SEÑAL DE AJUSTE
Apropiándose del dolor
SEÑAL DE AJUSTE
Apropiándose del dolor
Roberto Maurer
Al fin sucedió y, como se veía venir, lograron enfrentar al cáncer con la epidermolisis bullosa. “Bailando por un sueño”, al principio, parecía disfrazar sus inofensivas banalidades con inquietudes humanistas: cada pareja competía enrolada con una causa o institución que, más bien, parecía utilizada inocentemente como pretexto y relegada a un segundo plano. Pero ahora la farándula ha logrado oponer entre sí a fundaciones, a niños enfermos y sus padres, a víctimas de accidentes de moto que quieren volver a caminar y escolares de Jujuy que carecen de pizarrones. En la tele, no se discute ninguna regla de imputabilidad.
Salvo una minoría de personas de narices fruncidas, cualquiera sabe que Pampita Ardohain le ganó la primera semifinal a María Fernanda Callejón con el voto del público y por una diferencia menor a un dígito.
Al otro día, en el programa de Jorge Rial y poco después con Viviana Canosa, la perdedora disimuló mal su resentimiento por la derrota, afirmando que no quería “tender un manto de sospecha, pero la gente lo dice”, refiriéndose a cosas “raras” en el voto telefónico. Ante sus dudas, Rial argumentó que a veces las llamadas se bloquean. “Qué cagada, se me bloquearon a mí justo anoche, q’ lo parió”, ironizó con una respuesta en la que se adivinaba su estado de ánimo.
Los rumores están
Se dijo que Pampita era la favorita, y “los rumores están”, señaló Callejón, que luego fue careada con la radiante ganadora, en un diálogo amistoso, donde se trataron con respeto, aunque ante serpientes entrelazadas a cualquiera le cuesta distinguir entre el odio y el amor. “Yo estaba representando a los chicos del Garraham”, se escuchó decir a Pampita, escudándose en la sala de oncología cuyos colores defiende.
Ya en ese terreno, Callejón usó la expresión “mis padres” para referirse a la Fundación DebRa para la cual baila, y denunciar que se trataba de una lucha desigual, ya que competían con “una institución fuerte como el Garraham”, en nombre de niños “que sufren una enfermedad poco conocida”, puntualizó. “Eran esos chicos que parecían quemados vivos”, comentó livianamente alguien del panel.
En ese momento, ya se estaba discutiendo acerca de las ventajas del cáncer, una enfermedad popular, en detrimento de un mal con menos prensa como la epidermolisis bullosa que provoca lo que se conoce como “piel de cristal”. Era, sin duda, una conversación de mal gusto. Pues fue empeorando cuando se comenzó a discutir sobre la exposición de los pequeños enfermos ante las cámaras, y si eran llevados con fines demagógicos, y si los situaban en la fila de adelante o al fondo, para sensibilizar al televidente y capturar su voto telefónico.
A los chicos con “piel de cristal” los llevaron desde el primer día, justificó Callejón, con el propósito de difundir una enfermedad que el público desconoce. En cambio, los niños con cáncer fueron colocados en primera fila y recién aparecieron en la semifinal, cuando más se los necesitaba, acusó.
El nivel de la conversación
—A los papás les dan de todo -decía Pampita, refiriéndose a la generosidad del Garraham.
—Qué suerte, a los míos no -contestaba Callejón, quien, de todos modos, cada tanto atenuaba su dureza con un “te adoro, te aprecio, estuvimos juntas desde el primer día”, hasta que explotó: “Ya ganaste, Pampa”. Por si es necesaria la traducción, le estaba diciendo pará, loca, ya está, no te sigás mandando la parte.
Naturalmente, con Pancho Dotto todo fue peor. Como se sabe (porque se sabe, ¿no?), el empresario ofreció su apoyo a Pampita, y llevó barras al estudio a alentar a su protegida. A la salida, fue increpado por simpatizantes de la Callejón, que lo acusaron de llevar gente pagada. Al respecto, Jorge Rial ofreció un punto de vista inteligente: “Si lo hacen los políticos, ¿por qué no lo puede hacer Pancho Dotto?”.
Enojada con Pancho Dotto, Callejón lo vio “desagradable, desaforado, poco feliz”, en contraste con “mis nenitas”, dijo, refiriéndose a las pequeñas enfermas a las cuales representaba, a las que también llama “mis angelitos”.
Pancho Dotto ofreció explicaciones:
—Si tengo que alentar a la Callejón, estaría loco, ¿que los chicos del Garraham se jodan, entonces?
Callejón reveló que su mamá tiene cáncer, para garantizar su imparcialidad, y luego describió lo mal que se sintió cuando en la semifinal vio que en la primera fila estaban ubicados los pacientes oncológicos. “Esos chicos en silla de ruedas, una nena con barbijo...”, contaba cuando se derrumbó para romper en llanto, como suele decirse, aunque no se sabe bien si por el sufrimiento infantil o por haber perdido la semifinal por tan exigua diferencia.