Sectores

Voces que alertan desde Rafaela

Para los empresarios rafaelinos, se está viviendo el momento más agudo de la crisis. Quieren dialogar y tienen propuestas. Dicen que si no se hace nada, “lo peor está por venir”.

Félix Canale

[email protected]

En la región central de la provincia existen 2.486 industrias, de las cuales 31% pertenecen al rubro alimenticio y 26% al sector metalmecánico. La suma de ambos sectores, representa 57% del total de su estructura manufacturera. Un primer paso para entender por qué la crisis golpea allí con particular fuerza.

Si se centra el foco en la ciudad de Rafaela, se detecta que el número de establecimientos fabriles suma 432 emprendimientos, de los cuales unos 113 (26%) son metalmecánicos. El total de empresas genera 7.789 puestos de trabajo (último dato de 2006), correspondiendo 48,7% al sector metalmecánico y 26,5 % al alimenticio.

Para completar el panorama, debe recordarse el último informe de la UIA (ver El Litoral, 8 de junio de 2009), según el cual el sector metalmecánico está trabajando a 47 por ciento de su capacidad instalada. Una razón determinante para que los industriales rafaelinos estén en alerta total, no sólo por lo que pasa en su ciudad, sino además por lo que sucede en la región.

Las alimentarias

Juan Carlos Frautschi es presidente de la Cámara de Industriales Metalúrgicos, que integra el Centro Comercial e Industrial de Rafaela. Como industrial, tiene una empresa con 54 empleados, cuya producción abastece al sector alimentario.

No duda: “Acá el problema empezó en marzo del año pasado, con el conflicto con el campo. Durante 2008 fuimos terminando lo que ya estaba en marcha, pero no se produjo nada nuevo. Para que tenga una idea: los equipamientos que hicimos para SanCor están guardados en un galpón porque la empresa no tiene presupuesto para instalarlos”.

“En este momento la industria alimentaria está parada. Nosotros, nos mantenemos con trabajos de mantenimiento y reparación, pero la facturación cayó 50 por ciento”, destacó.

Como todo dirigente gremial empresario, no formula críticas públicas que puedan tener connotación política. Pero algunas de sus frases merecen segunda lectura, cuando se refiere al “antes y al ahora” y al futuro inmediato del sector.

“No tenemos cálculos sobre volúmenes de dinero antes y ahora, aunque sí tenemos idea de la cantidad de litros de leche elaborada. SanCor, que es referencia para nuestra región, estaba en 4 millones 700 y ahora está en 2 millones 300. Pero SanCor, en la década del 90, hizo inversiones y se preparó para elaborar 7 millones de litros”, añadió.

Frautschi no lo dice, pero una operación rápida muestra que el gigante lácteo está trabajando a 33 por ciento de su capacidad instalada. Sí dice, en cambio, que “ahora vemos que a una multinacional le otorgan un préstamo de 70 millones de dólares, mientras no dejan producir a una firma nacional”.

Volviendo al sector metalmecánico, el dirigente comenta que hasta 2008 los trabajos para exportación, en promedio, representaban entre 15 y 20 por ciento de la producción. Desde noviembre, los pedidos externos se cortaron de raíz. “El parate internacional nos pone en una situación muy difícil para seguir produciendo, porque no hay más compradores ni internos ni externos”, subrayó.

Sin embargo, una pequeña luz se enciende en el mercado exterior. Algunas firmas alimentarias del extranjero han empezado a reactivarse y comienzan a llegar pedidos de cotización.

“Creo que en tres meses más se activarán algunas compras externas. Con lo que se facture por exportación más lo que provenga de mantenimiento, se podría seguir un tiempo más. Pero si no se reactiva el mercado interno no volverá el crecimiento y el futuro es incierto”.

El autopartismo

Diego Turco es el presidente de la Comisión de Industria del Centro Comercial e Industrial de Rafaela. Su empresa fabrica herramientas para lubricación, lo que la vincula tanto a la industria en general como al autopartismo. En su charla con El Litoral, arranca con un dato ya señalado al principio de esta nota: 48,7% del empleo industrial depende de la metalmecánica y, dentro de ella, el 29,1% pertenece al rubro de automotores y autopartes.

