Junto con moratoria previsional y regularización de empleo

Blanqueo con los votos justos

El oficialismo logró aprobar en Diputados el paquete anticrisis. La polémica “amnistía” para capitales que podrían tener origen ilegal mereció el rechazo de algunos aliados y la oposición podría ir a la Justicia.

Julia Izumi/Redacción de El Litoral

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CMI/DyN

Con un margen escasísimo, pero sin concederle a la oposición la segmentación de los proyectos, el oficialismo logró aprobar anoche en la Cámara de Diputados el paquete de medidas anticrisis, con el polémico capítulo del blanqueo de capitales incluido.

Se trata de un conjunto de leyes agrupadas en tres grandes títulos: Regularización de tributos y recursos de la seguridad social -considerada en rigor una moratoria previsional-; Regularización del empleo no registrado a través de facilidades para las Pymes, y Exteriorización de la tenencia de moneda nacional, extranjera, divisas y demás bienes en el país o en el exterior -conocido vulgarmente como “blanqueo de capitales”-.

La votación en general reflejó un escenario más cercado al del tratamiento de la prórroga de la Ley del Cheque que al de las retenciones móviles. Es decir, el Frente Para la Victoria (FPV) y algunos de sus aliados, sumaron unos 131 votos, dos más de los 129 que necesitaban para darle media sanción al proyecto y girarlo al Senado.

Ocurrió, sin embargo, que, como aquella noche en que se debatió la Resolución 125, varios diputados que solían apoyar las iniciativas oficialistas decidieron esta vez tomar distancia. Y no fueron sólo los que recientemente conformaron el bloque Unidad Peronista (Felipe Solá, Jorge Montoya, Enrique Thomas y Beatriz Halak, entre otros), sino legisladores muy cercanos al kirchnerismo, como las diputadas Cecilia Merchán, Victoria Donda y Vilma Ibarra, de Encuentro Popular y Social, y Miguel Bonasso de Diálogo por Buenos Aires, quienes sin embargo prestaron el quórum necesario para iniciar la sesión.

Apoyo clave

El oficialismo contó esta vez con el apoyo clave de sus 110 legisladores propios, a quienes se sumaron los cuatro legisladores del Movimiento Popular Neuquino, seis del Frente Cívico y Social de Santiago del Estero, siete legisladores de la Concertación que siguen aliados al kirchnerismo, el socialista Ariel Basteiro, el cordobés ex juecista Andrés Delich, los diputados del Partido Renovador de Salta y Eduardo Borocotó.

Justamente, el momento en que este último diputado ingresó al recinto y se sentó en su banca marcó el inicio de la sesión que, minutos antes parecía peligrar ante la dificultad del FPV de sumar los 129 diputados necesarios para conformar el quórum. Los bloques opositores habían decidido abstenerse de bajar al recinto para dejar en manos del oficialismo la obligación de asegurar el debate, pero cuando la bancada que dirige Agustín Rossi reunió el número y del otro lado de los cortinados comenzaron a emerger los diputados de la UCR, la Coalición Cívica, el peronismo disidente y el PRO, los kirchneristas mocionaron el cierre de la lista de oradores y provocaron la reacción de sus pares que, indignados, les reprocharon durante todo el debate el haber intentado acotar la discusión.

Amnistía

La oposición apuntó sus críticas al blanqueo de capitales que calificó como una virtual “amnistía” a quienes pudieron haber generado dinero de manera ilegal. De hecho la mayoría de los oradores de este sector admitió que, de haberse dividido las iniciativas, tanto la moratoria impositiva como las medidas para estimular el empleo regular habrían contado con el apoyo casi unánime del cuerpo.

Algunos aliados del kirchnerismo, como Vilma Ibarra y Bonasso anticiparon su rechazo a este capítulo del proyecto porque consideraron que como de alguna manera decide sobre “el cese de la investigación de los delitos” relacionados con el origen del dinero que podría ser incorporado a la economía, debería haber sido analizado por la comisión de Legislación penal del cuerpo.

Merchán propuso que “en lugar de beneficiar a los grandes capitalistas que fugaron sus dineros al exterior o los pusieron en negro en el país, se cambie la orientación impositiva para cobrar gravámenes a la renta financiera”.

El oficialismo acusó a la oposición de “hacerle decir a la ley lo que la ley no dice”, ya que en todos los discursos soslayó el hecho de que el blanqueo de capitales debe ajustarse a lo establecido por la ley que pena el lavado de dinero.

Cómo fue la votación

131 votos afirmativos obtuvo el proyecto en general, aunque a los 83 negativos hubo que sumar otros 21, que inicialmente no fueron registrados por el sistema informático, lo que derivó en un fuerte debate.

Otra discusión se produjo cuando se votó el Título tercero de la ley (128 votos a 100) que establece el blanqueo de capitales: la oposición planteó que se precisaba una mayoría especial (por lo cual al oficialismo le faltaba un voto), mientras el kirchnerismo defendió la idea de que sólo se necesitaba una mayoría simple

La oposición rechazó el proyecto por considerar que el blanqueo de capitales “es una puerta abierta al ingreso integral del narcotráfico en la Argentina”. Así votaron la UCR, Coalición Cívica, PRO, el Peronismo disidente, el cobismo y otros bloques provinciales.

El kirchnerismo puso sus 110 diputados a apoyar el paquete de medidas y a defenderlo en los discursos. Contó con el apoyo del Movimiento Popular Neuquino, el Frente Cívico de Santiago del Estero, los radicales K de la Concertación, y legisladores como Eduardo Borocotó, Andrés Delich y Ariel Basteiro.