llegan cartas

“Yo te conozco”

Señores directores: El 24 al mediodía tengo la idea infeliz de ir por víveres a un sinuoso supermercado, y al cabo de largo rato en la fastidiada cola, presento mi tarjeta de débito para el pago. La empleada hace unas maniobras a lo Lewis Hamilton sobre su tablero; dice: “la voy a pasar por posnet” (ese aparatejo ubicuo), “porque el sistema no me la acepta”. El dispositivo gruñe: “fondos insuficientes”. ¿Pero, cómo? Si tenía yo fondos de sobra. Son las 14.30 del día de la Nochebuena. Por suerte, consigo a una oficial de cuentas de mi banco, quien me informa que a las 14.08.56, hubo un débito por el valor de mi compra. Teléfono en mano, la comunico con la cajera, con su supervisor, con el auditor del supervisor. Nada, nada. Tengo un carrito repleto confiscado, mi cuenta languidece, una turba de numerarios no me facilita ni sus nombres, todo porque “el sistema”— excusa intolerable— del autoservicio no registra la extracción de fondos (un email que el banco envía a mi celular a cada compra, y más tarde a Internet, prueban la transacción). El supermercado en pleno (que una semana atrás había limitado las compras a dinero en efectivo por dificultades con su “sistema”), me da como única respuesta: “Reclámele al banco”. Son las 15. Junto unos billetes de aquí y de allá, y pago, porque es muy tarde. Me voy, con las cosas -antes frías- ahora chorreando, mientras pienso qué reclamarle al banco. Yo te conozco, mascarita. Otra vez, no me agarrás. Con bolsas y todo, le pido al remisero que me acerque hasta la seccional.

Marcelo Soler

DNI: 14.131.722. Ciudad.

Otro año

Señores directores: Un reflejo apacigua a la muerte, / dice el poeta.// Sos el sol que te abraza y calienta / cuando uno más lo necesita, / dijo mi padre para mi cumpleaños // y agregó: la vida te regala otro año, / te deseo salud, amor, amistad, / lo demás viene solo.// Tan simple y tan cierto / que hoy lo pronuncio / para ustedes.// A mis amigos, reflejo, calor, abrazo.

Marta Rodil