Sucesos: SUCE-02
Investigadores desconcertados
Las cámaras de la inmobiliaria no detectaron a ningún ladrón
"Todo funcionaba normalmente", confirmaron fuentes cercanas a la investigación. Ni cámaras ni sensores de movimiento advirtieron la presencia de extraños, que la madrugada del viernes se alzaron con $ 160.000 de la casa central.

El robo a la casa central de la inmobiliaria Salas es aun desconcertante para los investigadores, que no se explican cómo fue que las cámaras no registraron la entrada de ninguna persona, ni los sensores de movimiento se activaron cuando estalló el vidrio de una ventana.

La Justicia investiga qué fue lo que pasó la madrugada del viernes pasado, en el edificio de dos plantas, ubicado en Tucumán 3108, esquina de calle Urquiza. Lo cierto es que a la mañana siguiente, el responsable de la inmobiliaria denunció la desaparición de $ 160.000 de una caja de seguridad que había sido forzada, una notebook y otros elementos de valor que fueron sustraídos de las cajoneras de dos escritorios.

Al parecer, quienes ingresaron al edificio lograron eludir todas las medidas de seguridad dispuestas por la empresa. Por lo tanto, las máquinas computarizadas en las que debería estar ese registro quedaron a disposición del juez de Instrucción Cuarta, Rubén Eduardo Saurín, para que peritos especializados del Poder Judicial analicen lo que hasta el momento se presenta como única evidencia.

Casi una semana después de ocurrido el robo, la sombra de sospecha parece posarse cada vez más sobre los encargados de la seguridad de la inmobiliaria. ¿Cómo puede ser que las cámaras no hayan registrado ni siquiera una sombra en medio de la noche?, se preguntaron los investigadores. ¿Y cómo fue que los sensores no sonaron al estallar el vidrio que da a la cochera y por el cual ingresaron los asaltantes?

"Funcionaba normalmente"

Todas estas preguntas enervan a los damnificados y desconciertan a los investigadores. "Todo funcionaba normalmente", deslizó una fuente segura, al referirse al sistema de cámaras de la inmobiliaria, tras el lamentable episodio.

Un detalle no menor, a la hora de evaluar las pérdidas, tiene que ver con la inversión que hizo el empresario Atilio Salas para proteger su capital. Para el circuito cerrado se habrían gastado unos $ 65.000 en cámaras y sensores; a lo que habría que sumarle el costo de mantenimiento.

Desde ese viernes a la mañana la policía inició una investigación, que está a cargo de la Sección Seguridad Personal, con conocimiento del juez de turno. Según se logró establecer, los intrusos -que bien podría haber sido una sola persona- ingresaron por el garaje, cuyos paredones alcanzan los seis metros de altura. Una vez allí rompieron el vidrio de una ventana y entraron.

Los 500 metros cuadrados de superficie cubierta que tiene la propiedad céntrica tiene alrededor de 30 sensores de movimientos y unas veinte cámaras. Tras burlar el dispositivo, los ladrones fueron directamente a la caja fuerte, que estaba oculta en la gerencia.

Como consecuencia de ese hecho, el lunes por la mañana declaró una persona en Jefatura, pero nunca fue privado de su libertad. Al parecer, su testimonio no habría sido de gran ayuda para la causa.