La verdad es que nunca quedó del todo claro si la cercanía de los Kirchner a Hugo Chávez es cuestión ideológica o mera necesidad de "petrodinero". Para cualquier mortal bien pensado, la segunda alternativa es la más creíble. Sin embargo, si de ser creíbles se trata, los Kirchner fueron tan lejos en sus guiños al venezolano que hasta lograron convencer a muchos escépticos de que de verdad piensan parecido.
Mal que les pese a Cristina y a su esposo, ya no están en la recóndita Santa Cruz, una aldea privilegiada por las bellezas naturales y por la distancia de los principales centros del poder del país.
Si bien es cierto que lejos está la Argentina de ser un sitio importante a escala global, su cercanía a Hugo Chávez Ätampoco es importante, pero tiene petróleo y es capaz de hacer y decir casi cualquier cosaÄ comienza a traer complicaciones para el país.
En el preciso momento en que Chávez mandaba a los estadounidenses "a la mierda" y los amenazaba con un par de bombarderos rusos estacionados en tierras bolivarianas, en un juzgado de Miami se ventilaba cómo unas migajas de "petrodólares" venían a la Argentina para respaldar la campaña política de Cristina.
El gobierno habla de un complot del FBI, pero olvida que Sebastián Forza, masacrado por el narcotráfico, también aportó a la campaña de los Kirchner cuando ya tenía decenas de causas judiciales en su contra.
Cristina y su marido insistirán, seguramente, en defender la indefendible figura de Chávez. Pero mientras tanto, en la reciente cumbre de presidentes realizada en Chile para apoyar a Evo Morales, la argentina se mantuvo bien lejos del venezolano.
No hubo besos, ni sonrisas, ni abrazos. Mucho menos fotos a solas.
Dos frases hechas (y cursis) sirven para cerrar este comentario.
Una: "Dime con quién andas y te diré quién eres". La otra: "Si te he visto, no me acuerdo".