A raíz del cese del comité específico del Iturraspe
Proponen participación de la comunidad en temas bioéticos
Desde el Ministerio de Salud se explicó que la disolución del equipo fue decisión del hospital y que se trata de buscar una forma nueva para poder reflexionar sobre temas éticos relacionados con la práctica médica.
De la redacción de El Litoral
La disolución del Comité de Bioética que funcionaba en el hospital Iturraspe a raíz del caso Acevedo -ocurrido en mayo de 2007- permitió replantear la manera de pensar el tema de la ética médica en el ámbito público, según admitió a El Litoral la subsecretaria de Salud, Débora Ferrandini, cuando fue consultada en este sentido.
Cabe recordar que Ana María Acevedo era una joven mamá, de 20 años, oriunda de Vera, que tenía cáncer y debió continuar su embarazo, a sugerencia del Comité de Bioética de ese establecimiento de salud, motivo por el cual no pudo someterse a un tratamiento oncológico y falleció.
La funcionaria aseguró que se trató de “una decisión (que surgió) en el interior del hospital, que nos fue comunicada en torno de la preocupación de lo que ha generado el manejo de una situación (el caso Acevedo) que puso en cuestión un modo de pensar cómo reflexionar sobre la ética en toda nuestra práctica”.
A partir de esta realidad, planteó, desde el Ministerio de Salud se comenzó a proponer que estos temas empiecen a ser analizados comprometiendo a todas las partes intervinientes.
En este sentido, Ferrandini aclaró que “tenemos un desafío de cómo hacer que la ética no sea una cuestión del comité sino de toda la comunidad hospitalaria, para que todos se sientan comprometidos y representados. El formato de comité no sólo no logró esto sino que sus integrantes padecieron situaciones muy injustas porque sus recomendaciones fueron malinterpretadas por la propia comunidad hospitalaria y, en su momento, hasta que se aclararon los hechos, fueron comprometidos en el espacio del juicio, cuando sus opiniones habían sido contrarias a lo que después efectivamente se hizo. Esto puso en crisis y se cuestionó para qué y cómo debe funcionar un comité”.
Más enriquecido
Por otra parte, la funcionaria del Ministerio de Salud mencionó que “en el caso Acevedo, la discusión se concentró en el hospital Iturraspe, cuando los hechos ocurrieron en Vera y Santa Fe. Pero, en realidad, el proceso de discusión se hubiera enriquecido y se hubiera comprometido mucho más si esa discusión atravesaba todas las partes que intervinieron en el proceso de atención y al propio ministerio. Este mecanismo no está asegurado con los actuales modos de discusión que tienen las aparentes discusiones éticas. Hay que encontrar otra manera”.
En este punto, precisó que “en esta gestión apostamos a jerarquizar a quienes trabajan en el contexto social en donde los problemas se viven, que cambia la perspectiva de cómo se vive el episodio en el hospital, para aportar visiones complementarias. De esta manera, podremos ir construyendo espacios de discusión de problemas bioéticos con base poblacional y no en los efectores. Esperamos que esto sea un espacio al que se deben sumar especialistas en bioética y trabajadores sociales”.
Tras admitir que “no hemos arribado todavía a un formato deseable”, Ferrandini aseguró que, desde la disolución del Comité de Bioética del Iturraspe, “los casos se han decidido armando una discusión ad hoc del tema con este mecanismo que mencioné, pero no con un funcionamiento orgánicamente armado. Integrantes del hospital constituyen estos grupos pero, según el caso, hasta hemos tenido que convocar a profesionales de la Secretaría de Derechos Humanos para dirimir el tema. No hemos tenido hasta ahora situaciones de conflictividad que no se hayan podido resolver; se lo ha conseguido con consenso”.





