Mesa de café

Un año de gobierno socialista

Erdosain

—Al final Binner vive hablando de consenso y lo único que hace es atacar a los peronistas -comenta José que acaba de llegar.

—También es posible pensar que los peronistas lo único que hacen es atacar a Binner -replica Abel.

—Hablemos en serio y sin chicanas -digo- Binner es uno de los políticos más prestigiados del país y por lejos el político más prestigiado de la provincia. Algo debe tener.

—Tiene lo mismo que De la Rúa -contesta José- que durante treinta años fue el político más respetado de la Argentina, hasta que terminó escapándose por los techos.

—A mí De la Rúa me hace acordar a Reutemann, a Scioli, no tanto a Binner -agrega Marcial con su sonrisa burlona.

—Yo insisto -dice José-, Binner es parecido a De la Rúa y a ese otro amigo de los gorilas que es Cleto Cobos, cuyo único mérito parece ser su cara de tonto.

—Los que inventaron a Scioli, a Reutemann, es decir a los políticos que no son capaces de articular una frase ingeniosa fueron ustedes -señala Abel.

—No caigamos en imputaciones personales -advierte Marcial- y veamos lo importante: ¿La provincia está mejor o peor que hace un año?

—Yo creo que en el más suave de los casos está igual -responde José.

—No te olvides el conflicto con el campo, la sequía, la crisis financiera internacional, la herencia que nos dejaron ustedes -reprocha Abel.

—Ustedes sí que son geniales -contesta José-, hicieron la campaña electoral prometiendo cambios, que llegaban los buenos tiempos, y resulta que ahora no se puede hacer nada, porque no los dejamos gobernar, porque no llueve o porque se cayó la Bolsa de Wall Street.

—A mí siempre me pareció que la consigna “buenos tiempos” era medio tonta -reflexiona Marcial.

—¿Y por qué decís eso? -pregunta Abel algo amoscado.

—Porque “buenos tiempos” no quiere decir nada, porque se parece más al anuncio de alguna secta evangelista, dirigida por un telepredicador, que un programa socialista en serio, porque los buenos tiempos ocurren sin la presencia humana, y hoy son buenos y mañana son malos y nada se puede hacer contra eso, y porque se presupone que los socialistas nacieron para actuar sobre la naturaleza y no para someterse a ella.

—No le pidas a una consigna más de lo que una consigna puede dar -digo yo.

—Según Lenin -contesta Marcial, que odia a los comunistas- la consigna es la síntesis de la estrategia, salvo que Lenin esté equivocado, cosa muy posible a juzgar, por lo que pasó en Rusia.

—A mí me llama la atención -insiste Abel- que los peronistas se pongan tan críticos sobre temas, que cuando ellos tuvieron la oportunidad de resolver no lo hicieron o lo hicieron mal. Dispusieron de veinticinco años de tiempo y ahora pretenden que nosotros en doce meses hagamos milagros.

—Yo me conformo con que gobiernen, desconfío de los gobiernos que se proponen hacer milagros -reflexiona Marcial.

—Sin embargo -retruca José- los he visto a Binner y al intendente de Rosario marchando en procesión con un cura milagrero. O los socialistas se han hecho creyentes o son unos redomados oportunistas.

—No comparto -concluye Abel.