| |
AFP/EFE
La búsqueda de cuerpos proseguía hoy en el hotel Marriott de Islamabad, devastado ayer por un camión bomba que dejó al menos 60 muertos, en una imparable ola de atentados que desde hace meses enluta a Pakistán, atribuida al entorno de la red islamista Al Qaeda.
La comunidad internacional condenó de forma unánime ese acto "inmundo" y mostró su apoyo al nuevo presidente paquistaní Asif Ali Zardari, quien prometió eliminar el "cáncer" del terrorismo.
El presidente del vecino Afganistán, Hamid Karzai, se unió al coro de condenas y llamó a emprender una "lucha honesta" contra el terrorismo. Las autoridades de Afganistán sospechan que los islamistas que actúan en ese país cuentan con complicidades en los servicios paquistaníes.
El balance del atentado, con más de 200 heridos, puede agravarse ya que el edificio del hotel de lujo, que contaba con 300 habitaciones y 6 restaurantes, quedó completamente arrasado por el incendio que se propagó después de la explosión.
La mayoría de los muertos identificados son agentes de seguridad de la entrada del hotel, algunos extranjeros que se encontraban cerca de las salidas y transeúntes.
Bomberos y militares trabajaron toda la noche para apagar el incendio que calcinó las bases del edificio, que amenaza con derrumbarse. Pero los servicios de rescate no han podido penetrar más allá del hall de la entrada y algunos de los restaurantes del inmueble.
Poco después de las 20H00 (02H00 GMT) del sábado, un kamikaze precipitó su camión repleto de explosivos contra la valla metálica en la entrada del Marriott, a unos veinte metros de la recepción.
La onda expansiva y el incendio arrasaron el lugar. En la calle había un cráter de ocho metros de profundidad delante de lo que había sido la barrera de seguridad.
Nadie reivindicó hasta ahora el ataque, calificado como el "11 de septiembre de Pakistán" por uno de los editorialistas más leídos, Najam Sethi, redactor jefe del Daily Times.
El atentado fue uno de los más mortíferos de los últimos meses; en lo que va del año, más de 1.200 personas han muerto en la ola de violencia que afecta a Pakistán.
El ataque se produce además en momentos en que Estados Unidos -convencido de que las milicias talibanes y Al Qaeda han reconstituido sus fuerzas en las zonas tribales del noroeste de Pakistán- multiplican desde territorio afgano los disparos de misiles contra objetivos islamistas. Estos ataques han sido muy criticados por las autoridades paquistaníes en nombre de la soberanía y por haber ocasionado víctimas civiles.
Los especialistas en Al Qaeda reconocen que el noroeste se ha convertido en "el nuevo frente de la guerra contra el terrorismo".
El New York Times aseguraba el jueves que el presidente George W. Bush había autorizado secretamente en julio a las fuerzas especiales norteamericanas hacer incursiones terrestres en esas regiones, sin la aprobación previa de Islamabad.
Washington estima que Islamabad no hace suficientes esfuerzos en la "guerra contra el terrorismo".
Bajo esa presión, el ejército pakistaní lanzó en agosto una vasta ofensiva en el distrito tribal de Bajaur, que dejó cerca de 800 muertos, principalmente combatientes islamistas.
Embajador.
El embajador de la República Checa en Pakistán, Ivo Zdarek, murió en el atentado al hotel Marriott de Islamabad, anunció en Praga el ministerio checo de Relaciones Exteriores.
"Ivo Zdarek, embajador Ivo Zdarek murió en el atentado terrorista de Pakistán, el 20 de setiembre", indicó sin dar más detalles el ministerio checo en su página web.
Según la televisión pública checa CT 24, la policía de Islamabad encontró el cuerpo del diplomático desaparecido.
El Ministerio del Interior de Pakistán acusó a milicianos talibanes paquistaníes vinculados a la red islamista Al Qaeda de haber cometido el atentado suicida.
Un alto funcionario del ministerio, Rehman Malik, dijo a la prensa que todos los atentados con bomba de los últimos tiempos fueron cometidos por milicianos de un grupo denominado Fata, procedentes de las zonas tribales fronterizas con Afganistán, y dijo que ellos también están detrás de la última matanza.
"Todos los caminos llevan a Fata", afirmó.
El gobierno paquistaní calificó hoy el atentado como el "mayor de la historia de Pakistán", según el titular de Interior, Rehman Malik.
Malik compareció en rueda de prensa para explicar lo sucedido y entregó un video con la secuencia de la llegada del camión bomba a la entrada del hotel, donde se produjo una primera pequeña explosión y un incendio en la cabina del vehículo.
Durante varios minutos, el personal de seguridad del hotel permaneció en el área sin saber cómo actuar ante el camión ardiendo, que iba cargado de 600 kilos de explosivos de alta calidad (TNT y RDX), hasta que se produjo la segunda y más grave explosión.
En ese intervalo, un guarda utilizó incluso un extintor para intentar apagar el pequeño incendio y los perros detectaron la existencia de la bomba, pero no lograron detener la acción suicida.
"Teníamos información sobre un posible atentado en Islamabad. Esta acción estaba muy bien planeada", dijo Malik, que negó fallos de seguridad.
Malik dijo no querer "ayuda exterior" para la investigación del atentado, en el que confirmó la muerte de cuatro extranjeros, entre los cuales hay un estadounidense, un vietnamita y el embajador checo en Pakistán.
La banda terrorista ETA reapareció hoy con la explosión de dos coches bomba en el País Vasco (norte de España), en respuesta a las nuevas medidas judiciales adoptadas esta semana contra su entorno político y social.
Los atentados, que causaron diez heridos leves, fueron cometidos contra las oficinas centrales de un grupo bancario en Vitoria (capital de la región del País Vasco) y contra un comisaría de la Ertzaintza, la policía regional, en la localidad de Ondarroa.
El primer vehículo bomba estalló hacia la medianoche sin causar heridos junto a la sede bancaria poco después de que así lo avisase una llamada en nombre de ETA, algo que no ocurrió en el caso de la explosión frente a la comisaría, a las 4 de la madrugada (02 GMT).
Ambos coches estaban cargados con unos 100 kilos de explosivos, por lo que causaron grandes destrozos materiales.
Un agente de la Ertzaintza y una joven de 15 años son los dos únicos heridos por la explosión en Ondarroa que permanecen ingresados, informaron a EFE fuentes hospitalarias.
Los atentados fueron cometidos al final de una semana en la que el entorno político y social de ETA, grupo terrorista que ha asesinado a más de 850 personas desde 1968 en su búsqueda de un Estado vasco independiente, sufrió dos importantes golpes.
El martes, el Tribunal Supremo ilegalizó el partido Acción Nacionalista Vasca (ANV) por considerar que cedió sus candidaturas en los ayuntamientos del País Vasco a Batasuna, coalición ilegalizada en 2003 por ser considerada el brazo político de ETA.