Balance de un mega-ministerio: Aguas, Servicios Públicos y Medio Ambiente
Ciancio revisa 2008 entre las reformas y un contexto difícil

Transformar, no administrar, fue la indicación que recibió hace un año, al asumir, el ministro Antonio Ciancio del gobernador Hermes Binner.
Foto: Néstor Gallegos
Luis Rodrigo
El ministro de Aguas, Servicios Públicos y Medio Ambiente, Antonio Ciancio, cuenta que, hace algo más de un año, cuando el gobernador le tomó juramento, alguien desde una butaca del Teatro 1º de Mayo susurró “...pobre tipo”, cuando el locutor terminó de decir el título del cargo y al fin pudo respirar.
Con competencias en las dos empresas públicas más importantes santafesinas, en los aeropuertos y en los puertos, en la autopista y en las demás rutas concesionadas, en los problemas ambientales y en todos los asuntos hídricos, hidráulicos y sanitarios, el escritorio del ministro luce un orden sorprendente. Más profundamente, en cambio, se nota la robustez de la lectura. Recomienda “El recurso del método”, de Alejo Carpentier, con tanto detalle como cuando describe el cambio de traza de los acueductos que -en parte- van a licitarse el 12 de enero de 2009.
La entrevista es sobre 2008 y el obligatorio balance. “Veníamos con la idea de una reforma muy profunda del Estado y el gobernador siempre nos decía que nuestra tarea no era ser administradores de un viejo Estado sino transformadores. Es una meta, o tal vez la meta de más largo alcance, en la que se han dado algunos pasos que se traducen en el inicio de la regionalización y finalmente tras este año el alumbramiento del Plan Estratégico”.
Expedientes y proyectos
“Nos costó un poco de trabajo llegar a una administración que en los últimos tiempos tuvo una característica muy particular, organizada para hacer gran parte de la actividad en torno al movimiento de expedientes, a la búsqueda de “no gastar’, en un concepto para nosotros equivocado cuando se trata de inversión; de “no endeudarse’ y nosotros creemos que sí hay que hacerlo para conseguir la financiación de organismos internacionales para las grandes obras públicas que siguen pendientes”, señala.
“Encontramos situaciones más complejas o duras de lo que pensábamos: el agua me ha preocupado cada vez más desde el primer día y me sigue ocupando y preocupando. Avanzamos mucho pero nos parece que cada vez que damos un paso, el horizonte está cada vez más lejos”, grafica.
A la hora de trazarse una autocrítica, no duda: “ojalá hubiéramos dedicado más esfuerzos a tener más proyectos; todo se mueve sobre la base de la fuerza de proyectos: este año formamos más equipos y en 2009 los vamos a tener. Aquí se hacían licitaciones sin proyectos, se agregaban adicionales, se inventaban términos como obras suspendidas: fue comenzar de cero”.
“No fue duro, sino durísimo”
“Lo de “...pobre tipo’ me lo contó mi hermana. Es difícil para uno verse y es absurdo calificarse. Todo lo que puedo decir es que siento que la situación no me desborda. Es un ministerio complejo y arduo pero a mí me apasiona lo que hago y creo que el equipo de trabajo se une a esos objetivos. Tengo un termómetro para ver cómo va el ministerio que son las dos grandes empresas y cómo funcionan entre sí y con el ministerio. La EPE hoy tiene una relación de trabajo cotidiana con Assa y ya son comunes las reuniones, el trabajo y el intercambio de bienes y herramientas entre ambas. Lo vemos en cómo se preparan para una emergencia en Santa Fe y cómo actuaron en Rufino y Villa Guillermina con las tormentas”.
“Estoy preocupado pero también convencido de que las soluciones son posibles y que en este primer año hemos logrado algunas cosas que tal vez no se conozcan mucho pero sirven. Pensamos que iba a ser un año duro, fue durísimo. Que gran parte del año íbamos a dedicarla a meternos en una organización que ya tenía la carga de casi un cuarto de siglo y eso lo hicimos. Pero también hicimos obras: ejecutamos el 80% de lo presupuestado: en el ministerio en la Secretaría de Aguas, lo hicimos con un 78% y si sumamos acciones ante la emergencia por la sequía llegamos al 80%. Y en la EPE y Assa se usó todo lo que había previsto”.
Defensa
La EPE “ha estado en la palestra de los diarios por los cortes pero la verdad es que en materia de distribución, por ejemplo en Rosario que es el lugar más conflictivo, tiene 8 centros de distribución. Y son los hechos durante 80 años... Pero este año se agregan 3. Veamos la proporción de lo que significa un centro de distribución por década, y 3 en este año. Es algo que no se conoce y que si se hubieran terminado hace un par de años hoy no tendríamos la situación de la EPE en los diarios. Había en esa ciudad 100 obreros de cuadrilla y hoy son 180, pero no se conoce. Lo mismo que las torres que, en medio de una tormenta, de noche, en pleno campo, sin vehículos porque se empantanaban, se levantaron para darle el servicio a Rufino. O lo de San Justo que mostró una capacidad de Assa y EPE para resolver los problemas, eso sí, es justo decirlo, tuvo su difusión. Sin un alto espíritu de colaboración de los empleado, y de los sindicatos, sería imposible”, afirma.




