Lengua viva

Lingüística y sociedad

Evangelina Simón de Poggia

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A pesar de que, por momentos, los objetivos de la sociolingüística, psicolingüística y etnolingüística se superponen, no obstante, es correcto decir que los estudios sociolingüísticos tratan de las relaciones entre lengua y sociedad. Uno de los problemas que vemos a través de la historia es la demora que han tenido los investigadores en ponerse de acuerdo en cuanto a la naturaleza de esta relación.

En casi todos los casos la perspectiva elegida era la siguiente: se postulaba la existencia de dos entidades separadas, lengua/sociedad, y se estudiaba una a través de la otra. Se consideraba uno de los términos como causa y el otro como efecto, y se estudiaba el efecto en términos de un conocimiento de la causa o a la inversa.

Casi siempre el objeto del conocimiento era la sociedad y el lenguaje el intermediario que nos llevaba hasta ella. Si hacemos un poco de historia recordaremos que, tradicionalmente, era la sociedad la que determinaba al lenguaje, es decir que las variantes lingüísticas permitían circunscribir con precisión las sociológicas que las produjeron. En este caso el lenguaje designaría una realidad preexistente.

A partir de Humboldt (S. XIX) va a surgir una perspectiva opuesta: el lenguaje lejos de reflejar las estructuras sociales-culturales y psíquicas se convierte en causa de ellas. Es decir que para este filósofo el lenguaje va a adquirir una importancia que no tenía en sus predecesores. Tales ideas, que en Humboldt significan una postura filosófica, van a motivar en el S. XX distintos tipos de estudios empíricos. Actualmente, la sociolingüística considera que en la relación lengua/sociedad, tanto una como la otra son estructuras y no meras colecciones de ítems. El trabajo del sociolingüista será, entonces, mostrar la sistemática covariancia de la estructura lingüística y de la estructura social y, tal vez, llegar a mostrar una relación causal en una u otra dirección. Por otro lado, aunque esta nueva ciencia está en deuda con la lingüística estructural, trata de desprenderse de la visión uniforme, homogénea y monolítica de la lengua, que dejaba de lado las “variaciones libres” encontradas en la comunidad. Por lo expuesto, es que uno de sus principales objetivos va a ser demostrar que las variaciones o diversidades en el uso de la lengua no son hechos libres, sino que están conectadas con diferencias sociales sistemáticas.