De allí que la recesión de ese sector impacta con fuerza en el total de la actividad económica de la región y la ciudad, “a diferencia de otras ciudades, con menor actividad privada y mayor presencia administrativa”, explicó.

Aportó un dato: En el primer trimestre de 2002 la desocupación trepó a casi 25%; a principios de 2008 había bajado a 5%. “Cualquier acción que dinamice o quebrante al sector industrial, tiene impacto directo sobre nuestra comunidad”, resumió.

Esas acciones se relacionan principalmente con el entramado Pyme. De las 432 empresas industriales de Rafaela, 378 (87,5%), tienen menos de 20 empleados y son precisamente esas las que están con el agua al cuello.

“Ahora resulta que aparecen en el país grandes empresas con problemas, todo el mundo sale a salvarlas y son noticia en los medios. Aquí casi 82 por ciento de las empresas tienen menos de 10 empleados, algunas están trabajando sólo 4 horas, pero no salen en ningún medio”, lamentó.

Más allá de los medios, el problema de fondo es la falta de respuesta oficial a reclamos de vieja data. Turco menciona “las herramientas que hacen a la competitividad”, entre las que incluye la devolución del IVA, los bonos para bienes de capital y los reintegros de exportación “que en algunos casos tienen un retraso de más de un año”.

Los aportes

La cuestión es que para acceder a esas herramientas, se debe estar al día con los aportes patronales y eso no es tan fácil. “En un marco de pérdida de rentabilidad y con la facturación planchada, la deuda con el Estado es creciente. Eso le quita sustentabilidad a las empresas y precariza el sistema de contención social”, advirtió.

La contraparte es que, a su vez, el Estado mantiene una enorme deuda con las empresas (sólo en Rafaela se calcula que es de unos 20 millones de pesos), mientras exige que los reintegros se acrediten a determinadas obligaciones, entre las que no se incluye los aportes patronales.

De allí que el pedido de los industriales rafaelinos es concreto: “Necesitamos un mecanismo de compensación automática entre el debe y el haber de las empresas con el Estado. Un régimen mediante el cual si el Estado me debe 100, yo pueda vincularlo directamente al aporte patronal”, enfatizó Turco.

Y cerró con otra propuesta: “Falta lógica en eso de utilizar los recursos de la Anses para el salvataje puntual de grandes empresas, algunas de ellas multinacionales. Esos recursos deberían ser aplicados a una cuota universal, que favorezca a todos los sectores damnificados en esta crisis; particularmente a las Pymes, que son las que generan la mayor cantidad de puestos de trabajo”, concluyó.

1.jpg

Frautschi y Turco. Preocupados por la falta de atención al entramado Pyme.

Foto: el litoral

/// ADEMÁS

A dónde van los Repro

Como se sabe, el Programa de Reconversión Productiva (Repro), asiste con una ayuda de 600 pesos por trabajador, para el pago de sueldos, a aquellas empresas que ingresan al mismo. A escala nacional hay unos 77.000 trabajadores bajo este paraguas.

En la provincia de Santa Fe, 253 empresas fueron beneficiadas con el programa, cubriendo a 15.162 trabajadores. Del total de firmas, según el ministerio de Trabajo, 18,1% son de la ciudad capital, 15.8% de Rosario, 11,7 de Villa Constitución y 5,3% de Rafaela.

En esta última ciudad se aplicaron 20 programas que benefician a unos 2.000 empleados. Este número representa 25,5% del total de mano de obra industrial. Pero, hay un pero. Los dirigentes empresariales locales advierten que “una sola empresa multinacional tiene 900 de esos programas”.

“El impacto de los Repro se vio más rápido sobre las grandes empresas que sobre las pequeñas. Es necesario que sean más accesibles. Las pequeñas empresas no pueden llegar al Repro aunque son las que más lo necesitan”, señalan.

Surge un ejemplo: Las empresas pequeñas no tienen departamento administrativo y esa tarea es derivada a estudios contables. Una firma con 3 empleados que quiera ingresar al Repro (1.800 pesos en total), debe pagar 2.000 pesos por el trámite. El 66% de las empresas tienen hasta 5 empleados.

A todo esto se suma otra inquietud. Rumores, que vienen de Buenos Aires, hablan de que después de las elecciones se suspendería el plan Repro. “Si se suspenden los Repro, los despidos serán inevitables”, advierten desde Rafaela.