En la zona norte

Asaltaron zapatería y también se llevaron una Renault Kangoo

Se trata de la zapatería Timbos, sucursal de Estanislao Zeballos al 4500. Dos delincuentes concretaron el golpe. El vehículo aún no fue encontrado.

 

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Raúl Mario Sobrero, titular de la firma, estuvo varios minutos maniatado con precintos plásticos que los rufianes colocaron en sus muñecas.

Foto: Danilo Chiapello

Danilo Chiapello

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Dos delincuentes concretaron ayer un certero golpe en una tradicional zapatería de nuestro medio, de donde se llevaron dinero, algo de mercaderías y, por último, fugaron con un vehículo propiedad de la firma.

El hecho ocurrió a media tarde de la víspera y tuvo lugar en la zapatería Timbos, sucursal de Estanislao Zeballos al 4500, en barrio Piquete Las Flores, esto es, en la zona norte de la ciudad.

Parecían inexpertos

Minutos después de las 17, un sujeto, mayor de 20 años, llegó hasta el local a bordo de una bicicleta. A poco de ingresar comenzó una extraña faena frente al espejo. Tras mirarse una y otra vez, se levantaba la camisa dejando exhibir parte de su torso. Mientras tanto preguntaba el precio algunas mercaderías.

En esos momentos, quien se encontraba en el comercio era Raúl Mario Sobrero, titular de la firma, el que miraba, sorprendido, al supuesto “cliente”. Claro que con el correr de los minutos el comerciante entendió esos raros movimientos del sujeto: “Me estaba mostrando que no tenía un arma”, reflexionó hoy Sobrero.

Al cabo de un rato, el recién llegado dijo que iba a ir en busca de un amigo para que lo ayudase a realizar algunas compras. Y, tal como lo había prometido, el “cliente” regresó acompañado ahora por otro sujeto, también de unos 25 años.

Pero lo que siguió no fue tan amistoso, por cuanto uno de los jóvenes sacó a relucir un revólver y ordenó al comerciante que se dirigiera a la parte posterior del negocio, más precisamente, hasta el interior de un baño.

Una vez allí, la víctima fue maniatada con precintos plásticos que los delincuentes colocaron en sus muñecas.

Tras ello, procedieron a requisar todo el local, mientras interrogaban al comerciante sobre la posibilidad de obtener más dinero.

Así las cosas, sustrajeron el efectivo tanto de la caja como el de la billetera del comerciante, unos 300 pesos en total. También se apoderaron de una máquina amoladora y de unas cajas de zapatos.

Y lo peor lo dejaron para el final. Estaban los cacos en plena requisa del local cuando hallaron las llaves de contacto de una utilitaria Renault Kangoo. En el acto decidieron que se llevarían también el rodado, y fue entonces que lo abordaron y salieron a toda velocidad con rumbo incierto.

Fue tanta la premura para escapar del lugar que en la vereda del negocio quedó abandonada la bicicleta de uno de los delincuentes.

Puesto el hecho en conocimiento de la Policía, se montó un vasto operativo de búsqueda, el que incluyó el cierre parcial de las posibles salidas de la ciudad. No obstante, al cierre de esta edición el vehículo robado aún no había sido localizado.