Alejandro Galetto
En materia de tenis, en estos tiempos se están viviendo días históricos, que quedarán invariablemente marcados en los libros de este deporte. Es que después de 4 años de reinado absoluto, Roger Federer cedió su posición de privilegio en el ranking para que la asuma el español Rafael Nadal. Como mucha gente, en varios momentos de sus tres años como número 2, lo comparaba con Guillermo Vilas (que prácticamente fue un rey sin corona), esta historia intenta reivindicar al máximo ídolo argentino del deporte blanco.
En una primera mirada, parece increíble. Pero si se analiza la historia de este país en materia de ídolos deportivos, no suena ilógico. Hablando estrictamente del deporte, el argentino promedio se caracteriza más por destacar y coronar a personas mediáticas y carismáticas que a los verdaderos talentosos. Uno de los más grandes en la historia del deporte mundial, que aún en la actualidad sigue siendo resistido por algunos Äo directamente negado por otrosÄ es Guillermo Vilas, grande entre los grandes tenistas de la década del "70, y por ende, de los anales del deporte de la raqueta.
Como los gustos y pasiones no tienen explicaciones exactas, la forma de jugar de "Willy" fue y es, obviamente, discutible. Pero sí existe algo que no se puede refutar: los números, los logros, los hechos. Eso habla por las personas, y los datos acompañan a Guillermo.
Guillermo Vilas se insertó en el concierto del tenis internacional en los albores de la década del "70, en un momento en el que había enormes exponentes y estaban en pleno surgimiento otros de gran valía.
Andrés Gimeno, Roscoe Tanner, Manuel Orantes, John Newcombe, Ken Rosewall, Arthur Ashe, Roy Emerson, Ilie Nastase, Ion Tiriac y Rod Laver son algunos de los "monstruos sagrados" con que debió lidiar el marplatense en sus primeros años. Pero mientras tanto, aparecían figuras como Bjorn Borg, Brian Gottfried, Raúl Ramírez, Harold Solomon, José Higueras, Dick Stockton, Manolo Santana, Adriano Panatta, Vitas Gerulaitis, Jimmy Connors y John McEnroe, bestias de los libros de este juego. Vilas fue grande entre estos fuera de serie. Los números lo respaldan de manera sólida. Las victorias ante cada uno de ellos, los récords logrados y el respeto ganado en cada rincón del planeta.
De los grandes récords que lograra el zurdo tenista nacional en los courts del mundo, el más importante (y que se encuentra lejos de ser derribado) es el de la cantidad de títulos logrados en la misma temporada.
En el año 1977, "Willy" se cargó los trofeos máximos de Springfield, Buenos Aires, Virginia Beach, Roland Garros, Kitzbühel, Washington, Louisville, South Orange, Columbus, US Open, París, Teherán, Bogotá, Santiago, Buenos Aires otra vez y Johannesburgo. Además, se quedó con la corona de Rye, pero este certamen no estaba dentro del circuito ATP. De esto se desprende que ganó 17 torneos en el año, de los cuales 16 fueron oficiales. Ninguno de los dos números estuvieron siquiera a punto de ser batidos.
Cabe aclarar, asimismo, que en ese mismo año jugó otras 6 finales. Cayó en el Australian Open, Baltimore, Palm Springs, Johannesburg otra vez, Niza y Aix en Provence, un sitio que luego adquiriría mucha significación.
Vilas generó una saga de triunfos interminable sobre polvo de ladrillo que comenzó el 23 de mayo de 1977 en la primera ronda de Roland Garros, con su victoria ante el croata Zeljko Franulovic. Desde ese día, nadie pudo derrotar al argentino sobre clay hasta aquel célebre 2 de agosto, cuando el rumano Ilie Nastase se quedó con el triunfo en la final del Aix en Provence, Francia, con una raqueta de doble encordado, particularidad técnica que posteriormente fue prohibida por la ATP. Sin embargo, el resultado (6-1, 7-5 y abandono) no fue modificado y ahí se cortó la racha, que llegó a 53 victorias consecutivas.
Luego de ese duelo, Vilas hiló 23 triunfos más sobre esa superficie, hasta que recién en Montecarlo 1978 fue batido por el mexicano Raúl Ramírez. En total, si aquel duelo ante Nastase hubiese sido declarado nulo, "Willy" hubiera ostentado un récord de 76 halagos sin interrupciones, una marca estratosférica pero que igual hubiera sido quebrada por Rafael Nadal, que con su triunfo sobre Roger Federer en la final de Roma 2006 sumó las 53 en cuestión, pero que luego de ello recién volvió a perder en el duelo decisivo de Hamburgo 2007 (precisamente ante el helvético), lo que cortó 81 festejos consecutivos.
