenarios & Sociedad: SOCI-01
Y la banda sigue tocando
Por LAURA OSTI
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Dicen que los Stones le pidieron a Martin Scorsese que dirigiera un documental sobre el grupo, dado que el cineasta siempre usa canciones de ellos en sus películas (?).

Y la combinación resultó excelente: dos horas con la banda sonando en el escenario del teatro Beacon, de Nueva York, con sus protagonistas en primer plano, casi al alcance de la mano de los espectadores. Una posibilidad de disfrutar de un show en vivo para quienes nunca han tenido esa oportunidad.

El documental comienza con el propio director en escena, ajustando detalles técnicos con sus colaboradores, antes de empezar a rodar. El detalle es que se trata de una presentación en dos fechas que el grupo hizo para apoyar una campaña benéfica de Bill Clinton, en 2006. El ex presidente de los Estados Unidos hizo de presentador del show, pero antes, entre bambalinas y acompañado por su esposa Hillary, su suegra Dorothy y su hija Chelsea, saludó uno por uno a los cuatro integrantes de la banda: los veteranos Mick Jagger, Charlie Watts, Keith Richards y Ron Wood. Todo un gesto.

Técnicamente, la película es un alarde de profesionalismo. El dilema de la iluminación, dado que se trataba de un teatro, fue resuelto con muy acertado criterio y buen gusto, logrando una atmósfera dorada en la que el público es siempre bien visible, a pesar de que los músicos acaparaban la mayor atención. Esa magia visual, en la que no hay límites rígidos entre unos y otros, se corresponde con la perfecta química que se produce durante el show y que se transmite incluso al espectador del cine, que se siente atrapado y contagiado del fervor rollinga desde el principio al fin.

Scorsese aplica su talento para combinar estas imágenes de los míticos músicos que revolucionaron una época, ahora ya convertidos en casi réplicas de sí mismos, avejentados, pero haciendo siempre lo mismo con una energía envidiable, con fragmentos de entrevistas filmadas cuando eran muy jóvenes y el fenómeno incipiente causaba todo tipo de reacciones y de interrogantes acerca de cuál sería el futuro de estos chicos traviesos que gustaban tanto como escandalizaban a la opinión pública.

Así, uno puede disfrutar de curiosas perlas en las que aparecen Mick, Charlie, Keith y Ron en poses y situaciones que los pintan tal como fueron, como son y como serán, seguramente.

Pero también hay que destacar que en estos recitales los acompañan instrumentistas y vocalistas de primer nivel, que en más de una ocasión son el verdadero soporte musical, dando cuerpo y potencia a una banda siempre electrizante, siempre convocante. Y como detalles de buen tono y como parte de la mística rockera, comparten el show en tres oportunidades con cantantes invitados: Jack White (Loving Cup); el legendario bluesero Buddy Guy (Champagne & Reefer) y la arrolladora Christina Aguilera (Live with me).

Entre los temas interpretados, hubo varios clásicos como Jumpin' Jack Flash, (I can't get no) Satisfaction, Brown Sugar, As Tears Go By, Some Girls, Tumbling Dice, Connection, Sympathy for the devil y muchas más. Un placer.

Shine a light

Idem. USA y Reino Unido. 2008. Dirección: Martin Scorsese. Género: Documental, musical. Producción: Michael Cohl, Zane Weiner, Steve Bing y Victoria Pearman. Producción ejecutiva: Mick Jagger, Keith Richards, Charlie Watts y Ron Wood. Fotografía: Robert Richardson. Montaje: David Tedeschi. Duración: 122 min.

Calificación: Excelente