La avenida Facundo Zuviría se convirtió en una alternativa comercial interesante para quienes buscan una zona donde instalar un negocio de cualquier rubro pero, a medida que crecen las ventas, a la par se incrementan los robos y los hechos de violencia. El área esta marcada por las calles Salvador del Carril, J.M. Zuviría, Derqui, R. Godoy, Lavaise y Diagonal Goyena.
Atraído por la prosperidad del lugar, Gabriel Giorgi y su esposa Mariela, abrieron un local de ropa deportiva hace dos meses en la esquina de Facundo Zuviría y Derqui; hoy ya le robaron en dos oportunidades.
Antes de contar su caso, Gabriel mencionó que a una agencia de telefonía celular que está a metros del su negocio le entraron a robar a los 15 días de abrir "y no le dejaron ni un teléfono", y una farmacia de la zona fue blanco de los ladrones en 17 oportunidades. También mencionó que a una heladería cercana la asaltaron dos veces a mano armada.
"En mi local, una vez fue a las 11 de la mañana y la otra el viernes pasado antes de cerrar a la tarde, siempre a cara descubierta", relató Gabriel y agregó que le llevaron hasta ahora 3.000 pesos en mercadería, dos celulares y una buena cantidad de dinero en efectivo.
De sus ladrones, Gabriel dice que son jóvenes, que viven en el barrio y que están todos identificados. En más de una oportunidad, los comerciantes se acercaron a la comisaría 9 para pedirles más custodia, patrullajes o alguna intervención que detenga los robos; pero pocas fueron las respuestas.
"La policía dice que no puede hacer nada por la ley, así que entran y salen de la comisaría; acá los ves a los ladrones que roban y se van caminando con absoluta impunidad", comentó Gabriel.
El comerciante aclaró que "desde que contamos lo que nos pasa en los medios, se ven pasar algunos patrulleros, pero necesitamos más compromiso de la policía y las autoridades del gobierno".
Mariela, la esposa de Gabriel, comentó que desde hace un tiempo tomaron la medida de atender el local con las puertas cerradas y cuando alguien se acerca deciden si le abren o no.
"Tenemos mucho temor, impotencia, bronca y dudamos de todo el mundo, ya no sabés si te vienen a robar o a comprar. No sé si comprarme o no un celular de nuevo porque me lo roban", señaló el matrimonio casi a coro.
Mariela contó que en las casas particulares también entran a robar seguido y reseñó que "a una señora le entraron por el tapial, tenía un perro que destrozó al ladrón, a la siesta se metieron por el garaje de una mujer y a una señora que iba al almacén la tiraron al piso, la golpearon y encañonaron con su hijita".
Los vecinos del lugar adoptaron como hábito salir a la calle a hacer compras con la plata justa y sin nada más encima.
"Vinimos acá porque era una zona comercial interesante, de hecho el negocio funciona, pero no imaginamos jamás que la situación era así", dijo Mariela.
Daniel Mesa tiene una tienda de ropa que lleva su nombre en la esquina sur oeste de Facundo Zuviría y Derqui, hace 25 años que trabaja en el barrio y sobre el tema tiene mucho que aportar. La vez que más le robaron fueron 20.000 pesos en mercaderías, unas cuantas lo golpearon y hasta lo apuntaron.
Como quien espera a los clientes, Daniel prácticamente está atento a los ladrones; "Dejo algo de plata siempre en la caja para que se lleven eso y no me hagan nada porque si entran y no hay plata se ponen más violentos, como le pasó a Cacho", cuenta Daniel en referencia a un comerciante asesinado en un asalto (ver La muerte del...).
"Antes era más tranquilo el barrio, en este momento ya es insoportable", relató Daniel y destacó que ahora, la mayoría de las veces los ladrones están drogados y si están armados "mientras te roban tienen tu vida en sus manos".
A Daniel se lo consultó sobre lo que lleva perdido en los atracos y sólo se rió. "No llevo la cuenta, pero es muchísimo, siempre te queda un sabor muy amargo porque como comerciante luchás para mejorar tu situación económica y en 20 minutos lo perdés todo", respondió después.
El homicidio de Alberto Vainman Ä"Cacho"Ä fue el 24 de setiembre del año pasado en su agencia de quiniela ubicada en Facundo Zuviría 5546, donde estaba con su cuñado José Barroso; su asesino es Sebastián Miguel Martínez, tenía entonces 18 años y por el hecho fue condenado a prisión perpetua.
Aquel día, el joven que ya había intentado robar el local de Vainman, según su versión, ingresó al local con el arma escondida entre sus ropas pero los testigos coincidieron en que "Martínez llegó con el revólver en su mano y no dudó en comenzar a disparar".
El magistrado que dictó la condena ÄDarío SánchezÄ consideró "irrazonable la versión del imputado de haber tenido el arma en el bolsillo, teniendo en cuenta que se encontraba en inferioridad numérica. Había tres personas en el negocio y debía intimidarlas, lo que se realiza ingresando portando el arma y amenazando a todos".
Barroso resultó herido, pero logró recuperarse a pesar de la gravedad de los daños causados por las balas que se incrustaron en su cuerpo.
Por entonces, El Litoral publicó sobre lo ocurrido: "Sebastián Martínez se presentó espontáneamente en Tribunales, cuando era buscado por la policía. Inicialmente, aseguró no haber tenido vinculación con el asesinato, pero luego confesó haber matado al agenciero. Dijo que lo hizo solo y que, en realidad, comenzó a disparar cuando se vio presionado por la reacción de quienes intentaban evitar el asalto. Hacía apenas cinco días que Martínez había cumplido 18 años, por lo que para la Justicia era mayor de edad en el momento del crimen. Y no era la primera vez que "visitaba' ese comercio".
Ä¿Por qué lo hiciste?, le preguntó entonces el juez de Instrucción Darío Sánchez.
La respuesta fue directa: ÄPorque la vi fácil.