Opinión: OPIN-04 ¿Salud? laboral: aplazado

Gente que viene de lejos, caras tristes, preocupación sin fin... Rostros angustiados, manos con papeles, esperando. Oficina apretada y gris. No hay asientos. El tiempo de ellos, vale; el del resto, no. Las horas se van de la mano con la incertidumbre: ¿Cuándo me atenderán? ¿Estará el médico? ¿Me darán los días? ¿Me otorgarán permiso para cuidar a mi madre anciana?

Las preguntas se suceden mientras en improvisados consultorios se atiende, a puerta abierta, a los sufridos docentes que uno a uno son sometidos a esta despiadada prueba. Despiadada, sí, porque muchos salen descompuestos; muchos son maltratados. Bajo el imperio de una especie de "ruleta rusa", permanecen a merced de la buena predisposición del médico que les toca en suerte.

Las personas que concurren a ¿salud? laboral son eso: personas. No parecen considerarlo así algunos de los profesionales de la ¿salud? que, deshumanizados por el sistema, sin siquiera mirar a los ojos y sin escuchar, realizan interrogatorios detectivescos cual si tuvieran enfrente a una presa, transgrediendo (o desconociendo) así aquellas normas básicas de educación transmitidas, seguramente, por su familia y por sus maestros y profesores...

Un antiguo aforismo de los viejos profesores de medicina reza: "Saber escuchar, y saber mirar". Si ellos miraran y escucharan, percibirían y corroborarían mejor y estarían haciendo su trabajo, de una manera verdaderamente humana y terapéutica.

Se castiga al que sufre, al que se enferma se lo enferma aún más. El sistema llama a esto ¿salud? laboral... Quizás los cambios que se han producido recientemente en el área, traigan un poco de bienestar a la comunidad docente.