“Entre los muros”

Un espejo de la comunidad

Un espejo de la comunidad

La clase de lengua en una escuela secundaria, el microcosmos de la Francia contemporánea que muestra Laurent Cantet en su película “Entre los muros”.

Foto: Agencia Télam

Laura Osti

Laurent Cantet (“Recursos humanos”, “El paso del tiempo”) gusta de plantear dilemas sociales actuales a través de su cine. La suya es una manera de hacer política, con un sesgo brechtiano en sus propuestas.

“Entre los muros” cuenta la vida interna de una escuela secundaria ubicada en un suburbio de París. La acción transcurre en estos días, podría estar sucediendo ahora mismo. Con la idea de un “reality”, Cantet trabajó con actores no profesionales y con un guión adaptado del libro de Francois Bégaudeau, quien a su vez asume el rol protagónico: un profesor de lengua francesa.

La mayoría de los 128 minutos que dura la película transcurre en el aula de Francois, quien intenta transmitir los fundamentos de la lengua francesa a un grupo heterogéneo de adolescentes. Africanos, chinos, caribeños y también parisinos, a quienes se les suman los conflictos culturales, raciales y sociales que este mosaico étnico implica, a los problemas comunes de la etapa biológica que están atravesando, cuando están obligados a convivir bajo un mismo techo y asumir códigos comunes para relacionarse.

El relato matiza cada tanto con reuniones de profesores, donde afloran los dilemas cotidianos con que deben lidiar quienes están al frente de los cursos, que van desde los pedagógicos a los éticos, pasando por los políticos y también psicológicos.

Y para completar lo que se llama la comunidad educativa, también tienen un lugar los padres de los alumnos, que aparecen cuando son citados a concurrir a la escuela para recibir información acerca de los avances o las dificultades en el aprendizaje de sus hijos.

La idea de Cantet es tratar de reproducir para las cámaras lo que ocurre habitualmente dentro de una escuela, algo que generalmente permanece en el ámbito cerrado, “entre los muros”, porque precisamente la escuela, así concebida, se parece mucho a un lugar de reclusión, casi divorciado del mundo exterior, aunque en realidad funciona como una caja de resonancia de todo lo que ocurre afuera, ya sea la calle o el hogar de cada uno sus alumnos y profesores.

Con el uso permanente de la cámara en mano y con un guión que pretende remedar la improvisación, se van planteando cuestiones en el quehacer cotidiano de la institución que indefectiblemente terminan remitiendo a asuntos más profundos y universales, que trascienden las meras calificaciones y la escolaridad.

Elegir las clases de lengua como el eje troncal del relato no es casual ni inocente. El lenguaje es el que estructura el pensamiento, que se nutre de todo tipo de vivencias, y al tratar de difundirse entre un grupo diverso de hablantes, se encuentra con dificultades que ponen en crisis no sólo la homogeneidad del pensamiento, sino también de costumbres y códigos sociales, que en este caso hacen eclosión en problemas disciplinarios.

En definitiva, lo que Cantet parece plantear es que la escuela es una institución tan enferma como la sociedad que la rodea y que pese a todos los recursos pedagógicos con los que cuenta, no puede eludir el repetir ciertos parámetros de opresión y exclusión presentes afuera.

Son de esas películas que abren muchos interrogantes y que dejan pensando al espectador, sin ofrecer respuestas tranquilizadoras.

MUY BUENA

Entre los muros

“Entre les Murs”, Francia, 2008. Drama. Dirección: Laurent Cantet. Guión: Laurent Cantet, Robin Campillo, François Bégaudeau. Intérpretes: François Bégaudeau, Nassim Amrabt, Laura Baquela, Cherif Bounaïdja Rachedi, Juliette Demaille, Dalla Doucoure, Arthur Fogel, Damien Gomes, Louise Grinberg, Qifei Huang, Wei Huang, Franck Keïta y otros. Producción: Carole Scotta, Caroline Benjo, Barbara Letellier, Simon Arnal. Fotografía: Pierre Milon, Catherine Pujol, Georgi Lazarevski. Montaje: Robin Campillo, Stéphanie Léger. Se exhibe en el América.

Duración 128 min.