Sin embargo, los 53 triunfos de Vilas fueron logrados en el mismo año, en tanto que Nadal lo consiguió en tres temporadas, lo que vuelve a posicionar al argentino como un fuera de serie difícil de superar.
En tanto, Vilas sigue teniendo la mayor racha de partidos ganados consecutivos sobre todas las superficies, con 46, marca a la que se acercó peligrosamente Federer en 2007 (45), pero que fue cortada por Guillermo Cañas, compatriota y tocayo del zurdo marplatense. Pero hay un dato preciso y certero: si Nadal y Federer no lograron batir sus récords (que datan de la década del 70), su impronta interminable marca con claridad la magnitud de su figura.
El gran responsable de que nuestro enorme "Willy" no pudiera alcanzar el tan deseado 1 en el escalafón internacional del tenis fue la misma Asociación de Tenistas Profesionales, que prácticamente desconoció al argentino.
Primero, a los números. En 1977, Vilas ganó aquellos 16 torneos ya descriptos, una marca aún no quebrada y lejos de sufrirlo. De los 145 partidos que jugó desde el primer día hasta el último de aquel año, Guillermo ganó 130, es decir el 89,6 %, una marca impresionante.
En aquella temporada, se quedó con el Abierto de Francia y el de los Estados Unidos, pero anteriormente había llegado a la final del Open australiano. Es decir que de los cuatro certámenes del Grand Slam, se quedó con dos, pero estuvo a punto de ganar tres, algo que hasta el año pasado sólo era posible igualar o sobrepasar para Roger Federer.
El sistema de conteo del ranking lo posicionó segundo, debajo del estadounidense Jimmy Connors (en esa temporada consiguió 8 títulos). Sin embargo, la revista World Tennis, el mayor referente de ese deporte por aquel entonces, lo reconoció como número 1 y Campeón del Mundo. De hecho, fue tapa de aquella edición. La ATP, por su parte, contradiciendo su propio ranking, otorgó el premio de "Jugador del año" al sueco Bjorn Borg, que había festejado 11 consagraciones.
Por qué la máxima organización de jugadores de tenis profesionales desconoció a Vilas, es algo que nunca se sabrá a ciencia cierta. La realidad es que el zurdo nacional mereció colgarse el 1, pero oficialmente eso no ocurrió y por ello todavía los argentinos estamos esperando al fenómeno que nos cubra esa carencia. Igualmente, salud al "Gran Willy". Sigue siendo un grande entre los grandes. Elementos objetivos lo respaldan.
El profesor Ariel Fernández, que ofrece sus conocimientos en el Santa Fe Lawn Tennis Club hace ya mucho tiempo, es un viejo conocido de Guillermo Vilas. Desde sus épocas de chicos, los dos entrenaban con el pedagógico Felipe Locícero, rosarino como Fernández, que lo cuenta con detalles.
"En aquella época, Locícero se fue a Mar del Plata a desarrollar varios buenos jugadores. Desde el principio se estableció una relación cariñosa con Guillermo". Ariel describe su mirada sobre el gran "Willy". "Fue siempre un tesonero, más que talentoso. Pero gracias al esfuerzo y a su inquebrantable voluntad logró todo lo que logró. Además era un estudioso, no dejaba nada por analizar. Tenía mucha proyección, pero tardó en explotar internacionalmente, no arrancó a los 16 como ocurre ahora. Él había empezado a estudiar Abogacía y realizó la instrucción en la "colimba'. En fin, hizo la vida normal de un tipo de su edad, que aparte jugaba el tenis".
Sobre el caso particular de su ranking en 1977, Fernández opinó que no fue número 1 "por una cuestión de usos y costumbres de los ingleses. La Federación estaba manejada por ellos y el número 1 era el que ganaba Wimbledon. Vilas ganó dos Grand Slams y otros 15 torneos. Era el mejor indiscutido. Pero la historia moderna potencia a jugadores como Moya, Ferrero o el chileno Ríos, que fueron 1 por una cuestión de números, pero no ganaron muchos torneos importantes", concluyó.