Estrategias para las elecciones 2009

El PJ ensaya el post kirchnerismo

El desafío de retener el poder en 2011, frente al desgaste de Cristina y la huida de ex simpatizantes de Néstor Kirchner, lleva a que algunos dirigentes pretendan imponer condiciones. El ex presidente se hace fuerte en el conurbano porteño y con el sindicalismo.

Stella Maris Gárnica/ Redacción de El Litoral

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DyN/El Litoral

Con su tradición movimientista y de partido “atrapatodo” que aglutina a sectores de izquierda, de centro y de derecha, el peronismo busca reciclarse para lograr su supervivencia de cara a la sucesión presidencial del 2011, y para eso comenzó a poner límites al kirchnerismo en las listas legislativas del 2009.

El rechazo interno al estilo de conducción de Néstor Kirchner que salió a la luz en el conflicto del campo con el alejamiento de diputados y senadores, despertó ahora un debate en gobernadores y dirigentes que ya se lanzaron a la carrera por la sucesión presidencial de 2011, respondiendo a la histórica esencia del peronismo que, cuando se da cuenta de la decadencia de un líder, comienza la puja para reemplazarlo.

Esa interna incipiente, sumada a la profunda indisciplina partidaria o “borocotización”, amenaza con acentuar la fragmentación del peronismo en las legislativas del 2009, en un escenario similar a la crisis de representación del 2003, cuando ante el clamor popular de “que se vayan todos”, el PJ se dividió en tres listas presidenciales. Eso, traducido en la elección legislativa de octubre próximo, podría multiplicar los bloques en los que participen peronistas en el Congreso nacional y limar la actual mayoría oficialista.

Mapa de corrientes

Algunos gobernadores que todavía no rompieron con el titular del PJ pero se muestran independientes, como Mario das Neves (Chubut); Juan Urtubey (Salta); Jorge Capitanich (Chaco); Daniel Scioli (Buenos Aires); José Alperovich (Tucumán) o el senador santafesino Carlos Reutemann, admiten su intención de postularse a la presidencia en 2011.

Por otra parte, dos grupos de peronistas disidentes impulsan alianzas con partidos opositores, uno hacia la centro derecha y otro hacia la centro izquierda, como paso previo a la carrera presidencial. En el primer grupo, están el ex gobernador bonaerense Felipe Solá, el diputado Francisco de Narváez, aliados al ex presidente Eduardo Duhalde, que podrían confluir con los hermanos Rodríguez Saá, el macrismo y hasta el radicalismo que responde al vicepresidente Julio Cobos en un gran frente anti-k en 2009.

Otra diáspora que amenaza con dejar aislados a los Kirchner se ubica en la centro izquierda peronista, donde dirigentes como el ex jefe de Gabinete, Alberto Fernández y sus socios del ibarrismo porteño, varios ministros y el Frente Grande, o el ex diputado y cineasta Fernando “Pino” Solanas con la CTA (pro kirchnerista) y el diputado Claudio Lozano, avanzan en una alianza con movimientos sociales que se alejaron recientemente del gobierno disconformes con el acercamiento de Kirchner al PJ bonaerense y la CGT. Esos sectores, si Kirchner no logra contenerlos, podrían competir con una lista opositora.

El retorno de los gobernadores

En el medio, entre un sector y el otro, están los peronistas ortodoxos que sin pegar el portazo al titular del PJ nacional, dirigen sus provincias con independencia y prefieren esperar a que la situación decante sola. Ellos están representados por el gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti, el ex gobernador y senador por Santa Fe, Carlos Reutemann, Urtubey de Salta; José Luis Gioja, San Juan; o Das Neves en Chubut, donde analizan provincializar la campaña electoral el año que viene, ante la posibilidad de perder su propio poder en sus provincias. Esa situación era impensable hace un año, cuando fue electa la presidenta Cristina Fernández con el 46 por ciento de los votos y Kirchner imponía alianzas con el Frente para la Victoria, mientras los gobernadores, ante la necesidad de fondos, acataban a rajatabla.

Lo cierto es que sobre el final, el 2008 abrió el debate interno en el peronismo para reciclarse, pero cuidándose eso sí, de no empujar al precipicio a su propio gobierno, con la vista puesta en el post kirchnerismo. Para contrarrestar ese escenario hostil, Kirchner intentará resistir los embates y salir airoso de la crisis económica, cerrándose cada vez más en la alianza con los poderosos intendentes del PJ bonaerense. Los opositores enfrentan dificultades para incluir la tercera pata del peronismo, quizás la más importante a la hora de garantizarse gobernabilidad: los sectores populares y laborales.

