| |
Sofía Miselem (AFP)
Cada semana, los pacientes inscritos en el denominado Proyecto Magia acuden a un hospital del Instituto del Seguro Social (Imss) de la Ciudad de México, donde a lo largo de una hora se empeñan en hacer "trucos" con cuerdas y ligas que mejoran su coordinación muscular y motriz.
"Esto es muy divertido, por fin me estoy olvidando de mi accidente y estoy ayudando a mis manos, que son mi principal instrumento de trabajo", comenta a la AFP José de la Vega, un paciente de 63 años que fue atropellado hace dos meses y que sufrió lesiones en brazos y manos.
"Yo no sólo necesito terapia física, también psicológica porque siempre me estoy acordando de cuando me atropellaron y me angustio. El doctor por eso me envió aquí, y con esto me relajo, me olvido de todo con tal de hacer el truco", añade este hombre que trabaja en un taller mecánico.
El Imss, la institución pública de salud y seguridad social más grande de México con unos 15 millones de trabajadores afiliados y sus familias, aplica el Proyecto Magia desde hace 14 años y en él han participado unos 22.000 pacientes, que han presentado importantes mejorías.
"David Copperfield presentó este proyecto al Imss. Es una terapia alternativa ocupacional que se combina con terapias de rehabilitación tradicionales. Hay mucha mejoría física en los pacientes, además de que aquí conviven con otros pacientes, se divierten", dice Georgina Vázquez, una de las doctoras a cargo del Proyecto Magia.
Pacientes de todas las edades siguen entusiasmados las instrucciones de las terapeutas que, con movimientos finos e imperceptibles para el ojo humano, les muestran cómo cambiar de lugar ligas colocadas en los dedos de la mano, hacer varios nudos en una cuerda con unos cuantos movimientos o formar complicadas figuras con ambos objetos.
"Esta terapia está dirigida a pacientes con lesiones en extremidades superiores, como brazos, muñecas, manos, dedos. También es excelente para lesiones en la espalda o personas mayores que sufren artritis", añade la doctora Vázquez.
Proyecto Magia también está dirigido a personas con problemas de tipo neurológico, como hemiplejías por embolias o traumatismos encefálicos, además de ser excelente en casos de fracturas.
María del Carmen Quiroz, de 76 años, y cuyos dedos están algo torcidos por la artritis, aplaude y casi brinca de alegría tras lograr hacer tres nudos en una cuerda que siempre permaneció enrollada en los dedos de su mano.
"De verdad parece magia, es muy entretenido. Nunca solté la cuerda, hice unos cruces y cuando la desenrollé, ahí estaban los tres nudos", explica la mujer mientras muestra orgullosa su "truco" mágico.
Las terapias son impartidas por un grupo de voluntarias de la comunidad judío-mexicana en esta ciudad y que orgullosas recuerdan cómo hace 14 años el mismo ilusionista estadounidense las preparó para el Proyecto Magia.
"David Copperfield nos vino a preparar, esa `guapura' de hombre nos enseñó todo esto. Y los pacientes practican en su casa porque nos cuentan, sobre todo los abuelitos, que se la pasan haciéndole estos trucos de magia a sus nietos", dice entusiasmada Leticia Lomelí, una de las veteranas instructoras de esta terapia con tintes de magia.