De la Redacción de El Litoral
Los investigadores de la muerte de un hombre de edad mediana, que apareció calcinado diez días atrás en las puertas del convento San Francisco, habrían logrado identificar el cadáver, que por su estado resultó irreconocible. Además, la Justicia busca dilucidar cuál de los dos detenidos fue el responsable de darle muerte.
Se trataría de Roberto Daniel Ferrari, un hombre de entre 40 y 50 años, que pasaba sus días a la intemperie, en el casco histórico de la ciudad. En ese tiempo se dedicaba al cuidado de los autos estacionados en la calle, informaron fuentes vinculadas a la causa.
La imposibilidad de reconocerlo de manera casi inmediata se debió a que tras golpearlo y apuñalarlo, sus agresores le prendieron fuego. La hoguera que lo hizo arder, destrozó sus carnes, transformándolo en una calavera humeante.
El episodio ocurrió en horas de la madrugada del jueves 10 de abril, en la galería del convento San Francisco, sobre la avenida Arturo Illia, entre Amenábar y Uruguay.
Eran las 4.40 cuando la custodia policial de Casa de Gobierno advirtió las llamas y acudió pensando que se trataba de un simple hecho vandálico. Pero al llegar allí se dieron cuenta que lo que avivaba las llamas era un cuerpo inerte.
Ante semejante panorama los uniformados alertaron a las patrullas de la zona, que rápidamente detuvieron a un hombre de unos 30 años, del barrio Centenario, también cuidacoches del lugar.
El detenido habría reconocido en un primer momento y ante la policía, ser el autor del crimen alegando cuestiones personales. La presunta venganza o ajuste de cuentas aludida se debe a que la víctima habría abusado de la hija menor de su asesino.
Otro sujeto que alcanzó a escapar esa madrugada quedó detenido más tarde. Se trata de un joven linyera que dormía en las galerías del convento, con el consentimiento de los párrocos.
Los dos detenidos hasta el momento fueron identificados como Lucas R, de 23 años, y Cristian G, de 28. Ambos quedaron a disposición del juez de Instrucción Quinta, Darío Sánchez, quien tras indagarlos la semana pasada no hizo más que oír acusaciones cruzadas entre uno y otro, además de que negaron ser los autores del crimen.
En el lugar del hecho se encontraron una importante cantidad de cajas de vino tetrabrik, desperdigadas junto a las pertenencias de la víctima.
Una de las hipótesis barajadas supone que el agresor logró emborrachar a su víctima, tras lo cual lo golpeó y le clavó varias puñaladas, para luego incendiarlo y así borrar rastros.
Si bien en un principio se habló de una venganza por un supuesto caso de abuso de una nena, el móvil habría quedado descartado tras la declaración indagatoria tomada a los dos hombres detenidos.