Horacio Serafini (CMI, enviado especial a San Miguel de Tucumán)
Los siete presidentes de los países miembro y de los socios del Mercado Común del Sur (Mercosur) coincidieron ayer en una conclusión central: la urgencia de apurar la complementación económica regional para afrontar el aumento de los precios internacionales de los alimentos y el petróleo que, con distintos énfasis, todos atribuyeron a la especulación financiera.
También concluyeron en expresar su "rechazo" al endurecimiento de la política inmigratoria de la Unión Europea, como también en darle un firme respaldo a la institucionalidad en Bolivia, puesta en entredicho por la oposición al presidente Evo Morales que pretende desconocer el referendo revocatorio de su mandato, convocado para el 15 de agosto próximo.
Las retenciones aplicadas por la Argentina, que en la reunión de cancilleres del lunes habían tenido un primer plano, dejaron paso a nivel presidencial para que Cristina Fernández de Kirchner y su colega Luis Inácio Lula da Silva acordaran cómo se normalizará el suministro de trigo a Brasil y para que la presidenta obtuviera un respaldo regional a los "derechos de exportación" como instrumento antiinflacionario.
Pero si la cumbre arrojó un dato político sobresaliente fue la decisión de Fernández de Kirchner, Lula y Hugo Chávez de relanzar el eje Argentina-Brasil-Venezuela con proyectos de integración energética y mayor frecuencia de encuentros a nivel presidencial.
Finalizada la cumbre, a la que siguió un encuentro de la Unasur (Unión Suramericana de Nacionales), la troika argentino-brasileño-venezolana tuvo una imprevista reunión de más de una hora. La cita sirvió para "definir el contenido y la continuidad estratégica de este eje", evaluó Chávez.
Fernández y Lula se habían reunido a solas por la mañana, antes de la cumbre. "Cuando se reúnen dos presidentes, es para hablar de política", dijo, hermético, el principal asesor en asuntos internacionales del brasileño, Marco Aurelio García.
Durante el encuentro, Fernández de Kirchner le comunicó que la Argentina había liberado 500 mil toneladas de trigo con destino a Brasil y que el suministro se normalizará "en la medida en que se normalice la provisión de trigo", dijo Lula. El brasileño, por su parte, le comunicó la decisión de acelerar la construcción de la represa hidroeléctrica Garabí (sumará casi 10 por ciento a la capacidad eléctrica del país) y se comprometió: "No vamos a dejar que falte energía a la Argentina", dijo a la prensa ya en su condición de presidente del Mercosur durante el próximo semestre. Quedaron en reunirse en Buenos Aires, a mediados de agosto, y en Brasilia, al mes siguiente.
A propósito de las retenciones, Marco Aurelio García hizo una defensa implícita de su aplicación, después de que en su discurso en la reunión plenaria, centrada en la cuestión inmigratoria, el uruguayo Tabaré Vázquez volviera al paso sobre el tema: dijo que eran "herramientas de los Estados soberanos", pero pidió que se tomasen "en conjunto", para que no afecten a otros socios. El asesor de Lula justificó ante este diario su aplicación: "Uruguay no tiene nada que objetar al respecto, cuando aplica controles de precio".
El alza de los precios de los alimentos y el petróleo, producto de la especulación financiera, estuvo a la orden del día de todos los discursos presidenciales. Fernández de Kirchner se refirió a "los señores de la timba financiera que pasaron a la timba de los alimentos". Coincidió con ella Lula, al vincular el alza de los precios con la "especulación inmobiliaria"; postuló adoptar medidas de conjunto para evitar que la crisis económica de estados Unidos "termine trasladándose a la región" y propuso crear un grupo de estudio de alto nivel técnico y científico.
La declaración presidencial contra la "directiva de retorno" de la Unión Europea, que prevé hasta 18 meses de detención para los inmigrantes indocumentados y la deportación a sus correspondientes países con la prohibición de regresar por cinco años, tuvo un pronunciamiento de mayor dureza a pedido de Evo Morales. El término menos condenatorio de "profunda preocupación" se cambió por el de "rechazo", propuesto por el boliviano.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtió que los altos precios del petróleo y de los alimentos permanecerán en esos niveles durante algún tiempo más y que eso tendrá efecto sobre los pobres y sobre la balanza de pagos de muchos países.
"Un período prolongado con precios cercanos a los niveles actuales o por encima de ellos tendrá un impacto serio sobre la balanza de pagos de muchos países", señaló el organismo en un documento presentado en Washington.
"Algunos países están a punto de venirse abajo", subrayó el director gerente del FMI, Dominique Strauss-Kahn.
"Si los precios de los alimentos siguen aumentando y si las cotizaciones del petróleo se mantienen, algunos gobiernos ya no estarán en condiciones de alimentar a su población ni de mantener la estabilidad de sus economías", añadió el director.
El riesgo de crisis parece tanto mayor debido a que "el aumento de los precios de los alimentos debería tomar más tiempo que el habitual para ser reabsorbido, puesto que cabe esperar nuevos aumentos de la producción de biocombustibles, la búsqueda de un crecimiento fuerte en las economías emergentes y en desarrollo, y el impacto sobre los costos de los niveles elevados de los precios del petróleo", añadió el Fondo.
El FMI subrayó que el incremento de precios en los alimentos para 33 países importadores netos de alimentos tendría un costo de 2.300 millones de dólares, o 0,5 % de su Producto Interno Bruto desde enero de 2007.
En el mismo período, los efectos del petróleo caro, para 59 países pobres importadores de crudo, tuvieron un costo de 35.800 millones de dólares (2,2% de PBI). El FMI señaló que en los países pobres, importadores netos de alimentos, las familias destinan más de la mitad de sus recursos a la alimentación.
Sidor
El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, dijo que "casi se ha llegado a un acuerdo" con el grupo ítalo-argentino Techint para el traspaso de activos de su controlada Sidor al Estado venezolano. Dijo que se refiere al precio de las acciones de Siderúrgica del Orinoco (Sidor), que evitó mencionar, y apuntó que ahora se está "acordando la forma de pago" y "hay que hacer una auditoría" de los activos de la compañía. "Estamos haciendo una negociación amistosa: ellos acordaron quedarse con el 10 por ciento de las acciones", comentó.