Actividad pecuaria vs. selva

Más amenazas sobre la Amazonia

El 80 % de las tierras deforestadas en la Amazonia brasileña es destinado a pastoreo. El gran desafío es impedir que lleguen al consumidor carne o cuero provenientes de zonas destruidas ilegalmente en lo que es la mayor selva tropical del planeta, coinciden autoridades y especialistas.

Yana Marull

AFP

La pecuaria es hoy el gran dolor de cabeza de la Amazonia, reconoce el ministro de Medio Ambiente brasileño, Carlos Minc.

Brasil tiene el mayor rodeo comercial bovino del mundo, con 200 millones de cabezas, y es el mayor exportador, con 30 % del mercado mundial. El 22 % de esta producción procede del área amazónica, según datos del sector.

“La actividad pecuaria de la Amazonia brasileña es el mayor vector de deforestación en el mundo, responsable por una de cada ocho hectáreas destruidas globalmente”, denuncia la organización ambientalista Greenpeace.

Años atrás, la devastación había sido impulsada por la producción de soja, pero ahora ese cultivo “dejó de ser un factor relevante de deforestación amazónica”, gracias al compromiso de la industria de no comprar el producto de áreas recientemente deforestadas, recuerda el ministro.

¿Cómo lograr entonces un compromiso similar para la cadena pecuaria, mucho más extendida y difícil de controlar, y que reconoce que 30 % del ganado abatido es clandestino? La respuesta puede ser una clara presión de la opinión pública y los consumidores.

La Fiscalía denunció en junio a 13 frigoríficos y 22 haciendas acusadas de contribuir a la deforestación en el Estado de Pará (norte). Además, advirtió a 72 supermercados, fábricas de cosméticos y de calzados que podrán ser procesados si adquieren productos obtenidos en zonas de deforestación ilegal.

Al mismo tiempo, Greenpeace divulgó un informe, fruto de tres años de investigación, que denuncia que carne y cuero vacunos de haciendas que deforestaron ilegalmente consiguen infiltrarse en las grandes procesadoras del sur de Brasil, las cuales venden a empresas que abastecen a grandes marcas mundiales de calzado y moda como Adidas, Nike y Gucci; autos como BMW, Ford, Honda y Toyota, y alimentos y otros, como Carrefour, Ikea, Kraft y Wal-Mart.

Repercusiones

Las acciones de la Fiscalía y el informe de los ambientalistas cayeron como una bomba, con resultados inmediatos.

Las gigantes del calzado Nike y Timberland anunciaron que no usarán más cuero de vacunos de la Amazonia sin garantía de que sus criadores son ajenos a la deforestación. Según Greenpeace, Adidas estudia una medida similar.

Mientras, las tres mayores cadenas de supermercados en Brasil, Pao de Açucar (vinculada al grupo francés Casino), Carrefour y Wal-Mart se comprometieron a no comprar productos bovinos a menos que incluyan avales de que no proceden de áreas deforestadas.

Además, grandes frigoríficos exportadores brasileños anunciaron que adoptarán un código que garantice la trazabilidad del origen de los productos bovinos.

La Asociación de Industrias Exportadoras de Carne (Abiec) estudia instalar un sistema de rastreo en el ganado del país, con chips que certifiquen el seguimiento de cada animal desde su nacimiento hasta su muerte.

Esta medida evitaría que animales criados en áreas deforestadas ilegalmente entren en la gran cadena industrial, pero ésa “no es una tarea simple, es gigantesca” y demorará tres o cuatro años, afirmó el presidente de Abiec, Roberto Gianetti da Fonseca, a la AFP.

“Existen una presión y una reacción de las empresas que nos hacen pensar que tenemos una posibilidad de conseguir una “moratoria’ como la de la soja, un compromiso de la industria de no adquirir producto de haciendas que deforestaron ilegalmente”, dijo Paulo Adario, director de Greenpeace en el país, a la AFP.

Brasil es considerado el cuarto mayor emisor mundial de gases con efecto invernadero. El 75 % de esas emisiones está relacionado con la deforestación amazónica.

En diciembre pasado, el gobierno brasileño se comprometió a llegar al año 2018 con un ritmo de deforestación de la Amazonia 70 % inferior al actual.

Más amenazas sobre la Amazonia

Brasil es considerado el cuarto mayor emisor mundial de gases con efecto invernadero y la mayoría de esas emisiones está relacionada con la deforestación amazónica. Foto: Archivo.