Señal de ajuste

El costumbrismo en retirada

El costumbrismo en retirada

El inicio de “Valientes” siguió al final de “Por amor a vos”. Los galanes son ahora Mariano Martínez, Luciano Castro y Gonzalo Heredia.

Foto: Agencia Télam

Roberto Maurer

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Al día siguiente de la conclusión de “Por amor a vos”, al pasar, una periodista de Crónica TV formuló un comentario puramente personal y por lo tanto innecesario, ya que estaba informando acerca de los ratings del día anterior. “Al fin”, dijo, “al fin terminó, ya estaba podrida de Miguel Ángel Rodríguez”, refiriéndose a la tira citada.

Si bien el comentario es desmentido por las medidas de audiencia -la telenovela de Pol-Ka el año pasado llegó a superar a Tinelli-, existe el sentimiento de que gran parte de la población compartía el hartazgo provocado por una novela a la cual, era notorio, se la sostenía con vida con métodos cada vez más artificiales.

¿Acaso no había sido lanzada como un producto “costumbrista” con la marca de Pol-ka, ese enfoque donde el realismo no se detiene demasiado en algunos detalles de la vida cotidiana, al punto de que Rodolfo Ranni andaba en bermudas y sandalias ya empezado el invierno? Comenzó como una ficción de consorcistas protagonizada por dos porteros de edificio que llegaron enteros al último de los 247 capítulos, a pesar de los incontables obstáculos que en su camino iban imaginando los guionistas para que el romance entre Beto (Miguel Ángel Rodríguez) y Margarita (Claribel Medina) no se consumara, estirando una trama que, como se dijo, terminó por “pudrir” a la chica de Crónica TV. Aquella comedia costumbrista, como suele suceder con las tiras argentinas, fue degenerando en situaciones horribles, en lo que sería el equivalente de comenzar con el Chavo del 8 para llegar a King Lear.

DEL MATE EN CHANCLETAS AL MELODRAMA

Cualquiera con una mínima capacidad de recordar no olvidará el trasplante de riñón de León (Nicolás Cabré) luego del balazo, y que, en la búsqueda de órganos compatibles, se descubrió que su padre era Beto. Su madre, ya lo sabíamos, no era Margarita, sino su hermana Selva (Liliana Simoni)*, a cuya locura nadie supo poner un límite, y que en su afán para reconquistar a Beto cuando todo parecía resuelto, pudo empujar el último tramo de la novela para llegar al último capítulo con Margarita cautiva, atada, amordazada y amenazada con un cuchillo por Selva, o sea en condiciones desventajosas para reunirse con Beto y disfrutar de una felicidad en la cual, antes, ya se había interpuesto Dalia (Andrea del Boca), a quien Selva supo sacudirle un buen golpe en la cabeza. Sería interesante que alguna rama del saber estudiara las razones que hacen de Miguel Ángel Rodríguez un amante que despierta pasiones explosivas.

Selva, ya se dijo, la tiene atada a Margarita y la acaricia con el cuchillo.

—¿Esperando al príncipe azul? ¿No va a venir? -se burla, triunfal, olvidando que se vive el desenlace de la tira y que Beto llegará a tiempo para salvar a Margarita y anunciarle, luego de besarla, que se van a ir dos semanas a Bariloche.

LLEGAN LOS VALIENTES

El último capítulo fue breve y de inmediato comenzó “Valientes”, la nueva tira de Pol-ka, repitiendo el viejo truco de Alejandro Romay en el 9: se encimaron la novela nueva con la exitosa que se despide, buscando el efecto de arrastre. La fórmula funcionó, y “Valientes” logró un punto más que el cierre de “Por amor a vos”, que seguramente había ido perdiendo audiencia, como la chica “podrida” de Crónica.

En “Valientes” se vuelve al clasicismo del género, al más seguro, con una historia de venganza, pasiones intensas y lucha de clases. Arnaldo André, un histórico en quien se puede confiar como custodio de las tradiciones de la telenovela, anima a Laureano López Acuña, un villano acaudalado, de quien se quieren vengar tres hermanos que le atribuyen la muerte de su padre, y que son interpretados por un trío de galanes (Luciano Castro, Mariano Martínez y Gonzalo Heredia). Son muchachos rudos, sin afeitar, desgreñados y sudando sus musculosas, es decir, un imán para chicas ricas como las hijas de Laureano (Marcela Kloosterboer, Eleonora Wexler y Julieta Díaz). Dos son medio hermanas y una tercera es una hija no reconocida de Laureano.

Los hermanos han alquilado un taller mecánico situado frente al palacete de Laureano y, como el “costumbrismo” se resiste a retirarse del todo, quedó como un enclave del otro lado de la calle. La mansión de un lado y, cruzando, el mundo de “Gasoleros”.

* Liliana Simoni se fue perfeccionando en sus roles de villana de primer corte. En uno de sus primeros papeles, fue sobrinita de Susana Giménez en “La Mary”. Ha pasado tanto tiempo.