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El Departamento del Tesoro estadounidense reveló este sábado detalles del plan del gobierno por 700.000 millones de dólares para rescatar al sector financiero de Estados Unidos.
"Los mercados crediticios aún permanecen muy frágiles y congelados", afirmó Henry Paulson en un programa de la cadena televisiva NBC. "Debemos responder a esto y responder rápidamente", argumentó. Según el secretario del Tesoro, se requiere una pronta reforma del anticuado sistema regulatorio nacional para el mercado financiero, pero la prioridad a corto plazo es que el Congreso apruebe el plan de rescate.
La propuesta podría ser votada esta semana, en lo que supone la mayor intervención del gobierno a los mercados desde la década de 1930 tras la Gran Depresión. Si así lo decide el Congreso, el gobierno podrá elevar el endeudamiento del país a 11,3 billones de dólares.
La salida con dinero del gobierno para salvar a los fallidos protagonistas del corazón financiero del poder norteamericano ha planteado un dilema al Congreso de ese país: tomar medidas contrarias a los principios que han sustentado su filosofía política, y acrecentar el déficit de las cuentas públicas.
"El Departamento del Tesoro presentó legislación ante el Congreso solicitando autoridad para comprar activos problemáticos de instituciones financieras para promover estabilidad en el mercado, y ayudar a proteger a las familias estadounidenses y a la economía" de ese país, dice el comunicado.
El Departamento del Tesoro dijo que el plan que el gobierno de George W. Bush envió a líderes del Congreso el viernes busca "autoridad para liberar hasta 700.000 millones de dólares del Tesoro para financiar la compra de activos en problemas".
El plan estipula que el secretario del Tesoro Henry Paulson tendría autoridad, previa consulta con el presidente de la Fed, Ben Bernanke, "para comprar otros activos, en la medida de lo que sea necesario para estabilizar los mercados financieros", agregó.
El Departamento del Tesoro dijo que el proyecto permite la compra de bienes relacionados con hipotecas comerciales y residenciales, que pueden incluir activos garantizados por hipotecas y préstamos enteros.
Dos influyentes legisladores demócratas en Estados Unidos se mostraron escépticos sobre el plan. El líder de la mayoría en el Senado, Harry Reid, culpó por la crisis a las políticas liberales de Bush, y llamó al presidente a explicar mejor por qué se necesita un plan tan amplio cuando faltan menos de seis semanas para una elección presidencial.
Pese a que la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, dijo que los demócratas trabajarán junto a los republicanos para elaborar el plan de rescate, insistió en que los intereses de los estadounidenses de a pie deben ser tenidos en cuenta.
"Está claro ahora que las extremas políticas de no intervención del gobierno de Bush han sido desastrosas", dijo Reid, en tanto Pelosi llamó a "mantener a la gente en sus casas por medio de la reducción de las ejecuciones hipotecarias".
El presidente del Comité de la Banca del Senado de EE.UU., el demócrata Christopher Dodd, afirmó que el Congreso trabaja en forma expeditiva para votar una propuesta que ayude a paliar la crisis financiera del país.
"Este momento crítico, estamos trabajando de la forma más expeditiva posible para ayudar a estabilizar la economía de tal manera que proteja a los contribuyentes y promueva un aumento del número de propietarios de vivienda", dijo Dodd en un comunicado.
El imperio conmovido
"Si el plan no se aprueba, que el cielo nos asista"; y "si no lo hacemos, habrá un desastre en los mercados", dijo Henry Paulson, secretario del Tesoro, a los congresistas norteamericanos, según informaron The New York Times y The Wall Street Journal. Sin embargo, la salida diseñada por Bush también tiene cuestionamientos internos: "El libre mercado ha muerto en Estados Unidos", señaló en un duro comunicado el senador republicano Jim Bunning, quien aseguró que las medidas de intervención que ha bosquejado el Tesoro suponen "eliminar el libre mercado e instituir el socialismo en Estados Unidos".
U$S 985 mil millones
Durante una rueda de prensa conjunta con el mandatario colombiano, Alvaro Uribe, el presidente George W. Bush defendió ayer la intervención del gobierno y el alto costo del plan de rescate. A los 700.000 millones de dólares del plan de compra de activos hipotecarios se unen los 200.000 millones que el gobierno ha comprometido en el rescate de las gigantescas compañías hipotecarias Fannie Mae y Freddie Mac, y los 85.000 millones de dólares en la intervención de la mayor aseguradora del país, AIG.
Los administradores de los negocios europeos de Lehman Brothers han presentado una demanda en un tribunal neoyorquino en la que reclaman la devolución de 8.000 millones de dólares remitidos a Londres, informó hoy la BBC.
El dinero fue transferido desde Europa al holding del grupo en Estados Unidos en días previos a la quiebra del gigante bancario. Un portavoz de PricewaterhouseCoopers, la compañía encargada de la administración de Lehman Brothers en Europa, dijo hoy que se necesita ese dinero para pagar los salarios del personal, a los acreedores y otros gastos diarios.
Ese reclamo, que ha sido bien acogido por los 4.500 empleados de Lehman en Londres que se han quedado en la calle, representa un endurecimiento de la postura de los administradores.
Mientras tanto, los empleados de la división de finanzas corporativas de Lehman Europa esperan que puedan conservar sus puestos de trabajo gracias al interés creciente en esa franquicia.
Según fuentes citadas el sábado por el Financial Times, el banco japonés Nomura y el británico Barclays, además de una tercera institución bancaria, están interesados en adquirir esa división.
El secretario de Finanzas, Hernán Lorenzino, pidió a los argentinos que "creamos en nuestras fortalezas" en el marco de la crisis financiera internacional, al resaltar que el país tiene "datos concretos" que permiten descartar un "escenario de catástrofe".
"Creamos en nuestras fortalezas, mucho de la economía es expectativa, en la medida en que uno crea sobre la base de datos concretos como tiene la Argentina, el país puede llegar a salir muy bien" de esta coyuntura, dijo el funcionario.
Apuntó que, si bien "existe mucha volatilidad, lo importante es que en nuestro país haya trabajo, se mantenga el nivel adquisitivo, y se vean una serie de variables macroeconómicas que den sustento a la economía.
"Argentina hoy está en una posición robusta y en particular uno puede ver una desaceleración del crecimiento", pero eso "no implica que la Argentina vaya a entrar en un escenario de catástrofe porque, en la medida en que el mundo siga con economías dinámicas, continuarán importando nuestras exportaciones, seguirá el superávit comercial, sumado a una actitud responsable desde lo fiscal", aseveró.
Según Lorenzino, "Argentina sigue manteniendo la solidez que este modelo ha otorgado en los últimos cinco años", más allá de que, "según mi visión, el país carga con un estigma, que es la resolución de la crisis del 2001-2002 sin haber hecho un ajuste social.
"Salimos no ajustando salario, reestructurando deuda financiera, con una quita fenomenal, inédita respecto de su deuda externa, y eso es algo que hay que levantar. Argentina tiene que insertarse en los mercados internacionales y lo va a hacer, pero producto de la recuperación de su economía", agregó Lorenzino.