Estanislao Giménez Corte[email protected]
Ahora vos, texto, andá, hacé lo tuyo, publicate, sé leído, interpelado, discutido; andá nomás que tu ejecutor, ése, el escriba, está destruido y no puede más, ya; dejalo; vos seguí, firme en la página, aferrate a las tapas de papel satinado, preferentemente a las duras, texto, y quedate ahí, presto, vívido, latente, a la espera de la primera mano que te abra, en suspenso las palabras que te forman, blancos los blancos, negras imprentas sobre el blanco, y fije en vos la vista. Andá, texto, no te preocupes por el escribiente que te forjó; andá, tranquilo, es el orden de las cosas: sí, ya sé, él dejó todo por vos; sí, dejás atrás un ánima vacía, pero no le pertenecés más; ahora sos otra cosa, no sólo una criatura suya, no únicamente un producto de su mente. Sos un objeto en una vidriera y te ofrecés al transeúnte.
Andá, texto; él ya no tiene nada que decirte, sólo adiós. Andá, suerte en tu trabajo de seducción, en la aventura de coexistencia con otros, en la pila de papeles o en la biblioteca que tengas por destino; andá, texto, no te extravíes, aunque tal vez es el destino de todos los de tu especie (el olvido, digo); espero que te toquen lectores felices, que te lleven a plazas y a bares; que te marquen, que te subrayen, que te citen a viva voz, que te nombren en ensayos académicos, que te dé el sol lateral de una tarde de primavera, que enflaquezca el grosor de tu papel el agüita de la laguna; andá, depará alguna satisfacción a aquél, al escribiente; y dale placer, tragedia, belleza trágica, consternación, lo que tu naturaleza de relato tenga, al que te elija, texto; completá la mirada del que te escoja; modificá, al menos por segundos, su visión sobre el mundo y las cosas; sé un momento de su vida.
Ahora te vas texto mío, texto que fuiste mío; ya te veo en las pruebas de galera, en la imprenta; te veo correr fuera de mí, texto, inmune al tacto que te hizo, a mis manías de corrector; a vos te toca, ahora, texto, botella al mar, no a mí, un escriba cansado, ir a vivir en las percepciones de las gentes y ser algo; gracias, texto; el arduo trayecto que nos amalgamó termina aquí, en este haberte dado un nombre y vos tomar una geometría rectangular antes mismo de tu lógica partida; de duro nacimiento saliste, texto, de ardua esgrima cotidiana; espero que tengas buena vida. Yo la he tenido, con vos, pero siempre supe que te me irías. Te he hecho, te he firmado, te he amado, pero te vas; vete de mí, entonces, vete, vete, hijo de mis manos; sólo puedo verte partir, con orgullo y tristeza; vacío, yo, te veo en cajas o en anuncios y espero que venga, más temprano que tarde, tu sucesor; que venga para que te supere y, una vez más, después de atravesarme, me deje, texto...