Apuntes de política provincial
Elección ¿con final abierto?
Apuntes de política provincial
Elección ¿con final abierto?
Teresa Pandolfo
Nunca pensé que a una semana de las elecciones éste iba a ser el título para “Apuntes...”. Y el lector merece una explicación. Hacer periodismo escrito político y opinar todas las semanas demanda un ejercicio permanente de información y además ser muy leal a uno mismo. Un periodista es ganado por debilidades y exhibe aciertos y virtudes como cualquier ser humano, pero lo que no se puede hacer es engañar al elector sobre una percepción, un parecer para quedar bien o convertir en certeza una duda o una aspiración personal.
Desde hace varios mandatos las encuestas gobiernan y, paradójicamente, lo que se observa es que se profundiza el divorcio entre sociedad y dirigencia política.
Quienes actualmente compiten en la provincia manejan distintas encuestas. Unas dan como ganador a Rubén Giustiniani y otras a Carlos Reutemann, por parecidas diferencias. Los dirigentes socialistas están convencidos de su triunfo y lo mismo ocurre en el peronismo cercano a Santa Fe Federal. Pero las seguridades definitivas para Reutemann provendrán si en esta semana consolida su posición en Rosario y por lo que aporten Santa Fe y otros aglomerados urbanos importantes, a la diferencia tradicional del socialismo sobre el justicialismo en la ciudad del sur.
De lo que en algo estoy segura es que Reutemann no se sentará el 29 ni después a pactar con Kirchner porque las diferencias entre ellos son muchas, de estilo y conceptuales y el ex gobernador ha hecho de su corazón la defensa de la producción de la provincia.
Cómo llega el mensaje
En el electorado, claramente, hay una postura antikirchnerista y no hay que olvidarse que Néstor Kirchner corporizó el justicialismo de los últimos años. El desafío es, entonces, a quien la gente le asigna más el rol de opositor y en quién hace ver que tiene el espacio político real para mover la aguja del amperímetro de las decisiones nacionales que cambien escenarios.
En política este espacio constituye un elemento que marca una gran diferencia, por eso en esta columna se dijo dos semanas atrás que no se veía solución a mediano plazo para el reemplazo de la política kirchnerista si no surgía del seno del justicialismo. La oposición continúa muy atomizada como la crónica diaria lo registra.
Giustiniani siempre fue antikirchnerista, aunque votó proyectos del gobierno y su oposición en términos del espacio al que hacíamos referencia no traspasó los límites del Congreso. A Binner, la idea de las transversalidad que proponía Kirchner lo entusiasmaba, pero a diferencia de Julio Cobos no llegó a integrarla por la oposición de su partido. Después como gobernador marcó diferencias sin estridencias, bajo el paraguas de preservar la relación necesaria entre la provincia y la Nación.
En tanto, Reutemann nunca fue kirchnerista y manejó un perfil muy bajo en el gobierno de Néstor Kirchner pero integró el bloque mayoritario del Senado hasta el conflicto con el campo, cuando visualizó lo que se venía -el gobierno invadiendo la rentabilidad de los sectores privados- y rompió el bancada haciendo una propia. Antes de eso, votó a favor, en contra o se abstuvo según su parecer o conciencia.
Tiene razón el columnista de La Nación Joaquín Morales Solá cuando dice que “el voto no positivo” de Cobos no hubiera existido sin la movida previa de Reutemann en el Senado con un proyecto alternativo al del gobierno de Cristina. Más que palabras aporta gestos y ayer estuvo sentado junto con la Mesa de Enlace y el gobernador Juan Schiaretti en el estrado de la Asamblea Tambera de San Francisco.
Es indudable que la decisión de Hermes Binner de presidir la campaña del Frente Progresista, y de involucrar al gobierno provincial en ella, cambió los números de la coalición frente a Reutemann. El senador debió modificar su propuesta estratégica de campaña que inicialmente buscaba diferenciarse sin confrontar con los Kirchner, para no agregar más agresividad a la institucionalidad del país.
Resulta evidente que no le alcanzó para mantener la diferencia cómoda frente a Giustiniani y Kirchner de un mes atrás. Los números le marcaron que debía salir con un mensaje de mayor contundencia contra la política nacional y le exige transmitir mejor a la sociedad urbana la dependencia de todas las actividades a la economía del campo y como todo ello está atado al futuro de los jóvenes de esta provincia.
Confianza
Mentalmente ubico esta campaña como similar a la primera como candidato a gobernador, cuando el número puesto para la Casa Gris era el doctor Horacio Usandizaga. La duda en los días previos al comicio era si la gente iba a reconocer al piloto de Fórmula 1 como político lanzado para la primera magistratura de la provincia frente a una figura tan fuerte como la del ex intendente de Rosario en el radicalismo. En aquella oportunidad, con muy pocas promesas pero sí con conocimiento de las particularidades de cada zona del territorio, Reutemann obtuvo esa confianza.
Ahora, debe renovarla como alternativa opositora a Kirchner no sólo frente al justicialismo sino frente a un electorado más exigente porque viene de sufrir muchas crisis y situaciones sin solución y observa con gran apatía las elecciones.
Tiene razón el senador Giustiniani cuando señala que su electorado es más urbano. La política socialista está más dirigida a los temas sociales y no le asigna igual fuerza de gestión a la producción, en tanto que Reutemann aparece en los sondeos impuesto en las zonas rurales y entre el empresariado agropecuario e industrial. A éste último lo comparte con Agustín Rossi.
El socialismo impuso tempranamente una estratégica comunicacional transversal y fue flexible para hacer las rectificaciones que consideraba necesarias, además de contar con muchísimos recursos económicos para hacer una campaña tan extendidamente mediática. Asimismo, multiplicó anuncios de obras y otras acciones, aunque la percepción en los hechos de esos cambios sea muy diferente al discurso de la Casa Gris.
A Santa Fe Federal le ha faltado hasta ahora una estrategia comunicacional más específica hacia adentro y fuera del justicialismo. Hacia adentro porque guste o no, está ligado al triunfo de Reutemann las aspiraciones de muchos de sus otros dirigentes- y hacia afuera porque más nunca la sociedad demanda personas fuertemente jugadas por la producción de alimentos -que es el futuro de la Argentina-, por la seguridad jurídica y de las personas, por las reglas claras para todos y no sólo para algunos.
En las elecciones, siempre la última semana es crucial para los proyectos políticos de Reutemann y de Binner.
Reutemann no se sentará el 29 ni después a pactar con Kirchner, porque las diferencias entre ellos son muchas, de estilo y conceptuales.