Llega la hora de elegir

El tiempo se consume rápidamente. Mientras aún repica en la memoria colectiva el anuncio oficial del adelantamiento de los comicios legislativos, en pocos días el país se encontrará frente a la encrucijada de elegir legisladores nacionales luego de una campaña que estuvo caracterizada por una verdadera andanada de palabras que realmente dijeron poco.

Los candidatos están allí, en los medios de comunicación, casi de manera permanente. Sobre todo a partir de las últimas horas, algunos adoptaron la estrategia de protagonizar verdaderas maratones mediáticas, pasando de un canal a otro de televisión, participando de programas de radio y dando entrevistas a medios escritos.

Salvando algunas excepciones, casi todos hablan, se muestran, remarcan una y otra vez frases que parecen elaboradas en las mesas de planificación de campaña. Sin embargo, si se le pregunta a la mayoría de los ciudadanos medios del país qué es lo que proponen los principales candidatos, seguramente las respuestas estarán plagadas de vacilaciones.

En la provincia de Santa Fe, el mayor esfuerzo de los candidatos pasa por dejar en claro si están -o estuvieron- a favor o en contra del reclamo del campo, que a partir de marzo del año pasado parece haberse apoderado de la agenda de discusión pública. No hay mucho más en el discurso.

Esta situación puede tener, al menos, dos lecturas. La primera pasa por cargar la responsabilidad de esta desconexión a los mismos ciudadanos, desinteresados de los temas trascendentes. Otra visión, en cambio, es que los candidatos no fueron capaces de atraer la atención de los potenciales votantes.

Tan difícil es saber qué piensan realmente muchos de estos políticos argentinos, tan poco creíbles suenan sus palabras, que algunos los confunden con las caricaturas de Gran Cuñado. Y es que todo parece ser igual. Al fin de cuentas, los verdaderos hacen fila para participar en ese programa, conscientes de que parte del electorado siente mayor conexión con los personajes que con los candidatos reales.

A fines de mayo de este año, Frank Greer, uno de los estrategas electorales de Barack Obama, estuvo en Buenos Aires dictando una conferencia sobre las estrategias que ayudaron al actual presidente norteamericano a llegar a la Casa Blanca.

Greer fue muy cuidadoso en sus palabras. Sin embargo, no dudó en afirmar que “lo que le falta a esta campaña es sustancia, contenido”.

El especialista norteamericano remarcó que la campaña de Obama estuvo basada en un plan, en propuestas. El actual mandatario estadounidense basó su discurso en conceptos como unidad, reforma, honestidad y esperanza, dejando de lado todo aquello que pudiera infundir miedo o favorecer los enfrentamientos.

“Queríamos crear unidad en el país, nada de enfrentar un grupo contra otro; queríamos honestidad, un presidente que dijera la verdad, lo que pensaba y lo que las personas necesitaban saber, no lo que deseaban escuchar; y queríamos esperanza, elevar las aspiraciones de la gente”, resumió.

Las diferencias con lo que pasa en la Argentina son claras. Los resultados, también.