Muerte en el prostíbulo
Relevan a jefes policiales por crimen de un agente
Se trata del jefe de la Seccional 1a. y del titular de la Primera Zona de Inspección, de Rosario.
El relevo de dos altos jefes policiales fue el primer coletazo que dejó el crimen del agente policial Emanuel Dal Mastro, baleado la noche del jueves dentro de una casa de citas del centro rosarino. En tanto, ayer a la mañana los restos del uniformado fueron sepultados en el cementerio municipal de Roldán sin ningún tipo de honores ni reconocimientos.
Fue el propio jefe de la Unidad Regional II, el que dispuso remover de sus cargos al jefe de la Seccional 1ra. y al titular de la Primera Zona de Inspección. Y con esta decisión la autoridad dejó al descubierto el oscuro entramado del caso: el agente asesinado estaba en el lugar cubriendo un servicio adicional en negro, según consigna en su edición de hoy el diario La Capital
Casi en el mismo momento en que se producía el sepelio de Emanuel Dal Mastro, el jefe de la Policía rosarina, comisario mayor Osvaldo Toledo, ordenaba el relevo de Marcelo Albornoz, hasta ayer titular de la comisaría 1ª, y del inspector de la primera zona, Nelson Inneco, quienes además fueron sumariados por la fuerza a fin de determinar sus responsabilidades en cuanto a la presencia del agente fusilado en el prostíbulo de Mendoza 909. “Necesitamos saber hasta qué punto estos dos altos oficiales sabían de la existencia de ese lugar ilegal y que allí cumplía tareas uno de sus subordinados, más allá de que aún está en duda el motivo de la presencia del agente en esa casa”, dijo un vocero.
Los comisarios relevados “son los responsables primarios de la prevención y seguridad de la zona céntrica de la ciudad y de la supervisión y control de ese trabajo respectivamente, por lo que no se les puede escapar que en su área funcione un sitio por fuera de la ley y mucho menos que un agente cumpla función allí”, agregó la fuente.
“Paraíso real”
Todo ocurrió pasadas las 23.30 del jueves cuando en la casa de planta alta conocida como “Paraíso Real” había trabajando cinco chicas bajo la custodia de Dal Mastro. Entonces llegaron dos jóvenes arropados con camperas de jean que se anunciaron en el portero eléctrico y subieron hasta un hall. Todos sus movimientos quedaron registrados por las cámaras de video estratégicamente colocadas en el ingreso y en la recepción del local, cintas que ayer eran analizadas detalladamente por los peritos de Jefatura para poder identificar fehacientemente a los homicidas.
Una vez en el interior del prostíbulo, uno de los malhechores se dirigió hacia una de las habitaciones mientras que su cómplice pareció seguirlo pero volvió sobre sus pasos y sin mediar palabras disparó cuatro balazos contra Dal Mastro. Según los forenses que examinaron el cuerpo del agente, éste alcanzó a levantar su mano izquierda con el fin de arrebatarle el arma al agresor y por eso el primer tiro le perforó la mano y se le incrustó en el hombro izquierdo. Otros dos balazos le partieron el pecho y lo mataron en el acto.
Tras ello, los delincuentes se alzaron con la billetera de una de las alternadoras del lugar, en la que había 1.200 pesos en efectivo, además de un teléfono celular. Cuando quisieron escapar se toparon con que la puerta de ingreso no se abre si no es a través del portero eléctrico y entonces obligaron bajo amenazas a una de las cinco chicas que estaban en el prostíbulo para que les franqueara el paso. Después se perdieron en la oscuridad de la noche.