El PJ ensaya el post kirchnerismo

Eduardo Duhalde, Néstor Kirchner, Carlos Reutemann y Felipe Solá.

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análisis

Decepción

Walter Schmidt

El adjetivo con el que se podría calificar el 2008, en relación directa con la gestión de Cristina Fernández de Kirchner, es “decepción”. Es decir, el pesar provocado por un desengaño. Decepción porque la presidenta llegó a la Casa Rosada con un halo de progreso. Una alternativa superadora al gobierno de su esposo, Néstor Kirchner, que debió, entre otras cosas, restituir la autoridad presidencial y el respeto por las instituciones luego de la crisis de 2001.

Se consideró en aquel entonces, que el de Kirchner fue un gobierno de transición. Por lo que, la próxima administración, debía basarse en políticas de Estado que consolidaran un modelo de país. Así, la entonces primera dama llegaba al poder para brindarle a la sociedad una mejor imagen de la Argentina en el exterior, previsibilidad y seguridad jurídica, convivencia democrática con la oposición, una reforma política y un pacto económico-social con la participación de empresarios y trabajadores. En pocas palabras, más institucionalidad.

Tras el primer año del mandato de Cristina Fernández, nada de lo enumerado se ha cumplido. Unos meses atrás, un hombre muy cercano al ex presidente reveló que a los Kirchner los sorprendió el conflicto con el campo, porque esperaban recién para el 2009, un escenario adverso. Puede ser cierto ese análisis, pero no menos veraz es que el matrimonio presidencial pudo haber manejado la discusión con el campo de otra manera. Sin dividir a la sociedad y, menos aún, basados en una resolución 125 que no hizo más que aglutinar a entidades agropecuarias que, hasta ese entonces, no podían compartir un mismo escenario por sus profundas diferencias.

Apenas transcurridos 12 meses de gestión, el oficialismo perdió el cómodo quórum con el que contaba en el Congreso nacional; le regaló gratuitamente a los dirigentes del campo un poder que nunca imaginaron; permitió que la oposición, con sus problemas de cartel, resurgiera; debió salir a paliar, con resultados inciertos, los efectos de la crisis internacional en la economía vernácula; y finaliza 2008 con la apertura en la justicia federal de una causa por asociación ilícita contra Kirchner y varios de sus funcionarios, motorizada por Elisa Carrió.

Más allá de las elecciones, 2009 marcará un punto de inflexión en el proyecto kirchnerista, justo en la mitad del mandato de Cristina Fernández. Se sabe, los dos últimos años de un mandato sin posibilidades de reelección -ya sea a través de la presidenta o de un nuevo período de Néstor Kirchner- son tiempos signados por el creciente debilitamiento. Sin embargo, de no surgir ninguna propuesta de gobierno viable, en el propio peronismo o en la oposición, Néstor Kirchner podría ostentar su experiencia en la gobernabilidad... para un país en crisis.

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LO IMPORTANTE

Lo importante

Gabinete más K

La fuerte impronta de Néstor Kirchner en las decisiones del gobierno y la necesidad de fortalecer su poder en las actuales circunstancias, llevaría a reforzar su manejo del gabinete, con algunos recambios en favor de figuras que le responden de manera directa. Según el diario La Nación, la embestida apuntaría al secretario de la presidencia Oscar Parrilli -cuestionado desde el entorno más cercano de los Kirchner- y a la ministra de Salud Graciela Ocaña, que cuestionó el rumbo político del oficialismo. El jefe de Gabinete Sergio Massa y la ministra de Defensa Nilda Garré estarían por ahora “en observación”, mientras crece el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno.

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EL DATO

¿Buzzi candidato?

El presidente de la Federación Agraria Argentina (FAA), Eduardo Buzzi, aseguró hoy que “si algo dejó” como conclusión el 2008 “es que la política agropecuaria del matrimonio Kirchner es un desastre”, y no descartó ocupar alguna candidatura en las elecciones legislativas de octubre. Al respecto, dijo que “hay que conversar con todos” los sectores de la oposición y mencionó al vicepresidente Julio Cobos, al diputado peronista disidente Felipe Solá, al senador Carlos Reutemann, al gobernador santafesino Hermes Binner y a la referente bonaerense de la Coalición Cívica, Margarita Stolbizer.